Teveo y no te veo

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TEVEO Y EL TALLER

En la página 5 de TeVeo número 5 aparece una publicidad patrocinadora de El Taller de la copia y la informática. En el siguiente número, el 6, El Taller ya no se anuncia en TeVeo. No hemos hablado con Rafa Iglesias por si el motivo fuera la publicación en el 6 de dos artículos de Daniel Lebrato, hermano de Pepe, el de El Taller y uno de los protagonistas más destacados en el caso Lebrato contra Lebrato. Freddie Bartholomew, autor ese informe, quiere pensar que no, que no tiene nada que ver ni guarda relación una cosa con la otra, aunque conocida es la orden de alejamiento firmada por Pepe y compartida por toda su familia: «Te exijo que te mantengas alejado de mí, de mi familia y de El Taller de la copia.» Manuel Clavero Arévalo, catedrático emérito de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla, opina que Pepe Lebrato podría haber extendido el concepto territorial de El Taller, en calle Feria 50, hasta hacerlo llegar a los espacios abstractos que el Taller ocupa u ocupaba, por ejemplo, la revista TeVeo, con la cual y con Rafa Iglesias Pepe ha mantenido siempre excelentes relaciones. Otros testigos recuerdan haber oído a Pepe exclamar cuando se hicieron las reparticiones: “¡La calle Feria es mía!”. CamiSetas, el escaparate de creaciones y diseños de Rafa Iglesias, está en el número 1 de la calle Regina y esa calle (ancha como una plaza al principio y luego tan estrecha como la parte estrecha de la calle Feria) está en la larga que va desde la Encarnación hasta la Resolana pasando por el Jueves de los jueves, hoy circunscrito al tramo Castellar ‑ Cruz Verde, pero al que antes se entraba o se empezaba por Regina. Quiere esto decir que, según Clavero Arévalo, Pepe Lebrato estaría hablando de la calle Feria en sentido amplio y, visto así, también Regina “sería suya”, para entendernos. ¿Entender? ¡No entiendo nada!, declara compungido el bueno de Freddie Bartholomew. ¡No entiendo nada! ¡No entiendo nada!

CATALUÑA, ¿ENVIDIA O CARIDAD?

Diada de Cataluña

CATALUÑA, ¿ENVIDIA O CARIDAD?

Los catalanes soberanistas son tontos que buscan su propia ruina o son unos listos aprovechados que van a lo suyo. ¿En qué quedamos?

Primera actitud. «El soberanismo catalán perjudica seriamente a Cataluña.» Dicho lo cual se enumera la serie de inconvenientes que traerá consigo la independencia: pérdida de nacionalidad española, salida de Europa, deslocalización de empresas, fuga de capitales, etcétera, etcétera. Quien así razona se preocupa más por Cataluña que los propios catalanes, que, por lo visto, deben ser estúpidos o masoquistas, pues van a su propia ruina.

Segunda actitud. «El soberanismo catalán lo que quiere es sacar ventaja en solitario.» Si la independencia trae más cuenta, ¿por qué no pedir una Andalucía y unas comunidades independientes?

La verdadera verdad la esconden las compensaciones y desequilibrios territoriales. De acuerdo. Pero eso ¿qué tiene que ver con la definición de Cataluña como región o nación? ¿No están llevando los nacionalistas españoles muy lejos lo que saben en leyes, constituciones, agravios comparativos, corrupciones, malquerencias y odios ancestrales para disimular lo fundamental? Que aquí lo que no hay es derecho de los pueblos a su autodeterminación, que se resolvería en referéndum. Se llama así y figura con ese nombre en la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Guste o no guste a españoles como Rajoy, catalanes como Albert Rivera o andaluces como Susana Díaz. Aquí lo que no hay, y bien que nos aburren los demócratas, es democracia.

Et como el Conde Lucanor vio que el ejemplo era bueno, fízolo poner en su Libro con estos versos:

ESTAR DE UÑAS CON CATALUÑA
DANDO LA CAÑA DE ARRIBA ESPAÑA

RAMONCÍN

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 RAMONCÍN

–¡A esos, los ponía yo a trabajar! Era la frase que yo oía en los quioscos o en los bares cuando un señor, normalmente un poquito facha, creía dar con la fórmula para arreglar tal o cual conducta antisocial. –¡A ese, lo ponía yo a trabajar! Y como en mi casa manejaban a la perfección lo de o estudias o trabajas, crecí con la conciencia de que el trabajo era un castigo que yo debía evitar. Ya de mayor, he oído continuamente lo del trabajo intelectual, el trabajo cultural, el trabajo artístico, y visto a gente que en su tarjeta profesional ponía escritor, poeta, cosas así. Quizá por eso, profesores como yo, que habíamos bajado el sufrimiento por el trabajo a niveles razonables (¡Qué bien vivís los maestros!), decíamos a nuestro alumnado: –¡Estudia, estudia! Entre este lema y el otro se encierra la sabiduría de la vida. Otro día hablamos de cómo escribir poemas, tocar la flauta, pintar cuadros, debieran verse como actividades del ocio que van al ocio. No son, en puridad, trabajo. Y qué menos que quienes vivan del ocio sean conscientes del privilegio que disfrutan y guarden una conducta ejemplar. Para ejemplar, Ramoncín. Claro que la culpa no la tiene él. Culpable, una sociedad que encumbra a estas criaturas. Y les dejo, que tengo que ir sacando los pastores del belén, que este año me vendrán otra vez con la vaina de un Estado Palestino. Cuentan con el apoyo de Pedro Sánchez y de la clase política. –¡A estos, sí que los ponía yo a trabajar!

EL ORO DE LOS TIGRES (el tigre y la cabra y el chaval de Montcada)

Borges en el zoológico de Cuttini. Fundación Internacional J. L. Borges (1)

(Borges en el zoo de Cuttini. Foto Fundación Borges)

EL TIGRE Y LA CABRA Y EL CHAVAL DE MONTCADA
El oro de los tigres

Érase una vez un tigre en un campo de safari ruso. Era la hora de almorzar y el tigre tenía mucha hambre. El menú de aquel día cuidadosamente servido por sus mantenedores fue una pobre cabra. Y he aquí que el tigre no solo no se la comió, sino que se hicieron amigos la cabra y el tigre. Érase otra vez un chaval de Montcada, Barcelona, Sergio, de veinte años. El joven salió un día en defensa de otro chaval que estaba siendo víctima de una paliza y la paliza se la dieron a él. Encima, la pelea era una broma, un juego de rol, y ahora está en coma profundo. Entre Sergio y sus agresores, la cabra y el tigre, nos quedamos con Sergio y con el tigre. La humanidad es una categoría mutable. Occidente está hecho polvo y las moralejas andan locas. No es probable que nadie levante una pancarta diciendo (como todos fuimos Charlie Hebdo o ahora todos quieren ser París), no Todos somos Sergio (que sería muy fácil), sino Todos hemos pegado patadas en la cabeza a Sergio, que es lo que hemos hecho en tanto cómplices de esta sociedad basura y de los valores que se despachan. Yo he pegado a Sergio. No soy más humano que el tigre, el preferido de Borges.

El poeta pide a su amor que le escriba

Lorca

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.


 

La poesía y la obra de Federico García Lorca se dividen en dos, según el poeta reconociera o no su homosexualidad, y en tres tipos de voces. Primera voz. Obras en verso en voces de personajes. El poeta habla por el jinete, el gitano, la monja o Soledad Montoya, del Romancero Gitano. Segunda voz. Obras de teatro desde la perspectiva de las mujeres. El poeta habla por Doña Rosita la sotera (la mujer que espera casar), Bodas de sangre (la casada contra su voluntad), Yerma (la que quiere ser madre) o Adela contra Bernarda Alba (la mujer que ya enviudó). Digamos que en su teatro Lorca vertió su alma femenina, que no quiso hasta muy tarde declarar, en una tercera fase de su lenguaje (en teatro: El público y Así que pasen cinco años) en los Sonetos del amor oscuro. Él y su familia tuvieron tal tabú en el tema de la homosexualidad, que los sonetos no se publicaron hasta mucho tiempo después de asesinado el poeta (1983 y 1984) y en el periódico del bando golpista que mató a Federico: el ABC, que pagó un millón de pesetas por cada uno de los once sonetos a la familia que administraba y administra sus derechos de autor.


Cualquier comentario del poema tendrá en cuenta esta circunstancia, rara en nuestra literatura, pero no insólita: otras obras se publicaron póstumas (las Rimas de Bécquer) o fuera de control del propio autor (inéditos de Juan Ramón Jiménez y de otros autores consagrados), lo que plantea una reflexión sobre dos fechas: la de autoría o composición y la de edición o conocimiento al público lector.


Dicho lo cual, el soneto es lo que declara en el título (que puso el propio autor): el poeta [emisor] pide a su amor [receptor] que le escriba [contenido del mensaje o referente]. Es una carta con exposición del motivo [versos 1‑4], justificación [5‑11] y vuelta al motivo [12‑14]. A su vez, cada parte es dual. El motivo es primero expresión [versos 1‑2 y 12] y, luego, reacción (o amenaza) [versos 3‑4 y 13‑14]. Y la justificación va de lo insensible [versos 5‑8] a lo sensible, o sea a él, al yo del poema [9‑11]. Esta disposición va acorde con el género: pido algo (que me escribas) y, si no me lo das (si no me escribes), amenazo con algo, aunque ese algo se vuelva en mi contra: perderte [4] y vivir mi noche oscura [13‑14].


Destaca la voz en tercera persona del título (el poeta pide), algo normal en los poemas en el siglo 20 pero también en las ediciones de la literatura clásica. Don Juan Manuel hablaba de sí en tercera persona y las Coplas de Manrique son a la muerte de su padre, no de *mi padre. Lorca se desdobla como poeta y como director, los dos a la vez, en obras como El retablillo de don Cristóbal. El vocativo bisexual o no marcado amor lo viene usando Luis Cernuda desde 1925. A Cernuda se debe el mérito de haberle dado voz a quienes no la tenían o no se atrevían a tenerla. Luis Cernuda sacó la poesía homosexual de su invisibilidad haciéndola aún más invisible: lo que desaparece es el femenino. El travestismo en la poesía se encuentra en la lírica tradicional y, en la poesía culta, en San Juan, a través del Cantar de los cantares, donde el emisor protagonista es femenino (que San Juan asocia a la Iglesia; y el masculino, a Dios, que sería el esposo). Aunque el detalle es personal, no modificaría nada y el estudiante no tiene por qué saberlo, ese amor pudo ser Rafael Rodríguez Rapún, secretario La Barraca, muerto en 1937, o el crítico de arte Juan Ramírez de Lucas (1917‑2010), mucho más joven que Federico (1898‑1936). Los sonetos se piensan escritos como cartas desde Argentina, donde Lorca estaba de gira, a su amor en España. Son, por tanto, de una honda sentimentalidad práctica. ¿Escribió el amor carta de vuelta? En cualquier caso, Cernuda y Lorca y otros como ellos acaban para siempre con el consabido: “autor: hombre > receptor: mujer”. Ya no vale decir como dijo Bécquer mientras haya una mujer hermosa, habrá poesía, lo que dejaba fuera de la experiencia poética a las mujeres, arrinconadas éstas como objeto, y no sujeto protagonista. En la literatura universal se atribuye la voz de los homosexuales a Walt Whitman (1819‑92), inventor del verso libre a quien Lorca dedica su Oda a Walt Whitman, dentro de Poeta en Nueva York (1929), y antes la ambigüedad se encuentra en los Sonetos de William Shakespeare (1564‑1616). Merece la pena recordar aquí las palabras de Lorca a los mariquitas en su Oda, donde el poeta da un repertorio léxico de los distintos nombres que se les daban: Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades, / de carne tumefacta y pensamiento inmundo, / madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño / del Amor que reparte coronas de alegría. / / Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos / gotas de sucia muerte con amargo veneno. / Contra vosotros siempre, / Faeries de Norteamérica, / Pájaros de la Habana, / Jotos de Méjico, / Sarasas de Cádiz, / Ápios de Sevilla, / Cancos de Madrid, / Floras de Alicante, / Adelaidas de Portugal. / / ¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas! / Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores, / abiertos en las plazas con fiebre de abanico / o emboscadas en yertos paisajes de cicuta. / / ¡No haya cuartel! La muerte / mana de vuestros ojos / y agrupa flores grises en la orilla del cieno. / ¡No haya cuartel! ¡Alerta! / Que los confundidos, los puros, / los clásicos, los señalados, los suplicantes / os cierren las puertas de la bacanal. Como se ve, la asunción del poeta de su propia sexualidad debió ser algo complejo y ambiguo, de doble uso o de doble moral: por un lado critico a los mariquitas y por otro soy uno de ellos. O precisamente porque soy uno de ellos, me permito criticarlos. Todo está ahí ante nuestros ojos asombrados. Lo que no podemos es permanecer ajenos a esa dualidad que atraviesa a Lorca y a su obra.


Decir por último que la imaginería del poema conjuga San Juan, Santa Teresa y Siglo de Oro (viva muerte, noche oscura del alma, vivo sin vivir, el soneto clásico) con surrealismo de influencia francesa y de Dalí (tigre, paloma, miel helada que la luna vierte). La idea de que el hombre sufre [versos 9‑11] y el resto no [versos 5‑8] la expresó antes Rubén Darío en Lo fatal (1905), aquel casi soneto que empieza Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Lo que en Darío es existencial, en Lorca es pasión y erotismo (rasgué mis venas, mordiscos, locura). La última curiosidad la da la métrica en el verso 13, serena, cuando azucenas y venas acaban en ese. ¿Era Lorca el andaluz que ‘se come’ las eses finales? La rima consonante da a entender que sí. O se acogió al fenómeno, como licencia poética.

 

El poeta pide a su amor que le escriba, en Google Docs

el comentario de textos

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EL COMENTARIO DE TEXTOS

  1. Veinte mil años después, el comentario de textos. Cuidado con el texto. Quien tocaba el texto [sagrado] podía acabar en la hoguera.

  2. Del texto divino a los textos humanos. Después de la Iglesia (primera y única intérprete del texto sagrado), la Universidad aplicó el comentario a textos humanos, y lo hizo sobre las mismas bases y los mismos métodos que habían servido para el texto sagrado: una retahíla retórica de la que el estudiante tenía que examinarse para ser aceptado (licenciado) en la misma comunidad universitaria que sus profesores. El comentario ha seguido unido a un examen.

  3. Si el estudiante se olvida de que está siendo examinado, el texto debe planteárselo como una conversación. Toda lectura encierra un comentario espontáneo: alguien habla con alguien y le dice algo, y el lector va opinando y criticando lo que espontáneamente lee. El comentario no es más que una sistematización. Naturalmente, el texto leído podría ser oído, visto o representado (en el teatro).

  4. En el texto somos siempre intrusos. Prohibidas expresiones como el autor nos dice, el autor nos cuenta. No somos receptores internos más que de los textos que nos van dirigidos personalmente. Incluso cuando un novelista en su novela se dirige al lector, es improbable que ese lector en el que pensaba el novelista fuese precisamente yo.

  5. Lo que primero evalúan es si hemos entendido, o no, el texto. Regla de oro: primero, investigar y, después, redactar. Regla de plata: quien escribe el último, escribe mejor. Esto es particularmente en exámenes tipo Selectividad donde el síndrome generalizado (con ánimo de anticiparse al fracaso) es que no me ha dado tiempo. Regla de bronce: un examen es un acto de habla previsto (como un currículo, como una instancia, como una hoja de reclamaciones). Maneja con cuidado formalismo y originalidad. Ni te pases de original ni seas un rutinario. Un examen es una competición y te interesa ganarla.

  6. Primera aproximación al texto (sin redactar en limpio nada). De los infinitos textos posibles, tengo uno entre las manos. El texto me lo he encontrado en una botella o en una parada de autobús. Con mi curiosidad natural, lo leo, lo entiendo, lo sitúo (texto: obra: autor: movimiento: época), lo clasifico (género) y lo valoro o comento. De todos esos pasos, solo la valoración o el comentario tienen mérito añadido: 1º las ideas asociadas que agregamos al texto, que hacen ver lo que no se veía, y 2º nuestra opinión personal.

  7. La opinión personal sobre un texto clásico (o clásico contemporáneo) es personal solo hasta cierto punto. Mi opinión forma parte de una serie de opiniones que me han precedido a las que no puedo llevar la contraria (decir, por ejemplo, Lorca no me gusta).

  8. Segunda aproximación (sin redactar en limpio). Aplico al texto el cuadro de la comunicación. Emisor, Receptor, etcétera. Básicamente, quién dice, qué dice y a quién dice. Y con qué códigos o registros.

  9. Tercera aproximación (sigo sin redactar). La pragmática. Adecuación, coherencia y cohesión. Adecuación: intención y funciones (qué persigue el hablante: función expresiva, apelativa, etcétera) situación (cómo, cuándo y dónde del texto). Coherencia: del macrotexto o género modelo, al microtexto o texto que comento. Cohesión: redacción, corrección y ortografía.

  10. Cuarta aproximación. Partiendo de la cohesión, el texto se estudia (y luego se redacta por este orden) siguiendo los cuatro niveles de análisis: 0º códigos previos al texto: imágenes (si las hay), tipografía, etc.; 1º nivel fonético fonológico; 2º nivel morfo sintáctico; y 3º nivel léxico semántico.

  11. A textos en verso (antes de la redacción) hay que hacerles el análisis métrico por el sistema de métrica al oído o de oído con sus consecuencias lógicas y estilísticas.

  12. A textos con argumento (y sin redactar en limpio nada) puede hacerse el cuadro de actantes. Sujeto, Objeto, etcétera.

  13. Hechas las aproximaciones, tenemos un guion, un borrador y podemos pasar a la fase de redacción definitiva, en limpio. Por esta redacción nuestro comentario va a ser evaluado, por tanto, me aplico a mí mismo los puntos que he aplicado al texto. Es decir, tengo en cuenta que el comentario de texto que yo escriba va a ser el comentario de texto de quien lo lea y evalúe mi comentario.

  14. La redacción la hago en tres partes que suelen ser también tres párrafos. Tesis: el texto (lo que el texto dice). Antítesis: le llevo la contraria al texto. Síntesis: el texto y yo llegamos a un acuerdo.

  15. Reproduzco lo que el texto dice sin repetir el texto, ni demasiadas palabras literales. Para señalar citas del texto, señalo con el número de renglones y, si el texto no me lo dan numerado de 5 en 5, finjo que sí, y lo numero yo.

  16. Antítesis. Posibilidad A: estoy de acuerdo con el texto, el texto, vamos a decir, me encanta (caso de un poema que me llega y que me gusta). Frases prohibidas: Me encanta el texto, Estoy totalmente de acuerdo con el texto, etcétera. Actitud que hay que tomar: le busco al texto fallos, rarezas, imperfecciones como si el texto lo hubiera escrito mi enemigo.

  17. Antítesis. Posibilidad B: estoy en desacuerdo con el texto, el texto, vamos a decir, lo odio (caso de un autor facha, xenófobo o sexista, Hitler, que me lo pusieran para comentar en un examen). Frases prohibidas: Me repugna el texto, Estoy totalmente en desacuerdo con el texto, etcétera. Actitud: le busco al texto justificaciones, conexiones, contextualizaciones históricas, curiosidades o raros méritos como si el texto lo hubiera escrito mi mejor amigo.

  18. Síntesis. El texto y yo en algo coincidimos: los dos somos (y el profesor que corrija el examen) humanos. Y, por tanto, estamos obligados a entendernos aunque no siempre nos hayamos entendido (con Hitler, por ejemplo).

    Cuadro de la comunicación
    Cuadro de actantes

  19. Análisis de un texto no literario

    EL COMENTARIO DE TEXTOS en Google Docs

DOS LECCIONES DE PARÍS

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DOS LECCIONES DE PARÍS
los inocentes

  1. El héroe épico encabezaba la guerra al frente de sus tropas. Leónidas y sus trescientos. El Cid con doce de los suyos. Manrique o Garcilaso, con su alta nobleza, dieron su vida peleando a pie de muralla. En cambio, la guerra moderna se dirige desde un puesto de mando donde el general no arriesga nada. ¡Adelante la infantería!, y allí van los pobres peones (como en el ajedrez) derechos a se acabar e consumir. Para que los peones vayan contentos al sacrificio hacen falta poderosos estímulos y mecanismos de coacción (la paga, la patria, la gloria). En los modernos ejércitos, de oficiales para arriba, ya no hay valientes. Generales y mandos civiles disponen de vidas que no son suyas. Mandan inocentes a la muerte.

  1. Un ejército es un ser para la invasión (si no, sería policía interior). Frente a los ejércitos invasores, las naciones invadidas desarrollan otras formas de ataque y de defensa: la guerra de guerrillas o el guerrillero aislado, los dos estuvieron en nuestra Guerra de Independencia. Hoy, la guerrilla se llama comando y, el guerrillero, terrorista. Comandos y terroristas actúan de dos maneras: contra políticos de altura (un rey, como Alfonso XII, un presidente, como Carrero Blanco), en lo que sería un magnicidio; o sembrando el pánico indiscriminado entre víctimas civiles, en lo que es puro terrorismo. A estos dos modos, habría que añadir un tercero de boicot contra objetivos militares o civiles. Un atentado total, que sumaba las tres estrategias, fue el que pensó Al Qaeda: destruir el Pentágono. Las Gemelas dieron víctimas inocentes; París, también, aunque el presidente Hollande, el general en su escondite, estaba pensado como objetivo de magnicidio.

  1. Los de arriba nos hacen creer que los yihadistas mataron víctimas inocentes. Esto es verdad en parte. Hollande, presidente de Francia no se sostiene sin franceses, del mismo modo que a Hitler lo sostuvo la población alemana. Un francés medio, una francesa media, no se explican (su modo de vida, su consumo, su cultura, su ocio) sin contar con lo expoliado a otras naciones o pueblos (mundo árabe, África, lejano Oriente) y sin contar con la aportación al PIB de la mano de obra inmigrada desde esos países. Francia está en deuda, le debe algo a la Historia; los franceses, también.

  1. Países que no eran la Francia que presume de laica, fueron rearmados ideológicamente con la religión, de base supersticiosa y sumisa, contra los frentes de liberación (OLP de Arafat), de base racional. Desde que internet existe, esos países nos ven, saben cómo vivimos, qué nivel de vida hemos alcanzado a costa de la suya, sumida en la miseria. Esta mirada de Oriente a Occidente, de Sur a Norte, es una mirada rencorosa y muy agresiva contra un pasado colonial que el ciudadano medio del primer mundo finge ignorar o que, como es historia, no tiene remedio y él qué culpa tiene. El sueño de estas clases medias era un mundo plano sobre un modelo sueco, escandinavo o nórdico del Bienestar.

  1. Ante la caída del Bienestar y ante la presión de los bárbaros (los sirios, los subsáharas), el ciudadano occidental se inquieta. Por un lado, quiere guardar sus privilegios, haciéndose el tonto y, por otro, sabe que tiene que contribuir, con su mala conciencia, a una reparación histórica: son las oenegés, los voluntariados, las causas humanitarias, parches para un edificio en ruinas. Estas personas estaban (estábamos, yo hubiera sido una de ellas) en los bares o en el estadio de fútbol el viernes 13 de noviembre. Sus nombres no los vimos ni los supimos por adelantado, claro, pero la masa o el grupo de riesgo al que pertenecían, sí que lo sabíamos, como aquí supimos dónde estuvo España cuando la Guerra de Irak y sabíamos que un día vendrían a por nosotros. Los atentados de Atocha fueron de una táctica ciega sobre una estrategia evidente: tropas españolas, al mando de Aznar y generales en sus despachos, habían ido a joderles a ellos, que no nos habían hecho nada y eran, antes que las víctimas de Atocha, inocentes y en sus asuntos y en su tierra. ¿Qué fuimos españoles a hacer allí? Como la Iglesia habla del cuerpo místico, cuya cabeza es Cristo y, el cuerpo, la comunidad de los fieles, así nosotros somos parte culpable del cuerpo místico de Occidente. Mientras no forcemos la neutralidad política y religiosa de España, el #noalaguerra se queda corto: hay que romper con el bloque Otan Usa y aliados, y con la Iglesia católica como religión de identidad. Mientras tanto, y como españoles, no seremos inocentes.

  1. La lección que viene de París no es el regodeo con las víctimas del terrorismo: más velas, más monumento y más Marsellesa por los caídos. La gran lección es cómo una voluntad universal puede aplicarse para salvar un grado o dos centígrados la sutil temperatura del Planeta. Si lo que se hace por el inasible cambio climático se hiciera por la humanidad como primera especie protegida, no solo se salvaría la Tierra, el vehículo en que viajamos, sino todos, absolutamente todos, los pasajeros. No se conoce mejor ecología.

Ni tontos ni marxistas, 02 12 2015

enlace a crítica del terrorismo puro y crítica lingüística del terrorismo