Bergamín inédito

Poeta en Bicicleta, de Jean-Frnçois Martin

El 8 de abril de 1995, sábado de pasión de aquella semana santa, en Galaroza y dentro de las Jornadas de Patrimonio, Pilar y yo participamos en un acto homenaje a José Bergamín (1895-1983), por su centenario, con Alonso Jiménez, al cante, Pedro Márquez, a la guitarra, y con Manuel Moya. El motivo, haber vivido el poeta algún tiempo en Fuenteheridos, donde teníamos casa y la tuvo su hija Teresa. 18 años después, el diario El País, ha publicado 32 poemas inéditos de Bergamín, de la serie que Alonso cantó en Galaroza y nosotros pusimos en escena y en El Sobre Hilado.

¿Qué decir de originales póstumos e inéditos? Que son todo un género y que las más de las veces bien están en su apartada orilla, mejor no meneallos. A Bergamín, como a toda su generación, le entusiasmó la copla popular, música que comparten la copla culta y el arte real (Manrique, para entendernos), de estirpe de trovadores, literalmente encontradores de rimas difíciles. Del arte mal llamado menor por meapilas y meaculpas que no tienen ni idea de lo que vale un verso, a Bergamín lo atrapó la expresión breve, ni andaluza ni vasca ni española: universal. Y ahí está el jaiku.

No verséis y no seréis versados, amonesta Lucas (6, 37) con sus colegas panópticos. Dicho sea porque, en lugar de mis críticas, ustedes agradecerían que, por una vez, yo me pusiera de ejemplo o les recomendara a alguien a quien leer. Está muy malita la poesía. Si la herencia de Camarón fue el jipío del flamenquito, la de Neruda está siendo el poema verborro, ese que, si no lo vemos escrito, y al margen de lo que quiera decir, que no dirá nada, no sabríamos si es prosa o es verso o a qué ley responden sus saltos de línea y sus versos y aparte.

La última calamidad que ha caído en mis manos se llama Clara Lair (coetánea de Bergamín: 1895-1973). Las bibliotecas de casa, es lo que tienen: que empiezas poniendo orden y terminas haciendo escrutinio. De Clara Lair, dicen que es como la Alfonsina Storni de Puerto Rico. ¿Quién de las dos hará buena a quién?

Y la pereza. Con Roberto Bolaño tuve la mala suerte de leer sus versos nerudianos antes que sus imprescindibles novelas posnovelísticas. Yo me las pierdo.

Para terminar, inevitablemente, otro decálogo.

Se admiten ideas.

TRADICIÓN Y ORIGINALIDAD

El resto es literatura
(Paul Verlaine, 1874; Paul Valéry, 1941)

–DIEZ MANDAMIENTOS–

El primero es hablar como se debe;
el segundo es saber lo que se dice:
no confundir renglones con lombrices,
versos con espaguetis mal cortados.

Tercero es ritmo y emoción, belleza.
El cuarto es añadir algo en la obra
a lo que ya está dicho. El quinto sobra:
que sea original, y no copiado.

El sexto, alguien que lea el manuscrito,
si merece la pena o, francamente,
preferible tirarlo a la basura.

Del siete al nueve, es que el motor funciona:
publicación, distribución y bienes.
El diez, tal vez, será literatura.

dedicado al bodrio que se hace y se deshace
con planteamiento, nudo y desenlace

No es lo mismo decir Dios
que mi Dios o que Dios mío.
Aunque lo digas tres veces
no dirás nunca lo mismo.
Decir Dios es inventarlo.
Decir mi Dios es mentirlo.
Decir ¡Dios mío! es dolerse
de Dios o pedirle auxilio”.

Como nace el árbol vivo
de su natural semilla
así nace de tu alma
vivamente la poesía.

No se equivoca Narciso:
se equivoca el engañoso
fantasma de su espejismo.

Cuando un manchego en La Mancha
de veras se vuelve loco
no se vuelve Don Quijote
sino que se tira a un pozo.

La llama tiene dos sombras
una fuera y otra dentro:
y tú eres como la llama
dos veces sombra del fuego.
De sombra es tu corazón.
De sombra, tu pensamiento.
Y entre los dos tú eres llama
luminosa, sin saberlo.

Si tú fueras rey de bastos
y yo fuera rey de espadas,
oros pagarían copas
y haríamos malas bazas.
Conque ¡hagan juego señores!
Que aquí no hay cartón ni trampa.
Y no hay más rey ni más Roque
que el palo de la baraja.

Al fin se acabó la historia.
Y tú te quedaste, al fin,
solo y sin pena ni gloria.

Tú sabes lo que te digo:
que si no dices verdad
no digas que eres mi amigo.

De un sueño nace tu alma.
Y de otro sueño se muere.
Entre un sueño y otro sueño
tal vez nunca se despierte.

A mí me está pareciendo
que tú no quieres oír
lo que yo te estoy diciendo.

Lo que nos dice la fe
no es ni verdad ni mentira.
No se ve lo que se mira:
se mira lo que se ve.

Por los caminos del aire
se perdió mi pensamiento.
Y no he podido encontrarle.

Yo no sé por qué será
que veo claro lo oscuro
y oscura la claridad.

El curso de la vida es como un río
dijo Manrique, y es la muerte el mar.
Conforme corre el río va sintiendo
ensancharse su cauce más y más.
Es como el dulce discurrir de un llanto
que, al cabo, sentirá
amargarse sus lágrimas postreras
con un sabor de sal.

Lo que anda diciendo el río,
como el viento cuando pasa,
es lo que dice la lluvia
cuando cae sobre el agua.
Es lo que dice en el fuego
el crepitar de sus llamas.
Es lo que tú estás diciendo
cuando miras y te callas.

“Más claro, agua”.
Agua que corre y huye
para ser clara.

El cielo parió una estrella.
Y la envolvieron las nubes
en sus pañales de niebla.

La estrella más luminosa
cuando la miran tus ojos
se apaga como una sombra.

En tu vida hay dos silencios:
uno es silencio por fuera,
otro es silencio por dentro.
Y te parecen al serlo,
uno, silencio del alma,
otro, silencio del cuerpo.

Hay que saber separar
de un silencio otro silencio.
El silencio de los vivos
y el silencio de los muertos.

Al que Dios no le da el habla
el Diablo le da un silencio
que no quiere decir nada.

También el silencio es máscara
que le da forma al vacío
sonoro de las palabras.

La elocuencia del silencio
enmudece lo que hablas.
Hay silencio en lo que dices
y decir en lo que callas.

Hasta la llama más viva
se apaga cuando se duerme
blandamente en la ceniza.
Se va quedando dormida
al cobijo de su lumbre
soñando que resucita.
Que hasta la llama más viva
cuando se apaga se vuelve
Cenicienta de sí misma.

Al borde del precipicio
se asoma tu corazón
como al espejo Narciso.
Se enamora de sí mismo
sin ver que es imagen suya
la del abismal vacío.

Tengo el alma acostumbrada
a su tristeza mortal
y a mí ya nada me espanta.
A mí ya nada me espanta
porque tengo el corazón
tan triste como mi alma.

Tú tendrías que ser otra
y muy distinta de ti
para que yo te creyera
la misma que te creí.

Yo no sé si yo soy el que me sueño
o si es otro el que a mí me está soñando;
otro que me separa de mí mismo
que me vuelve un extraño
fantasma de otro sueño, de otro mundo,
más íntimo y lejano;
otro sueño, otro mundo, en el que estoy
como desensoñado.

Como el eco en el viento, como el vuelo
perdido de los pájaros,
el sueño de un amor que fue mi vida
se me ha quedado muerto entre las manos.

Tu alma es tan perezosa y dormilona
que parece que está durmiendo siempre.
Tal vez sin despertar de tanto sueño
se dormirá en la muerte.

No es un sueño la muerte,
ni es un sueño la vida.
El sueño está en los ojos
con que tú las miras.

Como la luz de la tarde
tu alma se va apagando.
Tu pensamiento en tu alma
se va crepusculizando.

No es lo mismo decir Dios
que mi Dios o que Dios mío.
Aunque lo digas tres veces
no dirás nunca lo mismo.
Decir Dios es inventarlo.
Decir mi Dios es mentirlo.
Decir ¡Dios mío! es dolerse
de Dios o pedirle auxilio”.

Como nace el árbol vivo
de su natural semilla
así nace de tu alma
vivamente la poesía.
FEl árbol, de la semilla;
del alma, la poesía.

No se equivoca Narciso:
se equivoca el engañoso
fantasma de su espejismo.

Cuando un manchego en La Mancha
de veras se vuelve loco
no se vuelve Don Quijote
sino que se tira a un pozo.

La llama tiene dos sombras
una fuera y otra dentro:
y tú eres como la llama
dos veces sombra del fuego.
De sombra es tu corazón.
De sombra, tu pensamiento.
Y entre los dos tú eres llama
luminosa, sin saberlo.
FDe sombra, tu pensamiento.
De sombra, tu corazón.
De luces, tú, sin saberlo.

Si tú fueras rey de bastos
y yo fuera rey de espadas,
oros pagarían copas
y haríamos malas bazas.
Conque ¡hagan juego señores!
Que aquí no hay cartón ni trampa.
Y no hay más rey ni más Roque
que el palo de la baraja.

Al fin se acabó la historia.
Y tú te quedaste, al fin,
solo y sin pena ni gloria.

FAquí se acabó la historia
y tú te quedaste al fin
solo y sin pena ni gloria
.

Tú sabes lo que te digo:
que si no dices verdad
no digas que eres mi amigo.
FNunca andó con la verdad;
yo prefiero al enemigo
cuando la cara me da.
*

De un sueño nace tu alma.
Y de otro sueño se muere.
Entre un sueño y otro sueño
tal vez nunca se despierte.
FSe nace y muere.
De un sueño a otro,
nunca despiertes
.
FSe nace y muere.
De un acto a otro,
los entremeses
.

A mí me está pareciendo
que tú no quieres oír
lo que yo te estoy diciendo.

Lo que nos dice la fe
no es ni verdad ni mentira.
No se ve lo que se mira:
se mira lo que se ve.

Por los caminos del aire
se perdió mi pensamiento.
Y no he podido encontrarle.
F Por los caminos que he andado
se perdió mi pensamiento
y no he podido encontrarlo
.

Yo no sé por qué será
que veo claro lo oscuro
y oscura la claridad.
FPor qué será
tan claro lo que está oscuro
y oscura la claridad.

El curso de la vida es como un río
dijo Manrique, y es la muerte el mar.
Conforme corre el río va sintiendo
ensancharse su cauce más y más.
Es como el dulce discurrir de un llanto
que, al cabo, sentirá
amargarse sus lágrimas postreras
con un sabor de sal.

Lo que anda diciendo el río,
como el viento cuando pasa,
es lo que dice la lluvia
cuando cae sobre el agua.
Es lo que dice en el fuego
el crepitar de sus llamas.
Es lo que tú estás diciendo
cuando miras y te callas.

Más claro, [el] agua.
Agua que corre y huye
para ser clara.

El cielo parió una estrella.
Y la envolvieron las nubes
en sus pañales de niebla.

La estrella más luminosa
cuando la miran tus ojos
se apaga como una sombra.*

En tu vida hay dos silencios:
uno es silencio por fuera,
otro es silencio por dentro.
Y te parecen al serlo,
uno, silencio del alma,
otro, silencio del cuerpo.
FSon dos silencios:
uno el del alma
y otro el del cuerpo
.

Hay que saber separar
de un silencio otro silencio.
El silencio de los vivos
y el silencio de los muertos.
FSon dos silencios:
el de los vivos
y el de los muertos.

Al que Dios no le da el habla
el Diablo le da un silencio
que no quiere decir nada.

También el silencio es máscara
que le da forma al vacío
sonoro de las palabras.

La elocuencia del silencio
enmudece lo que hablas.
Hay silencio en lo que dices
y decir en lo que callas.
FQué lenguaje sin palabras.
Tu silencio en lo que dices.
Tu decir en lo qué callas.

F Qué misterio de palabras.
Que se dice y no se dice,
que se calla y no se calla.

Hasta la llama más viva
se apaga cuando se duerme
blandamente en la ceniza.
Se va quedando dormida
al cobijo de su lumbre
soñando que resucita.
Que hasta la llama más viva
cuando se apaga se vuelve
Cenicienta de sí misma.

Al borde del precipicio
se asoma tu corazón
como al espejo Narciso.
Se enamora de sí mismo
sin ver que es imagen suya
la del abismal vacío.

Tengo el alma acostumbrada
a su tristeza mortal
y a mí ya nada me espanta.
A mí ya nada me espanta
porque tengo el corazón
tan triste como mi alma.

Tú tendrías que ser otra
y muy distinta de ti
para que yo te creyera
la misma que te creí.

Yo no sé si yo soy el que me sueño
o si es otro el que a mí me está soñando;
otro que me separa de mí mismo
que me vuelve un extraño
fantasma de otro sueño, de otro mundo,
más íntimo y lejano;
otro sueño, otro mundo, en el que estoy
como desensoñado.

Como el eco en el viento, como el vuelo
perdido de los pájaros,
el sueño de un amor que fue mi vida
se me ha quedado muerto entre las manos.

Tu alma es tan perezosa y dormilona
que parece que está durmiendo siempre.
Tal vez sin despertar de tanto sueño
se dormirá en la muerte.

No es un sueño la muerte,
ni es un sueño la vida.
El sueño está en los ojos
con que tú las miras.
FNo es un sueño la muerte
ni es un sueño la vida
.
Dígalo Calderón
o la filosofía.

Como la luz de la tarde
tu alma se va apagando.
Tu pensamiento en tu alma
se va crepusculizando.

Lo que nos dice la fe:
No se ve lo que se mira,
se mira lo que se ve.

Más claro, [el] agua.
Agua que corre y huye
para ser clara.

Al borde del precipicio
se asoma tu corazón
como al espejo Narciso.

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Corrupciones generales

Érase una vez un pirata honrado
(José Agustín Goytisolo)

Diferenciamos una ética individual de otra ética pública, donde la moral privada se agrava o se diluye. Un fumador mal educado tira su colilla al suelo en la calle, y no en casa; inversa doble moral a la que explica que hombres pacíficos reciben un rifle y un motivo, y ya está montada la guerra. Mientras en lo privado no está mal ser inocente hasta que se demuestre lo contrario, en política y poderes públicos se es culpable hasta que se demuestre lo contrario: que a uno lo mueve, no ambición y poder, sino servir y el servicio a los demás. Y aunque la enseñanza no mixta nos dé talentos extraordinarios o la historia nos presente casos de reyes o tiranos que actuaron mejor que presidentes elegidos, no por eso vamos a justificar la ética de la educación segregada ni la monarquía ni el golpe de Estado.

Ante la corrupción política (que será pública o privada, a elegir, en un sistema que no se elige: capitalista), hay que preguntarse: ¿Era (y es) ética la explotación del hombre por el hombre (moderna creación de puestos de trabajo)? ¿Es ético pagar menos por más, lo que incluye bajar costes y sueldos y arruinar o absorber a la competencia, para luego vender al más por menos, tomando como mercancía la mano de obra, que se abarata o se despide en cuanto deja de ser productiva? ¿Qué está pidiendo conscientemente quien pide que el capitalismo funcione y qué está pidiendo no tan conscientemente quien pide trabajo? Más explotación aceptada, dada por buena en estos tiempos infames.

Por eso, la ética anti capitalista (que no es igual que la estética anti sistema) no siente inquina especial contra Bárcenas o Urdangarín. El precio de estos pájaros, que es gestionar unas marcas rentables (Partido Popular o Casa Real), añadió valor (añadido) a sitios sedes de eventos, exclusivas, contratos, lo que usted quiera, jefe, lenguaje que fue a dar al pago por gestión, pero también al PIB, prácticas que asustarán al 15-M que aspiraba a que la economía no mandase en nuestras vidas, y que viva el Conservatorio, madre mía, qué ternura.

Con el capitalismo que los trajo aquí, Bárcenas o Urdangarín han actuado con una ética impecable, no con el Estado que presume de ser un Estado de derecho, donde, con o sin derecho, se dan desahucios y se fomentan marcas como Partido Popular o Casa Real. En ese contexto, los Bárcenas y los Eres son caras de una misma moneda, aunque ni ante la corrupción son iguales las clases capitalistas y trabajadoras. Bárcenas es de una corrupción de ida, para amasar dinero, y los Eres son de vuelta, a dinero amasado: una es la corrupción de viejos ricos y la otra, de aspirantes a serlo.

A día de hoy (cada noticia, un escándalo), lo razonable sería cerrar una época (1975-2013), dictando sentencias, más que de cárceles, que son caras, del dinero a devolver por los culpables o por sus siglas, todo hacia una amnistía que apacigüe los telediarios y abra un proceso constituyente que cambie: el Concordato, la ley electoral y de partidos, el Senado, la Jefatura y la forma del Estado, regiones con derecho a la autodeterminación dentro de una España laica que no consienta las mujeres tapadas porque tampoco las monjas.

Izquierda Unida ‑muy cortita hasta el momento‑ no da para este enfoque y debe creer radical pedir elecciones. Sin cambiar antes la ley electoral, ¿ir otra vez al reparto injusto de votos y circunscripciones, o es que la ley electoral ya beneficia a IU, emergente en las encuestas? Por su parte el PSOE, con etiqueta negra de izquierda, juega contra la derecha a ver quién la tiene más grande (la corrupción). El PSOE fomenta que una España hable mal de otra España (Cataluña) y ha renunciado a dar el ejemplo que sería limpiar sus bajos fondos: los Eres. Al PSOE no gustan ni un proceso constituyente que ponga en peligro el cómodo bipartidismo ni unas elecciones que ni con el PP ganaría, porque ni los dos juntos podrían seguir salvando a sus padrinos de boda: Constitución, Iglesia y Casa Real. ¿Dimisión de Rajoy? ¿Quitar a don Mariano y poner a doña Santamaría? Rajoy será un cadáver pero Rubalcaba ya era su viuda.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 16 de julio de 2013, día del Carmen y las cármenes

sevillanas fin de curso.

Flamenco

SEVILLANAS FIN DE CURSO


Sevillanas malajes para cantarlas
a la manera de
Mi madre me dijo a mí, popular,
Y yo le dije, de Tate Montoya,
con Ana Belén.

1.
Mi madre me dijo a mí
que a comidas de trabajo
no se va si vas a ir
viendo quién te toca al lado.

Y yo le dije
que solo de pensarlo
me pongo triste.

2.
Mi padre me dijo que
las comidas y las cenas,
ni gratis, si vas a ver
qué pintas tú en esa mesa.

Y yo le dije:
como los chistes malos,
que hay que reírse.

3.
Mi abuela me dijo más:
no te apuntes en la lista
fin de curso o navidad
sin fijarte en quién se apunta.

Y yo le dije:
tampoco es plan ponerse
buscando chinches.

4.
Mi abuelo me dio el menú:
lo normal no es la baldosa,
pero, si te toca, tú
ya has comido. Y a otra cosa.

Y yo le dije
que yo con mi cerveza
me siento libre.

Daniel Lebrato, 30 de junio de 2013

LUDOVICO EN EL BANQUETE

LUDOVICO EN EL BANQUETE

A un amigo en unas bodas,
por una indisposición inoportuna
.

Dramatis persona:
Ludovico Xxxvii el Cariñoso

Del banquete
de Platón no es
lo que hablamos.
(Cochinillo Segoviano.)

I.

Ludovico
prende el puro y,
con el humo,
le da un flato
de mil pares
de convites:
cinco platos
con entrantes,
postre, vino y
barra libre.

Hace mutis
por el foro
que se mata,
y el cubata,
para el coro.

II.

Ludovico
XXXVII,
hijo y nieto
de creyentes,
¿no diréis que
treinta y seis an-
tes que vos han
visto a Dios a-
briendo el ojo en
el retrete?

Por si acaso,
que esté libre y
no ocupado,
ponga el coro el
decorado.

III.

Ludovico, el
cariñoso,
por delante y
generoso
por detrás, a-
sí es la vida:
lo comido
por servido,
la sonrisa,
y a callar.

  (Se ad-
miten rimas.)

CUMPLEAÑOS

Las cuentas son que en el armario tienes
más camisas que cuerpo en que ponértelas,
mil rayas que te huelen a pijama.
Si la obra es mala, fíjense el teatro.
La calva, radical y venerable.
Las gafas, de curioso impertinente.
Bastón de caña, lazo y panamá.
Qué tal, señor. Ya ves. Galán de barra,
y otra cerveza mientras, no nos saquen
el hígado a concurso de acreedores.
Mis libros, ese hueco, son la herencia.
Me dicen papi y más, que cumplas muchos.
Velas, las que me echen. Sopla. Soplo.
Vendrán más días y traerán pañales.

Daniel Lebrato, 31 de mayo de 2013

Salud y trabajo (apuntes de métrica)

En unas recientes seguidillas sevillanas (versos de 5 y 7) obra de un poeta aficionado, aparece un verso, salud y trabajo, que le fue criticado por otro, poeta profesional, como un fallido hexasílabo: muchacho ‑le dijo‑, no están mal tus coplas, pero corrige ese verso. Cuando pude terciar, me puse de parte del verso leído, y no del escrito, y defendí el texto como estaba, [salúy trabájo], pentasílabo perfecto. Es cierto que el autor hubiera podido escribir salú, y se acabarían las dudas, pero ¿quién escribe o lee salú sin extrañeza? Aunque la pérdida de la de final o intervocálica es más acusada en el habla del Sur, el fenómeno se extiende de Despeñaperros para arriba y también vamos [de Ma drial cié lo] en un periquete.

Ya me las vi con la de con motivo de las Gracias y desgracias del ojo del culo de Quevedo. En ese libro, la frecuencia del pedo me obligó a tomar partido dialectal por la variante peo: todo el mundo en mi tierra se tira peos y es muy raro que alguien se tire un pedo. El cuesco y el mal olor serán los mismos, pero no es igual. Pedo nos resulta tan fino o tan extraño como echar unas cañas, donde echamos cervezas, o que haya chicos y chicas donde niños y niñas, mujeres, las de mi tierra, que son abuelas, y se las sigue llamando niñas, como en Cádiz los varones son pichas o en Sevilla los colegas, quillos. Lo mires como lo mires, dije a mi amigo, en nuestra tierra se brinda y se desea [salúy trabájo], por encima de la de y, más, en un género tan popular como la sevillana.

Es verdad que el ser del Sur hay quien lo exagera, y entonces suena un poquito falso: es el nonaino. Repasen alguna versión de Y sin embargo te quiero que canta [te quiero más que a mi vía]. Mire usted [usté]: será [te quiero más que a mi vida], sin exagerar, máxime siendo vía la de la vida, la del tren o la de las venas, una distinción que se necesita. Y tampoco es verdad [verdá] que aquí nos comamos lo comido y por comer. Contra la ley del mínimo esfuerzo y la relajación que se nos atribuye, se impone el adverbio malamente en lugar mal, cien por cien gramatical, porque, si nos comemos la ele final, mal se queda en [ma] y en [ma] se neutralizan otros monosílabos que también tienen derecho a la pérdida: mal, mar, más suenan igual en grupos como [está ma, veo el ma o quiero ma], lo mismo que entre mi alma y mi arma hay que acudir al estilo directo (–dijo la abuela o –dijo el cazador) y que, entre el seseo y el ceceo, suena igual irse de casa que irse de caza, y así se impone cacería, como malamente, fuera de dudas.

La conclusión provisional es que el castellano no es una lengua tan transparente, tan fonética como presume frente al francés o inglés; que una es la lengua escrita y vista y otra la pronunciada y oída; y que no solo la hache es muda. También son mudas la jota de reló y la te de carné, la pe de septiembre y de psicología y la u de queso para que no nos la den con qeso.

la métrica, esa partitura, debe estar a favor, y no en contra, de lo que suena. El soneto de Garcilaso En tanto que de rosa y azucena, después de habernos dado el endecasílabo y que vuestro mirar ardiente, honesto [final: teho nés to], quiere que también mida once el verso 14, ese que dice por no hacer mudanza en su costumbre. Cuenten y vean. Salen diez sílabas: [por nohá cer mu dán zaen su cos túm bre]. En la Facultad nos vinieron con que, en la norma de Toledo, la hache (de hacer, latín facere) todavía se aspiraba o que sonaría un algo, no sería muda del todo. De acuerdo, pero ¿jacer, sí, y jonesto, no? Se diría que quien hizo la ley métrica hizo la trampa, pero no está bien especular los poetas con la sinalefa ni que ilustres profesores jueguen con el hiato y con la fonética histórica para salvar a Garcilaso, por muy Garcilaso que sea. Tampoco es serio, desde primaria, impartir la sinalefa como recurso retórico y parte proporcional a la creación poética. ¿Qué retórica y poética hay en que yo me llame [Jo seAn tó nio] y tú [Ma riaÁn ge les]? Al final, no hay más lengua que la que arde, sea en verso o en prosa, ni más cantidad silábica que la natural del idioma que fluye. Esa fluidez es la que nos hace unas veces ir a [Tri á na] y otras veces ir a [Triá na] siguiendo un [gui ón] o un [guion] nunca del todo establecido.

A propósito del cómputo silábico, otro jovencísimo poeta recuerda su experiencia escolar, negativa, en estos términos: ‹‹la métrica la inventaron las lenguas que quieren decir lo que escriben los dedos››. Previsiblemente, se refiere a la métrica de oído o al oído, que poco a poco va imponiendo su cordura en las aulas: se lee métricamente el poema, en voz baja o a coro en clase, y con los dedos se va llevando la cuenta (de la vieja) de lo que miden los versos. Una vez medido, el poema queda en su página tal cual estaba, bueno para entenderlo y para disfrutarlo como si fuera en prosa. ¿Se imagina nuestro joven poeta que, en vez de mover los dedos para escandir ‑precioso verbo, que yo he imaginado falso amigo de escanciar‑, tuviera que seguir haciendo palotes como vallando el texto escrito, sílaba a sílaba, hasta dejarlo irreconocible y, encima, mal medido?

Viva la métrica de oído y viva la naturalidad en la pronunciación. De la musique avant toute chose. Me acuerdo de Octavio Paz y de su defensa del verso a ritmo y compás, la métrica como percusión o golpe de escobón en la escuela de danza. El ritmo salva a Garcilaso. En castellano todo grupo que lleve fuertes las sílabas 6ª y 10ª de ritmo llano [óo], es endecasílabo o, al menos, nuestro oído lo percibe como endecasílabo. Y quien dice 6ª y 10ª, dice 5ª y 9ª. Pero algo tendríamos que cambiar en la teoría general para ponerla al servicio de lo que oímos, que son las palabras de la tribu.

Otro día hablaremos de ir palante y no patrás y de cómo en el mercado de Triana gente bien hablada pide un kilo patatas sin por ello caer en el nonaino del anda que no y del no ni na.

El coyote y el correcaminos

EL COYOTE Y EL CORRECAMINOS

Estampa 1
Recordarán el Coyote y el Correcaminos. El coyote, ciego por cazar un correcaminos que lo chulea, ¡mic, mic!, no ve que la carrera lo lleva de cabeza al precipicio. Y en dos tiempos: al ralentí cae en la cuenta de que se va a estrellar, y a velocidad de vértigo se estrella. Una variante, más sutil con la ley de gravedad, pinta al muy animal al filo de un acantilado de perfil cóncavo, y es el relieve el que se viene abajo y deja al coyote, otra vez, con el dibujillo al aire. Igual pasa con las ideologías, posturas, creencias y apariencias de las de antes de crisis: que caigan es cuestión de tiempo.

Estampa 2
Oigo por mi ventana los cohetes ecos del Rocío. Cuando a los reyes antiguos se les moría algún infante o su santa esposa, decretaban un luto oficial con suspensión o cierre de las diversiones públicas, los toros y los teatros, hasta que al rey le salía de la corona. Hoy, que la crisis es el fin de una época, hay que agitar las conciencias para el decoro o el luto. No es edificante que mientras a una España la desahucian, a otra España le pongan Plan Romero, Canal Sur y prensa rosa. La aldea del Rocío tiene un escrache.

Estampa 3
Lo que vale para las fiestas vale para la cultura. Quienes acarician la guitarra o el piano, quienes optan al lienzo o al poema, pueden entender que esas no son actividades productivas y que una cosa es cultivar las bellas artes, que yo también cultivo, y otra vivir o querer vivir de ellas. Si al pintor le salen las cuentas de su bolsillo, mejor, pero no espere, en estos días infames, becas para sus santos óleos.

Estampa 4
El etcétera es largo. El grupo de fuerzas de la cultura, intelectuales y artistas, tiene que autofinanciarse sin ayuda de papá el Estado, quien, a su vez, tendrá que dar ejemplo. Se critican, por caras, las Autonomías y nadie habla de lo que gastan el caza o el submarino de guerra o esa banda de música en actos oficiales donde no falta un cura con cargo al presupuesto. En el centro de mi ciudad es fácil ver a tres o cuatro policías locales, de cháchara entre sí, a la misma hora en que se les echa en falta en otros barrios.

Estampa 5
Veo muchachas o parejas muy jóvenes, de poca cabeza y corta bolsa, empujando el carrito de haber sido madres. Tal como está el patio, ¿qué futuro le espera a la criatura? La privatización de la natalidad es un hecho, y más, si la aspirante a madre tuviese que depositar una fianza aproximada a lo que cuesta un nivel de vida.

1
¿Qué pensar, entonces? Lo contrario de lo que nos están contando. Nos hablan de riqueza y de trabajo, cuando la cuestión palpitante sigue siendo el reparto de la riqueza y qué se entiende por trabajo. Si repartir la riqueza levanta ampollas anti comunistas, plantéese la clase trabajadora cómo repartir ese bien escaso que se llama trabajo. Habría que reducir la jornada laboral por persona y día y año, y fijar la jubilación, no por edad, sino por años cotizados. Trabajar todos para trabajar menos, y vivir con menos para vivir mejor.

2
Aunque alguna patronal quisiera volver a las novelas de Dickens, hace un siglo que el proletariado cambió la hoz y el martillo por máquinas que multiplican la fecundidad de la tierra. Sobre esa base, imagínense un salario social y una ley de trabajo que fije los plazos para acabar con el dudoso oficio de pedir por limosna o caridad, ludopatía o prostitución, y que cuestione herencia, renta y nobleza.

3
Prioridad absoluta al cooperativismo autónomo y obrero, que sería, y no la cola del desempleo, la alternativa a profesionales en apuros. Mediante subastas y marcas blancas, el Estado ofrecería lo esencial y más barato a la demanda de energía, ropa, alimentación, vivienda, comunicación, educación, sanidad, dependencia, ocio y vacaciones. En esta lista no está el desfile: ni el desfile de modas ni el de tropas.

4
No habría Jefatura del Estado ni actividad política remunerada. Justicia y notaría serían gratuitas. Fin a la farsa de la droga y la anti droga y hacia la abolición de la pena de cárcel. Un cuerpo único de protección subsumiría bomberos, policía, ejército, guardia civil y guardería jurada. Y pasaría factura por sus servicios. Que pague el club de fútbol la seguridad del estadio; la romería, el Plan Romero; y las cofradías, sacar el santo a la calle y dejar la calle como estaba.

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Si la cosa va mal, siempre es bueno echarle la culpa a alguien, supongamos a un correcaminos: que si los políticos, la corrupción, la banca, la burbuja, las preferentes, Bárcenas, Urdangarín, Merkel. Cuando la democracia se quema, algo suyo se quema, señor conde. Hemos hecho el coyote. Que nos sea leve.