CAMINO DE SANTIAGO

Camino cambiado

CAMINO DE SANTIAGO

Será o no cierto, pero es literario. No tiene gracia, pero sí imaginación, perversa fantasía. El asesino de Denise, la peregrina, al parecer cambió las señales del camino que lleva a Santiago, reescribió los renglones de Dios. Por aquí, guapa. Esa era la trampa o el cepo (dice el diario El Bierzo Noticias) para cazar a sus víctimas. Denise fue una que le salió mal. Pero otras más claudicaron. Caminos a Santiago, hay once, según la Wikipedia; ocho, declara haber andado un vicioso peregrino. Con el dinerillo que deja el Camino, primera marca mundial de turismo eclesiástico, por encima incluso de El Rocío, excuso decir la lucha de intereses por demostrar que desde antiguo una ruta pasaba por aquí, como la canción de Aute. Y vamos a dejarnos de tonterías: que el camino empieza en uno mismo y donde está uno. Zarandajas de adolescente. Por aquí, por donde ve aquella casa, peregrina. Y a dejarnos de hostias. Soy buena persona. No abusaré de usted. Solo quiero un socio y que nos entendamos. Es tan largo el invierno. Yo espíc ínglis. Su español, de maravilla. ¿Denise? Bonito nombre. Hablo de poner meramente una tasca, dar de comer y acogida, descanso al peregrino.


SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE
y ritual o virtuosa hollase el parteluz
como es costumbre
no habrá descanso para él o confundido
será que no ha llegado al pórtico de tu gloria.


SERÁ QUE NO HA LLEGADO AL PÓRTICO DE TU GLORIA
quien confundido duerme en su posada y acaricia
un sueño de futuros finisterres
donde acaso su bordón
a ciegas tienta bajo el cielo de otros ábsides
vértice o sillar la órbita intocada
girola de una víspera de cripta deliciosa.


GIROLA DE UNA VÍSPERA DE CRIPTA DELICIOSA
no descifra láudano que aliviar pueda su vigilia
óleo -por final- más generoso. Sí el error
que cometido tiene un precio y es lo justo
por los claustros románicos del insomnio
como quien busca el jubileo.


QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE
la fatiga del camino y el avance
del miedo entre dos posadas. Inmune
al dolor de las criaturas, no ve el círculo
terrible de la Peste y de San Lázaro.
Su cuerpo purifica con agujas manantiales
y allí donde la piel inventa paraísos
meretrices, cortesanos, no se olvida.
Ni escucha en gárgolas quimeras
donde toda la lluvia de occidente es
piadosa letanía o carcajada.

SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE.

quiencomo

del libro ¿Quién como yo?

EL LEGADO DE LA DUQUESA

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EL LEGADO DE LA DUQUESA

Ficha técnica. Pleito por el legado de la Casa de Medina Sidonia. Por un lado, los descendientes Leoncio, Pilar y Gabriel, los tres hijos de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia (1936‑2008). Por otro, Liliane Dahlmann Westermayer (1956), viuda y presidenta y secretaria vitalicia de la junta del patronato de la Fundación Casa Medina Sidonia (FCMS), que gestiona contenido y continente del Palacio Ducal, lo que incluye el archivo, hospedería y cafetería. Base legal. ‑Testamento y legislación española. ‑R.D. 727/1978 que declara monumento histórico artístico de carácter nacional el Palacio de Medina Sidonia, situado en la Plaza Condes de Niebla nº1, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), con todas las obras de arte, libros, archivo y mobiliario que contiene. ‑Estatutos del Patronato firmados el 2 de julio de 2005. La duquesa murió el 7 de marzo de 2008, once horas después de haberse casado con Liliane Dahlmann.


Comentario. Aunque el legado y el archivo adquieren una dimensión muy pública (ese fue el carácter que Luisa Isabel quiso darle a su patrimonio), lo que digan partidos, políticos, Junta de Andalucía, amigos, consejeros y colaboradores que tuvo en vida la duquesa, al final acaba en lo que diga el juez y la justicia mande. Estamos ante un pleito habitual entre familia política y familia de sangre a cuento de una herencia. El muerto muere y los vivos se matan, dice una medio sentencia que circula por ahí. Lo más parecido y lo más reciente en España ha sido el pleito entre Marina Castaño, viuda de Camilo José Cela, y el hijo de este, Camilo José Cela Conde, también con fundación por medio. En octubre de 2014, el Supremo falló a favor del hijo y en contra de la viuda y, parcialmente, de la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela (El País, 07/10/14).


Los jueces necesitan leyes y el Psoe no puede ahora legislar lo que tendría que haber legislado en 1982 cuando sumó amplias mayorías (se llegó a hablar del ‘rodillo socialista’) para poner orden en algo que la Transición había dejado por hacer: inventariar los bienes y legislar sobre el patrimonio de la Iglesia y de la nobleza, con vistas a su devolución o integración en Patrimonio Nacional. Poderes tiene el Estado y legislación para declarar, calificar, recalificar, incautar o apropiarse una finca por donde pase una autopista, la demarcación de un parque nacional, o un documento colombino, que ya ningún particular puede tener en su poder sin declararlo. En Sevilla, no se entiende el caso del palacio de la marquesa de Lebrija, en calle Cuna, que te cobren 8 euros por ver lo que la graciosa marquesa se hizo traer de Itálica, suelos enteros para adornar su casa hurtándolos a las miradas de quien en Santiponce visita el conjunto arqueológico de Itálica, por cierto, gratis. En materia de patrimonio, se da el mismo doble lenguaje que en derechos de autor. El Cid, Cervantes no tienen copyright y Cela sí lo tiene, con la agravante de que los bienes de la nobleza y de la Iglesia no son fruto de un esfuerzo o de un talento personal, sino de un expolio y de una injusticia que vienen de siglos y que alguna vez habrá que reparar devolviéndole al pueblo, mediante sus instituciones políticas, el disfrute de lo que le fue robado por la Iglesia y por la nobleza (se dice así: robado). De haber esa conciencia, no dudaríamos sobre el futuro del archivo de la FCMS, porque sería patrimonio del Estado, no que, ahora, es de una fundación, de la que somos entusiastas, pero privada, o de los herederos, más privados todavía. Eso es lo que debería preocuparnos. Cómo los grandes de España, Casa Real a la cabeza, siguen mandando en España y, en Andalucía, con el visto bueno de la Junta y de la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, por muchas visitas, muchas declaraciones y muchas fotos de apoyo a la FCMS: no hará nada. Y para el mando que sigue teniendo la Iglesia, vámonos a Córdoba y al chuleo que se permite la diócesis sobre la catedral, que el obispo no quiere que sea mezquita, cuando debería ser ni para moros ni para cristianos, para Patrimonio del Estado, y para uso cultural y laico. Iglesias y parroquias sobran en Córdoba, siempre que la Iglesia y fieles corran enteramente con los gastos de mantenimiento y conservación. Y mezquitas, qué quieren, que se las apañe el islamismo mismo mismamente. No es asunto del Estado darle templo a cultos privados.


Rosa Aguilar fotonoticia_20150916

“Rosa Aguilar afirma que el Archivo de Medina Sidonia debe estar y permanecer en su totalidad en Sanlúcar”. Dentro de la noticia en Europa Press, “Rosa Aguilar ha añadido que el ‘lugar natural’ del Archivo es la Fundación Casa de Medina Sidonia en Sanlúcar de Barrameda”. Desconfío de Rosa Aguilar. Quien abandonó a los suyos dos veces (PCE, IU), corre el riesgo de transfugismo crónico. Rosa Aguilar, consejera de Cultura, anda flojita en las caras apasionantes de la cultura andaluza: los toros y la mezquita catedral de Córdoba, sin olvidar Canal Sur, que aun dependiendo de Presidencia, ya me dirán si no es cultura, y hasta Educación. Los toros siguen siendo un bien cultural en Andalucía, sigue habiendo escuelas de tauromaquia, programas por la tele taurinos y subvenciones a festejos que estaría por ver si no fueran apoyados desde arriba. ¿Se ha enfrentado la consejera al proceloso mundo de la alta ganadería? En caballos, 10.200 euros invirtió la Junta en dotar el Gran Premio de Andalucía de las carreras de Sanlúcar de este año, como si las carreras fuesen un objetivo social o cultural y como si no supiésemos qué se mueve alrededor del caballo y del toro. ¿Qué opina Rosa Aguilar? “Me gustan los toros, voy cuando puedo, y me gustaría que se superara esta polémica y no suprimieran las corridas. Yo no entiendo eso de suprimirlos en las plazas y dejarlos en las fiestas populares”. ¿Hablamos de la mezquita catedral de Córdoba? No tiene Rosa Aguilar para enfrentarse al arzobispado de Córdoba, diócesis como todas que se aprovecha del marco del Concordato para lucrarse la Iglesia y que pague el Estado. Tanto hablar de las tres culturas, no será capaz Rosa Aguilar de hacer que el viernes se abra la mezquita al culto musulmán ni, menos aún, para la reconducción del monumento hacia la titularidad pública y el uso laico y cultural de un espacio que la Iglesia no mantiene sin ayudas públicas y que inscribió como suyo en el Registro de la Propiedad el 2 de marzo de 2006. Sobre el legado de Medina Sidonia, Rosa Aguilar, muy astuta ella, ha dicho en letra grande que el Archivo debe estar y permanecer en su totalidad en Sanlúcar y, en letra chica, que su lugar natural debe ser la Fundación. Han leído bien: la Fundación, por estatutos, real decreto y BOE, es un lugar, además de una persona jurídica. Y de lugares hablamos. No descarten que Rosa Aguilar dé por bueno el traslado del Archivo al antiguo convento de la Merced. En una historia de mujeres fuertes (Luisa Isabel, Liliane), al final van a ganar las monjitas. Dicho lo cual, no es culpa suya. En 1982 el Psoe no modificó el carácter y el estatus medieval y predemocrático de la nobleza. Al revés, el cerebro del Psoe, Gregorio Peces Barba, había declarado España monarquía republicana poniendo como modélica a la Casa Real, saltando su machismo sucesorio, Borbones que tiraban de la Grandeza de España. La de Alba, en el ¡Hola!, y la de Medina Sidonia, en la mala lengua de las marquesas de tronío. La casa de Medina Sidonia la conocíamos desde el colegio y por el cerco de Tarifa, aquel Guzmán el Bueno, antes muerto que sencillo, tirándoles el cuchillo desde la torre a los perros sarracenos para que sacrificasen a su hijo. Nada que ver este Guzmán, fundador de la dinastía, con la penúltima y 21 duquesa de Medina Sidonia, a quien conocimos en su palacio de Sanlúcar. Isabel Álvarez de Toledo (1936-2008), la duquesa roja o la duquesita, empeñó su vida en luchar contra el franquismo y los grandes de España, y su prosa en desmentir la conjura de Andalucía de 1641, conspiración contra el rey Felipe IV que el conde duque de Olivares imputó al marqués de Bayamente y al noveno duque de Medina Sidonia, Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval. Al término del ruidoso proceso, el de Bayamente fue degollado y el de Medina Sidonia, absuelto por la gracia del rey, pero el perdón le costó a Gaspar doscientos mil ducados, pena de destierro y el señorío de Sanlúcar y la Capitanía general del mar océano y costas de Andalucía. Historia de una conjura (1985). La duquesa Isabel hablaba tantas lenguas, que escribía en una prosa mezcla de todas ellas. La estirpe de su estilo era de otra época, como de Azaña en El jardín de los frailes (1926). A la duquesa la acusaban de incoherente (sus hijos, de ser una mala persona). Recetas contra la incoherencia, hay dos tipos. Tipo Jesús de Nazaret: Coge tu cruz y sígueme, y tipo Isabel Álvarez de Toledo: El día del reparto me tocará perder, pero para eso estamos. Voces hipócritas y fariseas quisieron que la duquesa roja se aplicase a sí misma la coherencia cristiana, poco menos que dejar palacio y ducado de Medina Sidonia y, hala, a vivir como jornalera del campo. (Tinta de Calamar, 204). En el partido que se juega entre la Fundación y la familia, declara uno de los hijos: “Si los nobles (mi madre) pueden hacer estas cosas (ser malas personas), ¿qué diferencia hay entonces entre aristócratas y quienes no lo son? La gente debiera pensarse muy mucho llevar un título”. Joder. Yo no había caído en la cuenta de que tenía que pensármelo muy mucho antes de llevar el título de Lebrato (Lebrato contra Lebrato). Grande, Isabel Álvarez de Toledo; chico, este descendiente que vive del cuento, y, medianía, Rosa Aguilar, que dejará Sanlúcar tirada en un descuido. Y al pueblo de Sanlúcar, no le reiré las gracias. Aún recuerdo cuando se inauguró el castillo de Santiago recién restaurado. Se había dado la concesión a una empresa de El Puerto de Santa María y ni un solo día tienen los vecinos de visita libre al castillo con dni o acreditando su residencia. Supongo que alguna sangre de albañiles y peones corrió para el levantamiento de esas murallas de Santiago. Pues a nadie he oído quejarse. Las relaciones del pueblo con su aristocracia dan para largo y tendido. Tendido taurino, por supuesto.


Ni tontos ni marxistas, Ni cultos ni demócratas, 18 del 9 2015

ANIBALISMO

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ANIBALISMO

Se llama anibalismo o síndrome de Aníbal a una variante del pánico escénico, estado inhibitorio que padece quien teniéndolo todo a favor para ganar la escena, justo antes de subirse el telón, se bloquea y se niega a salir en público (mejor sería: al público). Es lo que le pasó a Aníbal Barca (247‑183), general cartaginés, quien, después de haberle dado una soberana paliza a las legiones romanas (Cannas, 2 de agosto de 216), no cayó sobre Roma, que tenía a su alcance, lo que hubiera cambiado el curso de la Historia. La lógica de Roma, en cambio, fue implacable y su venganza, terrible: Delenda est Carthago. Y años más tarde Cartago fue borrada del mapa (146). Dicho a lo Antonio Machado: Roma pasó por tu puerta, Aníbal, dos veces no pasa. Por algo a la Ocasión la pintan calva, de tantos que han querido pillarla por los pelos. En la reciente historia de España, la última ocasión de tomar Roma la tuvo Pablo Iglesias mientras Podemos fue un movimiento, un magma, un estado de opinión, fenómeno de masas que Podemos ha desperdiciado. Tras anunciar una segunda Transición, que acabaría con el régimen de la primera, tras amagar con hacer saltar la Constitución de 1978, y teniendo tanto apoyo y toda la indignación que venía cuajando desde el 15‑M, Pablo Iglesias cayó en las redes de La Sexta (¿programa?, programa, ¡programa!) hasta reconvertir su lenguaje en lo que ahora es: el de un jefe convencional de un partido convencional. De segunda Transición, ni se habla. El caso Pablo Iglesias recuerda a Felipe González. En 1982 el Psoe obtuvo el 48,11 de los votos; el PCE, el 4,02. Esa mayoría social, pasada por la ley d’Hont, era absoluta en el Congreso y en el Senado, y Felipe González ganó su investidura por 207 a 116. Con esa goleada de escándalo, el Psoe reaccionó como Aníbal. Teniéndolo todo a favor y lo más fácil para devolver a España lo que le arrebató la larga noche del franquismo, el nuevo y flamante presidente no tuvo valentía para legislar y cumplir sus compromisos de campaña. A los dos días de tomar el poder, se vio que el socialismo español iba a seguir el guion de los Pactos de la Moncloa: continuidad dinástica, eclesiástica y militar para mayor gloria de España: ley general de educación, concordato con la Santa Sede, que el Psoe no se atrevió a tocar, sucesión a la Jefatura del Estado, integración en la Alianza Atlántica. ¡Otan, no; bases, fuera! y ¡Gibraltar, español! quedaron como canto celestial de un PCE ya pronto Izquierda Unida, entrampada con el bipartidismo PP Psoe y con el bisindicalismo Ugt Comisiones Obreras. En lo personal, las figuras socialistas imitaron conductas de la derecha. Filesa, Gal, Luis Roldán, Juan Guerra, los maletines cuando la Expo, después vendrán los Ere, significaban que Roma no iba a ser destruida, sino calcada en lo peor de sí misma. Las fuerzas vivas de la economía, de la banca y de la empresa debieron pensar que para hacer política de derechas mejor la haría el genuino partido de la derecha y la hemorragia de escaños del Psoe fue progresiva: 202, 175, 159, 141. Hasta que el PP de José María Aznar echó a Felipe de la Moncloa, lo que repetirá Rajoy con el breve capítulo de Zapatero. Delenda est Izquierdía. Y la izquierda fue destruida. Pedro Sánchez queda como el líder de un labour party, perla de la Corona y cómplice de su majestad, y Pablo Iglesias aspira a suceder a Felipe González, plaza vacante que ocupó el primer Psoe, y jugar su mismo papel. Si el arrogante González ninguneó a Santiago Carrillo, el arrogante Iglesias ningunea a Alberto Garzón. Que no le hablen de coaliciones ni de izquierdas. Frialdad absoluta ante Ahora, en común. Película ya vista. Destruida Cartago, queda Roma para rato.

Ni tontos ni marxistas, 17 del 9 de 2015

SI NO PUEDES CON ÉL

Model Down

SI NO PUEDES CON ÉL
apuntes de ética

Justo al día siguiente de imaginarme yo la pequeña historia de Rocío, una niña síndrome que vi en la playa, me entero de que Madeleine Stuart, australiana de 18 años, chica down a quien El País titula directamente como modelo, de profesión sus pases, ha desfilado con éxito en la Semana de la Moda de Nueva York. Sirva de ejemplo del escaso olfato de eLTeNDeDeRo en cuestiones de alcance. Una sociedad que no ha lavado sus trapos sucios, que no ha resuelto sus asuntos internos se creerá muy democrática y muy avanzada en derechos humanos repartiendo papeles incluso a quien estaba libre de una lacra concreta: los bajos fondos de la moda han de parecerle nauseabundos al moralista. Ya les pasó a los mariquitas del Orgullo Gay, que se apuntaron a una carrera de tacones.

Contestants take part in the annual high heels race during Gay Pride celebrations in Chueca quarter in Madrid, Spain, July 2, 2015. The winner of the race receives a prize of 500 euros ($555), according to the organisers. REUTERS/Sergio Perez

Vomito igual que cuando veo mujeres islámicas, tan emburcadas ellas, con sus signos externos (labios, ojos, colgantes, pulseras, relojes, tocados) de lujo y presunción. Si por algo se admite el inadmisible tapadismo impuesto a las mujeres es por y para su uso religioso, no para que lo usen con ostentación de marcas de la sociedad de consumo.Mujeres libres con burka Y si algún trato pide la discapacidad, es normalizarla y que pase desapercibida. De la marginación, al orgullo Down, hay una película muy vista. Los procedimientos de rodaje son dos: igualación e inversión. Igualación: el mal se extiende a quien estaba libre y no lo padecía: pasó con los varones, de pronto elevados a hombres objeto: no se acabó con la mujer objeto. Inversión: lo antes marginado se eleva a motivo de orgullo: orgullo burka, orgullo gay, orgullo bici, blak power. Todo, menos superación y extinción de lo que estaba mal, que sería lo suyo. Será que prevalece la ética de Si no puedes con él (con tu enemigo), únete a él.Tapadas de lujo Así se unieron el pasado viernes en la Gran Mezquita de La Meca multitud de tapadistas. Mientras rezaban que Alá es grande, más grande era la inmensa grúa que les cayó en la cabeza. 107 muertes, 238 con heridas. Es lo que teme siempre Abraracurcix, el jefe galo, que el cielo le caiga encima. No contento Alá, dos días más tarde, en Egipto cerca de la frontera con Libia, el piadoso ejército egipcio atacó desde el aire a un grupo de pacíficos y desarmados turistas. Doce muertos y diez heridos después de que los militares lanzaran un ataque con aviones y helicópteros sobre los viajeros. El bravo ejército, mujer, creyó que el convoy pertenecía al Estado Islámico. Se ve que allí en Egipto el pretexto antiterrorista sirve como aquí, que si pueden se lo aplican hasta a la ciclogénesis explosiva, esa que entra por Galicia de los ganaderos que tiran leche y llega a Cataluña, donde tiran los votos.Tiran la leche Lo cuenta la Sexta, con Ana Pastor y Gran Wyoming. Se está ensuciando tanto un estado de opinión, que será difícil limpiarlo cuando Mas se haya ido y quedará en la conciencia popular aplicable a todo lo que venga de Cataluña. Eso tiene cultivarle al pueblo sus bajas pasiones. Empiezas menoscabando un nacionalismo, el de la burguesía catalana, y no el nacionalismo venga de donde venga (el de España, sin ir más lejos), y acabas, Ana Pastor, Gran Wyoming, a riesgo de guerra civil.Ana Pastor Miren lo que ha pasado por reírles las gracias a los pequeños y medianos ganaderos gallegos. Por una vez que la leche iba a costarnos más barata, los de la vaquita van y la vierten por los suelos. Como si no hubiera oenegé o institución benéfica a quien dársela. De ahí, al toro de la Vega de Tordesillas, otro sector mimado, catalogado de cultura.Toro de la Vega ¿Ni tonto ni marxista? Tú lo que eres, Danielito: un perfecto idiota.

Ni cultos ni demócratas, 15 del 9 de 2015

Crítica de la religión

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Después del atentado contra las Torres Gemelas (2001) y del rearme de las iglesias cristianas y judías como referentes frente al islamismo, la separación Iglesia Estado se ha quedado corta. Ya no basta el laicismo. ¿Tres religiones en convivencia pacífica? Prueba fallida, examen suspendido. Más allá del laicismo, hay que ir hacia la privatización de la fe y de las manifestaciones de la fe. Una separación Iglesia Estado modificaría la ética y los protocolos del Estado pero no la ética y los protocolos de las religiones. Ante el suicidismo islámico, sin policía ni justicia eficaces contra quienes se dan por justiciados a sí mismos, y como no se puede consentir una religión sí y otras no, ni puede legislarse dónde acaba un creyente y dónde empieza un extremista, las religiones, todas, han sacado la peor nota, tóxicas, y la humanidad se merece unos estados sin religión. Y en casa o en sus templos ya verá el Estado lo que les permite a los creyentes. Obstáculos de esa desconstrucción social, que no será fácil, son los socios de las tres culturas y de la alianza de civilizaciones, la antropología de la conservación y ayuntamientos que, sin toros ni procesiones, ven en peligro el magro puchero de sus fiestas y del turismo.

Crítica del nacionalismo puro.

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Nacionalismos históricos, ha habido dos. El de las potencias coloniales y, en respuesta, el de los pueblos que se fueron haciendo independientes respecto de sus metrópolis. Sirve de ejemplo EEUU, de Inglaterra (1775‑83). Después de imperios y colonias, vino el nacionalismo contemporáneo, y éste, en sus dos direcciones, de agregación y de segregación. La agregación dio la unidad de Italia (1861) y de Alemania (1871) y la segregación, la guerra entre yanquis y confederados (1861‑65) o las Guerras Carlistas (1833‑76). A esos conflictos geográficos (horizontales), hay que añadir los conflictos sociales (verticales) y étnicos: indios y negros en EEUU; judíos, moros y gitanos en España. Desde que usamos o concebimos las Naciones Unidas (1919, 1945), la UE (1951), la Europa de los Pueblos (2009), Internet y la Aldea Global (McLuhan, 1962), la tendencia, dictada por los mercados, es delegar los nacionalismos de Estado (ser inglés, ser español) en organismos supranacionales. Obama y Merkel acumulan muchos nacionalismos en uno, vamos a llamarlo Occidente, y ahí está el TTIP con su área de libre comercio trasatlántico, y todo apunta a que sus poderes confluyan con otros y con otros hasta darnos a los hoy españoles, italianos o franceses un único pasaporte, y que nuestros hijos y nuestras hijas serán, con el inglés como lengua común, nos guste o no nos guste, ciudadanos del mundo. Inversamente, la tendencia es a reconocer minorías y hechos diferenciales (lengua, raza) y a dar mayor participación ciudadana en la gestión del entorno más inmediato (vivienda, transporte, educación). Algún Obama o Merkel tendrá que haber, y alguna alcaldía en mi pueblo o en mi barrio, pero a quien no veo en la foto es a Rajoy (ni a Hollande ni a Renzi). Sin esos virreyes del pasado, sin esos mandos intermedios, que morirán matándonos de patriotismo, una familia sevillana podrá seguir yendo en vacaciones al Festival d’Avignon, en la Provenza, o al teatro de Taormina, en Sicilia, sin pérdida de calidad. Lo que sí necesita esa familia es encontrarse, a la vuelta, su vivienda como la dejó, porque funcione una administración local, que para eso está pagando sus impuestos. Aldea Global, alfa y omega, lo cercano y lo lejano.

SÍNDROMES

BailarinasSÍNDROMES

Domingo por la tarde. Chiringuito en la playa de Sanlúcar de Barrameda. Puesta de sol. Hora de hacer la foto y el idiota. Son dos familias, y Leyenda y yo en la mesa de enmedio. Una, una mujer muy modesta, que llamaremos Carmen, de unos cuarentaicinco años, con su hija como de siete, carita de síndrome. La otra es un joven matrimonio hispano alemán, ella de aquí y él de allá, con dos hijos, una niña como de nueve años, y el niño, de siete. Cierra el grupo la madre de ella, pinta de ser de Sanlúcar. Esta familia es feliz y pisa fuerte. Los críos llevan gafas de sol. Ahora las familias bien suelen ponerles estilosas gafas de sol a sus retoños, aun si es de noche. Además de las gafas, la tecnología que manejan es de las caras. Cámaras de fotos, tablas de playa, complementos. Comparada con esta familia triunfadora, Carmen, la mujer sola con su hija, nos pellizca el corazón. Ella, en la mesa, fuma y bebe un gintónic mientras la cría juega sola al borde del tablado, entre la madera y la arena. Los críos de al lado, que podrían jugar con ella, la ignoran. Cuando Leyenda y yo nos sentamos en el velador, la niña nos mira y balbucea algo inentendible. Carmen la riñe: ¡Rocío, no molestes! Aunque Rocío no nos molesta. Que estén las dos solas un domingo a esas horas, da que pensar. Y pienso. Hace ocho años, nueve, Carmen mezcló sexo con amores, como hoy Larios con Beefeater, y la mezcla no funcionó. Ella, en su edad para ser madre, se quedó preñada, y él, se desentendió. El caso es que uno de los dos pasó al feto un gen estropeado. Supongamos que ella hubiera podido tomar precauciones, primero para no quedarse preñada y después por ecografía para decidirse a abortar antes que traer a aquella niña con síndrome de Down, discapacidad cognitiva que debe su nombre a John Langdon Down (1866). No hace falta mucho inglés para saber que down significa bajo o abajo, de esas veces que un apellido o un nombre van a favor de lo que representan. Hoy Carmen necesita mucho gintónic y mucha ayuda para afrontar ella sola la crianza y educación de esa niña baja de inteligencia que nos mira y nos sonríe y que reclama de nosotros atención y cariño. ¡Rocío!, vuelve a reñirla la madre. A los niños bien nadie los riñe, ni nos miran: ellos posan, si acaso, para ser mirados. Aparte la lectura fácil de lo mal repartido que está el mundo, de la mierda que es todo, pienso en lo poco que nos valen las ideas, uno siempre intelectual y con teorías, delante de un resultado: la niña está, ¿y qué haré yo por ella? Blindado en mis costumbres, nada. No me apuntaré a una asociación de lucha contra y me limitaré a sentir lástima, eso haré, y apretarle la mano a Leyenda, que acaba de despedir a su nieta, que aún no tiene tres años, después de pasar con ella el fin de semana, las dos princesas, bailarinas perfectas. Y esconder mis emociones detrás de mis gafas oscurísimas. Carmen apura su cigarrillo y su segundo gintónic y hace ahora una foto a su hija lamentable, desdentada y feúcha, más hermosa que el Sol, que luce sus monerías antes de despedirse por Doñana, esa estampa tan tópica que por algo se resume en hacer la foto y el idiota (das photo und der idiot). Por último, pienso en las cornadas que da la vida y cómo yo, con mis quirófanos, mis pastillas al día y mis analíticas penosas, soy un hombre con suerte. Atravesado por tres síndromes. El Down de la niña que, es duro decirlo, no debió haber nacido pero, una vez nacida, requiere todo el bienestar y ya veremos si la madre puede dárselo. El síndrome del Estado del Bienestar, de la joven española cerebro en fuga hasta Alemania, donde conoció a su alemán y concibió a su familia, con la que vuelve a Sanlúcar, junto a su madre, por vacaciones. Y el síndrome del Paraíso, entre la Ciencia y la Vida. ¿La foto?, no lo sé, pero que hago el idiota, eso es seguro.