NO (una cuestión de lengua)

NO
una cuestión de lengua

Hasta que no lo hagamos, no nos vamos, cuando deberíamos decir Hasta que lo hagamos, no nos vamos. Para salvar la contradicción, algún profesor de lengua con mentalidad matemática dio con la fórmula: dos negaciones afirman: Lo hacemos y nos vamos. En francés, el rey de la doble negación es el pas de Ne me quitte pas (No me dejes), de Jacques Brel: Ne me quitte pas, Ne me quitte pas, Ne me quitte pas. Lo que tan superfluo nos parecía cuando estudiábamos, se redime en esta canción y cualquier versión a otra lengua echará en falta ese pas. Sobre su origen, escribe Roberto Robles, físico en Richmond, Virginia, Estados Unidos: Pas viene del latín passus y significa paso. En principio se usaban más nombres como goutte, mie, grain (gota, miga, grano) y cada uno se elegía en función del verbo. Por ejemplo Il ne mange mie (No come ni una miga). Pas se usaría en Je ne marche pas (No ando ni un paso). Con el tiempo estas partículas perdieron su significado original y se usaron con cualquier verbo. Al final se tendió a utilizar una sola y prevaleció pas, que se usaba en la región de París. En español, No ha venido nadie, se ha impuesto a *Ha venido nadie, pero esas tres palabras se bastan cuando cambiamos el orden: Nadie ha venido (a verme, a quejarse, a decirnos). Repasando las Gracias y desgracias del ojo del culo, recuperamos que Hasta que dos [no] se han peído en la cama no se tiene por aposentado el amancebamiento. El [no] entre corchetes es el intruso que pone el hablante moderno pero en tiempos de Quevedo (1620 aprox.) una sola negación era lo propio. En las Coplas de Manrique, se lee: aunque esta vida de honor / tampoco [no] es eternal / ni verdadera, donde los corchetes son alguaciles que vienen a llevarse preso a ese no que ya está incluido en tampoco (y + no): tampoco es eternal. Claro que el octosílabo, don Jorge, hubiera quedado cojito. Lo malo es oír, como ahora se oye, También no en frases como *También no es bueno (¡264 mil! resultados en Google), en lugar del correcto Tampoco es bueno. Para acabar, volviendo al francés, lo que tiene de redundante o machacón el pas, lo salva personne. Personne n’est venu (Persona no ha venido, o sea: Nadie ha venido). Ahí sí que una sola negación niega. Mi nombre es Nadie, se presentó el recién llegado. Total, el otro no era más que un jodido cíclope. La vez que tuvo que presentarse ante una reina, ya declaró su nombre, Ulises.

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DEFENSA DEL COLECTIVO

anonymous_masks_616DEFENSA DEL COLECTIVO

Hagamos un pacto. La humanidad se divide en dos. Quienes creen en la personalidad individual y quienes creen en la personalidad colectiva. De este último grupo, salen quienes creen en la igualdad como primera patria y último paraíso del hombre. Punto. En el mundo estamos con tres desigualdades, dicho en Miguel Hernández: la del nacer, la del aprender, la de la vida. Nacer incluye desigualdades por razones de renta, sexo y raza. Aprender incluye desigual acceso a educación, cultura y capacitación profesional. Vida incluye vida laboral productiva, vida laboral improductiva y vida rentista (vivir de la herencia, de la renta, del ocio o del cuento). Cuando se trata de otros, el individualismo, base de la personalidad, no quiere hablar de esas tres diferencias y mete a todos en el mismo saco de boquilla: todos somos iguales, igualdad ante la ley, una persona un voto, los derechos humanos, chorradas así. Los buenos que se rasgan las vestiduras por los malos (el Cojo Manteca, que sacan ahora, una que se desteta en una iglesia o alguien que ofende por internet), ¿no habrán hecho nunca una gamberrada, un algo impresentable? La biografía inmaculada del héroe o santo habría que verla en la intimidad de los retretes, de las pesadillas o de las situaciones límite. Lo que pasa, dirá el individualista, es que yo no soy concejal ni represento a la política. Pues no sea usted demócrata y descrea de la política profesional concebida. Pero, si juzga a los malos, es que usted se tiene por bueno, y hay que caer muy bajo para tenerse por bueno. Yo a nadie culpo; si acaso, al sistema. Y el sistema nos obliga a cada uno a jugar un partido, ético y salvífico, entre añadir igualdad o añadir diferencias. La igualdad es jodida porque se iguala a la baja o al promedio. En cambio, la foto de la personalidad y de la excelencia siempre sale magnífica, eso ya lo sabíamos. Procuremos ser solidarios en medio de la desigualdad. La desigualdad, lo que no puedo es negarla, así me llamen comunista, que lo soy, socialista, estatalista, gamberro crónico, bufón obsceno, amenaza truculenta, progre champán o progre manzanilla. Lo que no soy es quien juzga. Viajo en un colectivo.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 30 del 6 de 2015

EL CUENTO DE LOS ALTRAMUCES

EL CUENTO DE LOS ALTRAMUCES

«Cuentan de un hombre que un día, / tan pobre y mísero estaba, / que solo se alimentaba / de altramuces que comía. / ¿Habrá otro, entre sí decía, / más pobre y triste que yo?» Con todos los respetos a las familias que sufren la fuga de cerebros en sus hijos o en sus hijas que han tenido que buscarse la vida por ahí fuera, con LOMCE, con LODE o con LOGSE, alguien tendrá que decir las verdades del barquero (y del banquero) y reconocer que era y es de injusticia retributiva

(1º) que el Estado forme o invierta en la formación de profesionales que luego no dan nada al Estado. Estudio en la pública; trabajo para mí o para la empresa privada. ¿De esa fuga de cerebros y de capitales no se habla?

(2º) y es injusto que familias de clases bajas o medias bajas, que también pagan sus impuestos y cuyos hijos no van o van en número ridículo a la universidad, costeen o ayuden a costear indirectamente las carreras de las clases altas.

Teniendo en cuenta que

(3º) la llamada igualdad de oportunidades habría que concebirla (no como un derecho indefinido a una carrera superior que luego ya veré si la termino, si la ejerzo y cómo y dónde, sino) como un deber que buenos estudiantes asumen y se comprometen a aprovechar para el Estado

(4º) y que, del cerebrito que brote en medio de la pobreza, ya se encargará la empresa o el Estado, como empresa, de ficharlo y darle carrera y oportunidades (por la cuenta que les trae y por que no lo fiche antes la competencia),

es la hora de

(5º) el Estado salir de las universidades o privatizar facultades y planes de I+D que vayan a fugarse a empresas o intereses particulares.

(6º) y estudiantes y sus familias, si reciben ayudas públicas, devolvérselas al Estado al finalizar la carrera con contratos de permanencia o fidelidad por un mínimo de años, que asegure que el patrimonio material e inmaterial del Estado (personal, presupuestos, instalaciones) no va a fugarse, como hasta ahora, a familias con recursos o a empresas que, de recursos, andan sobradas.

Es peligroso halagarle los oídos a una generación, que tenemos en casa estudiando o fuera trabajando, que, se ponga como se ponga, está mejor dotada que otra ninguna para buscarse la vida. ¿En Bruselas (donde está un hijo mío) o en Londres (donde ha estado el otro)? Peor le va al compañero que, atraído por el dinero a corto, dejó los estudios, entró de comercial en una empresa que movía millones y hoy está en paro, sin un mal título y sin más fuga que la de fugarse, si es posible, de la sobreexplotación, la delincuencia o la miseria extrema. Bueno será, madres y padres, antes de quejarnos, recordar el cuento de los altramuces, del Conde Lucanor, en versión libre de La vida es sueño: » y cuando el rostro volvió / halló la respuesta, viendo / que otro pobre iba cogiendo / las cáscaras que arrojó.» Pues eso.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas en el Estado del Posbienestar, 30 del 6 de 2015

TERMÓPILAS

TERMÓPILAS

Hay noticias que nos congelan y hay noticias que nos dan la vida. De todas las mitologías que anidaron en nuestra juventud, la más vital fue siempre la de Leónidas y los Trescientos. Sacrificarse unos pocos por el triunfo de todos, no está mal. A imagen de aquella tropa, Grecia hoy tiene un Parlamento de 300 diputados y los 300 han vuelto a echarle valor, con el referéndum del próximo domingo. Mira que nos han aburrido en clase con Grecia, la cuna de la democracia, y mira que es democrático un referéndum, pues nada: ilustres intérpretes de las esencias de la democracia nos vienen con el cuento del lobo porque Alexis Tsipras no solo ha convocado referéndum, como primer ministro que es, sino que, como particular jefe de Syriza, va el hombre y pide a la ciudadanía votar no. Hasta el presente, la máxima era que no se convoca un referéndum para perderlo. Es decir que, perdiéndolo, lo van a ganar, ya lo han ganado, sea cual sea el resultado, porque la victoria es convocarlo. Cómo se le va preguntar al pueblo ¿aprueba usted trabajar más, jubilarse más tarde, que le suban impuestos y le bajen la paga y las pensiones? Tsipras, hijo, haces cada pregunta. Democracia, la precisa, pensarán los demócratas. Pero en euros o en dracmas, y en dólares o en yenes o en rublos, Grecia vale su precio en el mercado y, si la Troika ahoga con la Deuda (que todos reconocen, y es sabido, que Grecia no puede pagar), preferible que la aprieten inversiones o préstamos de Rusia, China o Emiratos Árabes. Grecia se vende. ¿Quién la compra? Hablamos de turismo, navieras, productos agrícolas y manufacturados, industriales, de alimentación, tabaco, textiles, química, minería y petróleo, que Grecia exporta, y hablamos de un PIB de 300 millones de euros (otra vez 300): el 12,4 por ciento en el sector primario, el 22,4 en el secundario y el 65,1 en servicios; y de una fuerza laboral o mano de obra de cinco millones de personas. Grecia no se va a suicidar, como dice la voz de su amo: va a salir al mercado a elegir, antes que el suicidio, su propia eutanasia o a esperar ganar el partido. Y a la Troika le habrá pasado lo que al torturador con su víctima: muerto el detenido, se acabó el sadismo con los soplillos, los electrodos, las tenacitas y las inundaciones en las bañeras de mierda. Lo cuenta Vargas Llosa, a propósito de Exercices de survie (Ejercicios para sobrevivir), de Jorge Semprún, sobre la tortura, que Semprún vivió dos veces en propia carne: «Un ser humano, sometido al dolor, puede ceder y hablar. Pero puede también resistir, aceptando que la única salida de aquel sufrimiento salvaje sea la muerte. Es el momento decisivo, en el que el guiñapo sangrante derrota al torturador y lo aniquila moralmente». Cantemos por Grecia el Resistiré del Dúo Dinámico o el Sobreviré de Paco Ortega, con Estrella Morente o Manzanita. De saludo, el de Kavafis: «Honor a quienes en su vida custodian y defienden sus Termópilas y más honor aún sabiendo que pasarán los persas». La que se retrata es la clase periodística sustento de la política, con que nadie cayera en la cuenta de lo que ahora les espanta: que en el enlace o separación Grecia Unión Europea (Tsipras Merkel) algo tenía que decir (y es natural que se le escuche) el hijo de la pareja, el pueblo griego. Hay noticias que nos dan la vida. «Flechura de tus ojos, nube persa, si muero con el sol que ahora me prohíbes, acuérdate de mí mañana cuando estés llegando a Salamina». Feliz Grecia a todos.

Daniel Lebrato, el de De quien mata a un gigante en Ni tontos ni marxistas, 29‑06‑15

Ropa nueva y castellano antiguo

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ROPA NUEVA Y CASTELLANO ANTIGUO

El fin de semana viene cargado de suplementos culturales. El diario El Mundo saca el suyo los viernes y ABC y El País, los sábados. Yo he llegado a un apaño con mi quiosco y, por el precio de uno, El País, que trae Babelia, me llevo también el ABC Cultural, a cambio del suplemento S Moda, que dejo para quien le sirva. Leer dos culturales a la semana parece que me hace muy culto, pero es al revés. Los suplementos me sirven para librarme de la cultura, para saber cuáles son las novedades que no voy a leer. Es el caso del Quijote que ha puesto en castellano actual Andrés Trapiello. Que Trapiello traduzca no ha mucho por no hace mucho me parece normal pero que por lanza en astillero proponga lanza ya olvidada me hizo entender que tampoco el libro de Trapiello me interesaría. Alberto Manguel considera las versiones actualizadas de los clásicos un síntoma de pereza intelectual. Cada libro nos enseña a leerlo, apunta, y simplificar un texto es suponer que el estilo, el vocabulario, el tono, lo que nosotros desde nuestro siglo hallamos oscuro o confuso, no es parte esencial de la obra sino una suerte de decoración superflua, y que solo la anécdota vale. Vayan a Spoiler (un ensayo sobre la lectura) y verán cómo la reducción del texto a su argumento ha acabado en esa moda juvenil de destriparse un colega a otro el argumento o la intriga de lo que andan leyendo. En cuanto al Quijote, como cualquier clásico, quién dirá, Alberto Manguel, que no se pueda modernizar. La cuestión es cuánto tardará en pasarse el castellano actual de Andrés Trapiello. Se admite cambiar los duelos y quebrantos de Cervantes por huevos con torreznos, pero salpicón las más noches por ropa vieja casi todas las noches es como hablar del pijama o ropa de dormir que se ponía el hidalgo. Y eso suponiendo que hidalgo no sea otra palabra que se ha pasado de moda. Dicho lo cual, lo que hace mentalmente el lector del Quijote es modernizar la novela en el sentido narratológico de la palabra, saltarse o leer en segundo plano todo lo que Cervantes le metió de relleno.

Pinza de eLTeNDeDeRo, domingo 28/06/15

SPOILER (un ensayo sobre la lectura)

SPOILER. Un ensayo sobre la lectura (resumen)

SPOILER completo

1. Un balance del plan de fomento a la lectura

A los profesores de lengua y literatura nos cambiaron el rumbo sin pedirnos permiso. Habíamos estudiado la carrera y sacado unas oposiciones con un temario que iba desde el Cantar de mío Cid hasta los Novísimos. Llevábamos años impartiendo a los clásicos, Lazarillo, Celestina, y, de pronto, tuvimos que iniciar a la juventud en la lectura. Del docere delectando habíamos pasado al deleitar enseñando, y los clásicos castellanos eran bastante aburridos, la verdad. Al poner por delante el principio del placer, la docencia dejó de ser un viaje del alumno hasta los clásicos, y fueron los clásicos los que tuvieron que adaptarse a los alumnos. Estamos hablando de la Logse, del Psoe, 1990. Efectos de la reforma en nuestra asignatura. (1º) La modernización del texto original. Ya teníamos Lazarillo o Celestina en odres nuevos, como en la colección Castalia. (2º) La santificación del concepto literatura juvenil, con (3º) el consiguiente arrastre de obras de otras literaturas. El problema no era La isla del tesoro, sino qué edición o traducción manejaríamos en clase. Al ser títulos que las familias medio cultas podían tener en casa, se daba el caso de (4º) distintos alumnos manejando distintas versiones (del inglés o francés que, con tanto bilingüe, nadie leía en su versión original), lo que, a la larga, y unido a la pérdida de los clásicos, trajo (5º) la desaparición del comentario de textos y del texto como base científica de nuestro trabajo. El gusto adolescente impuso (6º) la primacía de la prosa sobre el verso; (7º) del argumento, sobre el texto, aunque fuese una traducción; y (8º) la interactuación de la literatura con el cine, el videojuego, las series o sagas más de moda. El señor de los anillos podía ser un clásico en lo suyo, pero a partir de Harry Potter (9º) se impuso el best seller y (10º) el argumento se independizó del formato hasta convertirse en un ente autónomo en sí mismo, al margen de la palabra, de la letra o de la imagen. El plan de fomento de la lectura no trajo niños y niñas más amantes de la lectura sino lectores compulsivos que, por amor a la intriga del libro que iban leyendo, desatendían otras obligaciones escolares o familiares. Para más protagonismo, vino el auto libro (book self) o libro colaborativo, donde el lector adolescente podía elegir entre dos continuaciones del relato. A esas alturas, estaba míssing, desaparecido, el lector contemplativo que se deleita y subraya o comenta para sí algún pasaje o frase del libro. El género teatro, si era en vivo, pudo sobrevivir porque en colegios e institutos seguían haciéndose montajes que propiciaran el protagonismo del alumnado y extraescolares a teatros de la ciudad. Pero el teatro leído, el teatro texto, se perdió lo mismo que la poesía leída o recitada, y no rapeada por el chavalín de turno. Y todo, con el entusiasmo de una generación de profesores, padres y madres de la segunda generación de la Eso, que corrió a apuntarse a horas de refuerzo o de lectura para dedicárselas con fervor al Harry Potter del año. El desenlace lógico (y lógsico) no podía ser más que la entronización del argumento. A un sector del profesorado esa carrera nos pareció agotadora y, por demás, inútil. Por mucho que, a nuestra edad, nos empeñáramos en estar al día de las últimas novedades del mercado juvenil, no podíamos competir con esas fieras lectoras de doce años que teníamos en clase. Y hubo quien, en cuanto pudo, dejó la Eso, y se acogió al Bachillerato, donde Lazarillo y Celestina seguían esperándonos. Años más tarde, ese proceso lo escribí en Tinta de calamar. Cervantes o su editor tituló un capítulo 70 de esta forma: Que sigue al sesenta y nueve. Cervantes estaba de coña, pero apuntaba el agotamiento de un tipo lector. Fernando de Rojas nos acostumbró a un argumento general al frente de la obra y a argumentos particulares al principio de cada auto. Desde el siglo 18, los modernos, primero, se juegan a los dados la salvación del alma (Fausto o Rafael el de La piel de zapa, don Juan o Dorian Gray) y, después, afirman o niegan la posibilidad de salvarse, suspense que La Celestina, de un mundo plano, no necesitó. Fernando de Rojas nos dice con sus argumentos lo que va a pasar y, ahora, pónganse cómodos, y a disfrutar viendo cómo es verdad lo que he dicho que va a pasar. Próximo capítulo, Fernando de Rojas, inventor del espóiler.

  1. Spoiler

Spoiler era una manera bárbara, de barbarismo, de decir alerón. Jugábamos con coches de carreras que tenían spóiler o espóilers o espóileres, alerones que compartían los coches con los aviones. El actual uso de spoilear como destripar la trama de una obra de ficción antes de que sea exhibida al público, acerca espóiler a lo que en cine es el tráiler (avance, además de remolque de camiones). Podría decirse que el espóiler, como el colesterol, lo hay bueno y lo hay malo. Es bueno, para entendernos, el espóiler que, cercano al tráiler, abre el apetito del público por un determinado producto que debe ser conocido de antemano y al que el público debe estar enganchado. De más está, que este espóiler, tan bueno, fomenta el consumismo al servicio de las grandes distribuidoras. Fue el caso de la noticia sobre la muerte de Albus Dumbledore a manos de Severus Snape, en Harry Potter y el misterio del príncipe. El espóiler malo consiste en que un colega arruine el consumo y disfrute del argumento que otro colega tiene entre manos contándole el final o la clave de todo. Sobre este espólier podrán encontrar en la Frikipedia un buen repertorio de ejemplos, algunos francamente divertidos. Habla un friki. Se llama spoiler al hijoputa que te cuenta una parte de algo que aún no has visto y se carga la maldita historia. También se llama spoilers a los espaguetis caducados, pero eso no tiene nada que ver. Guía del espoileador novato. Primero. Soltar lo más gordo del spoiler cuanto antes. Podemos inventárnoslo; si la víctima se lo cree, sufrirá igual que si fuera verdad. Segundo. Elegir una forma de contárselo. Varias opciones. 1º) Contárselo directamente. Es el método más fiable, 80% de posibilidades de que te escuche. El problema es que puedes llevarte una paliza. 2º) Mandárselo por mensaje o chat. 50% de posibilidades de que lo vea y sepa descifrarlo. Ejemplo. l pdr d ichigo s shngmi. Otro ejemplo. Chico. ¿Irás a la fiesta del sábado? Chica. Sí, ¿y tú? Chico. Pues Iruka es en realidad hermano de Naruto Uzumaki. 3º) Escribirlo en el youtube como comentario del primer vídeo de la serie. Todo un clásico, aunque con pocas posibilidades de que se lo lean. 4º) Decirlo desde una terraza con un altavoz muy potente. El problema es que irán a por ti y acabarás cadáver. 5º) Tatuártelo en la frente. Quien te vea acabará leyéndolo, pero también te meterán una paliza y, además, ¿quién se queda, de por vida, con un spoiler tatuado en la frente? 5º) Escribirlo en un urinario público. Conseguirás más alcance si te compinchas con alguien del otro sexo, que lo escriba en los otros servicios. 6º) Gritarlo mientras practicas el sexo. Para que esto funcione, hay que practicar el sexo. 7º) Gritarlo en el cine. Hay que pagar otra entrada, que no es barata, o quedarse en la sala aguantando el anuncio del gilipollas que va a por otra CocaCola, hasta que empiece el siguiente pase y solo entonces destriparle al nuevo público la película que acabas de ver. 7º) Ponerlo en la Frikipedia. 8º) Apagar el ordenador y vivir una vida sana.

  1. Spoilers famosos

Spoilers famosos. Luke Skywalker es el abuelo de Darth Vader. En Silent Hill 2, James mató a Mary y después la mata otra vez y luego se mata él tirándose al agua. La serie de Naruto acabará cuando Sakura los mate a él y a Sasuke por pillarlos liándose entre ellos. IP anónima es Tobi. El padre de Naruto no es el cuarto sino Kyubi, el zorro de nueve colas. One Piece no acabará nunca porque cuando lleguen a Grand Line descubrirán que todo era un montaje de Gold D. Roger, que no estaba muerto. Hei de Darker Than Black no es contratista. En GTA San Andreas CJ mata a Ryder y a Big Smoke. Vincent (Ergo Proxy) es un proxy. Darth Vader mata a Starkiller en Star Wars The Force Unleashed. En Futurama, Fry jamás vuelve al siglo 20. Habrá un High School Musical 5 en 2016. Naruto Shippuden termina en 2016, y comenzará otro nuevo. En Code Geass al final muere Lelouch, lo mata Suzaku. En Paranoia Agent todo era producto de la imaginación de las personas. Destino Final 5 es la precuela de Destino Final. En el capítulo final de la cuarta temporada de House, Zorra Implacable muere, más tarde, en la quinta temporada, House y Wilson vuelven a ser amigos después de que House le quite un cacho de carne a su padre en el funeral para hacerse una prueba de paternidad con el muerto. Ah, y House se vuelve loco. Al final de MD House, el Dr. House no muere. Doraemon es producto de la imaginación de Nobita, quien está en coma debido a un accidente de coche que también mató a sus padres. En Silent Hill Homecoming, Alex mata a Josh. En el Sexto Sentido, el niño tiene diarreas mentales y se imagina que habla con Bruce Willis. En los Simpsons, Lisa cumple 8 años 2 veces. En iCarly, dicen 23.543 palabras mexicanas (que el resto de Latinoamérica no entiende). Chávez regala petróleo. Dios no existe, son los padres. Al final de Lost, Kate se lía con Sawyer, y todos salen de la isla, menos Locke. Aeris está viva y vive en Mallorca. Bart Simpson aprueba dos veces para pasar a cuarto grado. Todo país que no tiene un McDonald ataca a EEUU. Pokemon nunca terminará y no morirá ninguno de sus protagonistas y seguirán vivos después de que tus nietos mueran de sida. Futurama no tiene fin porque lo cancelan. Harry Petas mata a Lord Voldemort. Jiraiya se muere en el capítulo 89 de Naruto Sipueden por causa de un infarto, cuando se entera que Tsunade era hombre. En Saw, el asesino era el cadáver que estaba en medio de la habitación, el doctor huye cortándose un pie y Adam se queda encerrado, luego lo matan. En la película La Aldea, los innombrables son solo gente del pueblo disfrazada para que los habitantes no se escapen hacia la ciudad. Evangelion termina con que matan a todos los ángeles, sindhi se cura de sus problemas existenciales y el eva se convierte en ángel y mata a toda la humanidad. En Clannad, Nagisa muere. Reiv, de Evangelion, no es un humano, solo es una especie de clon de eva. Los evas son clones de los ángeles y las armaduras que tienen no son blindaje, sino ataduras para que no se liberen y sean ángeles. Los reyes magos (y su compinche Papá Noël) nos engañan, los padres no existen. En Death Note, Light mata a L a la mitad de la serie. Light muere por escribir accidentalmente para un examen su nombre real en una hoja del Death Note. Matt muere por una lluvia de balas. Near siempre fue mujer. Chad de Bleach es un hollow o hueco o como le digan en la traducción en la que la veas. Jack Bauer muere en la 7ª temporada de 24. Matan a Sub Zero en Mortal Kombat. Two and a Half Men acaba en que Chuck Lorre pierde interés en la serie y hace que Sheldon Cooper mate a Jake, Alan y Walden. En el Half-Life, Gordon Freeman termina trabajando para G-man. Piratas del Caribe termina con que shack esparrow muere. Los Jedis no son bunos, solo son un simbiote de jebis de las galaxias lejanas. En Jekyll muere Mr. Hyde, y el padre de Tom no es Jekyll y la madre de Tom es la mala. IP anónima muere al resbalar con una mierda del suelo. No mojarás en tu vida por mucha ilusión que te haga. A IP anónima se lo come Naruto, que se lo come Sasuke, que se lo come Súper Mario, que se lo come IP anónima. Al final de Watchmen el tío azul que no para de enseñar el pepinocio se peta brutalmente a Rorschach y lo mata. En Inception todo era un sueño. Al final del súper Mario, la princesa se queda con Ash, el protagonista de Evil Dead. El Coyote se come al Correcaminos. En Half Life (HL) todo es un sueño de Gordon Freeman quien está en coma terminal debido a la frecuencia de resonancias porque no llevaba el casco. Opposing Force también es parte del sueño de Freeman y Sheppard no existe ya que es la parte agresiva de Freeman. En El retorno del jedi, Darth Vader muere siendo bueno. A don Ramón lo mata el Chavo sin querer queriendo. En Soul Eater, aparece Lenalee y mata a todos. Marty McFly une a George McFly y Lorreine al final de Volver al Futuro. En Bleach resulta que Nell, la pequeña arrancar, es una ex espada buena que mata a todos y después se vuelve a hacer chiquita. Los mangas son mucho más degenerados y sangrientos que sus animes homínidos. Si Len muere es culpa de Rin, si Rin muere es porque tiene mala leche. Hatsune Miku es más sobrevalorada que Hinata Hyuuga. Kenny es inmortal y él lo sabe. Dentro de poco unos canis te pegarán una paliza. Al Final de Gta 5 tienes que matar a Michael O a Trevor. En Sinsajo (Los juegos del hambre) Prim Muere y Finnick también. John Cena gana el título de la WWE. En Sinsajo 2, muere la hermanita de Kaunis y ésta mata al presidente Snow en lugar de a la presidenta del distrito 13. La madre de IP anónima es la madre de IP anónima. Después de morir, no vas al cielo ni al infierno, solo despiertas. En la Sangre del Olimpo (Percy Jackson), Octavio muere y va al infierno de los ositos de peluche.

Daniel Lebrato, 4 de junio de 2015

Un día en las carreras

El Maestro Liendres, que de todo sabe y nada entiende, se extrañó de la brevedad de la pinza de ayer. Se llama pinza a la unidad de escritura en un tendedero como este. La pinza ha de ser breve, dejar la brevedad colgada en el alambre, y esperar que seque en el meollo de quien lo lea. La de ayer sábado decía:

«No se pierdan la columna de Fernando Savater en El País de hoy sábado 26 de junio, página 13. Se titula El derby del vacío. Yo creí que el título era una manera figurada de llamar al tema de actualidad (Chaves‑Griñán, la Alhambra, Grecia o Sergio Ramos) y resulta que no, que Savater habla de carreras de caballos y que El País le dedica a semejante tema ni más ni menos que su primera plana editorial.»

Era una manera de yo criticar un modo de editorializar que me parece poco serio. El columnista, sea Vargas Llosa o Juan Goytisolo, se sirve de la altura de su nombre y del espacio que el periódico le da (y le paga por ello) para divagar de asuntos personales, reseñar un libro que ha leído o, como hace Fernando Savater, para hablarnos de un día en las carreras. Y eso que en el colegio nos enseñaron que el ensayo (hermano gemelo de la columna de opinión) es antes que nada un bordado sobre algún descosido de la actualidad, hecho en lenguaje asequible, si el tema fuera científico, y siempre de interés general. Porque es precisamente el interés general por la actualidad lo que nos lleva a comprar el periódico. Aunque El País entresaca de Savater que “en España, las carreras hípicas están suspendidas por estúpidas querellas entre gente insignificante”, la verdad es que no había mucho más que entresacar: todo el artículo se ciñe a una carrera de caballos en Inglaterra cuya correspondencia con la actualidad española es, como la sin alcohol, cero cero. Yo el artículo ni me lo leí. En Sanlúcar de Barrameda se siguen haciendo carreras hípicas sobre la playa y el mundo del caballo, de gente de altura, no creo que tenga nada de insignificante. Hubo un tiempo en que los títulos de los libros de poesía no tenían nada que ver con su contenido. Es el caso de Un aviador prevé su muerte, de Justo Navarro, o de Jorge Riechmann, El día que dejé de leer El País. Pues eso. Eso haré yo también el día que me quite la costumbre de hacerme acompañar por El País cuando voy a los bares. Quitarme de la cerveza, o sea.

Pinza, 27/06/15.