Los diez minutos de Daniel Lebrato en Canal Sur

Zapatos Foto Daniel LebratoGracias a nuestro experto en medios Manuel Pitaluga, ahora se puede ver el corto de Daniel Lebrato sin cortes, esperas, madrugones ni publicidades. Pínchalo aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=TtN-Mca93jE

 

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Coplas por la muerte de Rubén Rodríguez

COPLAS POR LA MUERTE DE RUBÉN RODRÍGUEZ

Que las vecinas

del cole griten
¡Ostia!
y las encinas
se queden sin be-
llotas.

Rubén Rodríguez
hoy no ha venido a
clase.
La falta es triple:
el nieto, el hijo y
padre.

–«Si donde fueres,
haz lo que puedes,
pude.
Tuve y retuve.
Hice y deshice. Es-
tuve.»

–Rubén, ¿qué dices?
Te buscan vivo o
muerto.
Rubén Rodríguez,
el padre, el hijo y
nieto.

Si al tronco sales,
que ellos te salven:
¡Salve!
¡Salve, maestro,
ya por derecho y
grande!

Lloran la escuela,
Rosal, Castaño y
Corte,
la Sierra entera,
desde Higuera hasta A-
roche.

Cuatro de junio.
Dos mil catorce.
Miércoles.
Y un cigarrito y
un whisky doble el
jueves.

Que no está bien
hacer novillos
a nuestra edad, Ru-
Ven.

Daniel Lebrato, 4/6/2014

Ideas al sur con cumpleaños feliz

La canción más oída del mundo es Cumpleaños feliz. En inglés o en lo que sea. Prueba de que la canción es odiosa es el horror que nos produce cuando un grupo se arranca a gritar la dichosa canción. Será que, a más gritos, más felicidad. Ayer me tocó a mí. Quiero decir: cumplí sesenta, lo que significa medio billete a mi jubilación. (El otro medio, que son los años de servicio, están al cumplirse a la vuelta de las vacaciones de verano; para entonces, me canten lo que me canten, será mi cumpleaños feliz.) Todo esto me ha dado para pensar. Primero, que la edad es la edad, vamos a dejarnos de historias. Sesenta son muchos años y en algún sitio (del colon, pero también del corazón) tienen que estar. Después llamé a mi madre y la felicité. Valga lo que valga Daniel Lebrato, quien se lo curró aquel lunes 31 de mayo de 1954 fue Pepita Martínez, mi señora madre. Ese día ella hizo todo el trabajo sucio y yo me limité a ponerme de cabeza para no salir de nalgas en la foto y y no empezar, tan pronto, a dar la nota, hijo. Pasa que al decir Felicidades, madre, como autora de mis días, podría estar cayendo yo en otra presunción, y quizá la peor: que valgo la pena como obra suya. Total, solo quería deciros Gracias por haberos acordado de mí. Si al aprendiz de Borges le enorgullecían los libros que había leído, tanto como los que había escrito, a mí me enorgullecen las personas que me conocen, tanto como las que conozco.

Por cierto, me sacan en la tele, diez minutos en Canal Sur, programa Ideas al sur, la noche de este martes 3 de junio, 1:20 horas de la noche, madrugada del miércoles 4, a todos los efectos. Será dentro de la serie Profesores históricos en institutos históricos, idea de Ana Ávila Álvarez y edición de José María del Moral. A ellos y al equipo, gracias por su humor y su paciencia. Espero que os guste. (Si a esa hora no, el sábado 7 a las siete de la mañana se repone el programa y siempre después podréis verlo pinchado en el postcast de Ideas al sur). Salen imágenes sorprendentes desde la azotea del San Isidoro. No os lo perdáis.

Ideas al sur

Cómo será la revolución (La película)

CÓMO SERÁ LA REVOLUCIÓN (LA PELÍCULA)

Qué vida tan diferente, la suya y la mía, señor presidente
(Aníbal Sampayo, por Quintín Cabrera)

Escena uno.

Entre las ruinas del siglo veinte yacen los malos, pero también los buenos de la película. Bajo los bloques, y desde el muro de Berlín, cayeron los partidos de la lucha de clases, los rojos, pero también los rosas con sus guerras justas, sus primaveras árabes, y sus 15-eMes. La historia ha muerto y están afónicas religión, cultura y civilización: con enseñanza y arte, bases de nuestra educación.

Escena dos.

A nivel individual, se van quedando sin voz las viejas fraseologías. Que si siempre ha habido ricos y pobres, que si China, que si Cuba. El caso era ‑es‑ nuestra buena vida en el bar como si no nos vieran, con otra mirada, otros ojos. Libertad, igualdad y fraternidad, pilares de occidente, ¿qué son sin igualdad? Se trata de igualdad en contacto ‑no la que obliga en conciencia y de pomposos derechos humanos‑, igualdad de cliente final, de nivel de vida entre quien veo y me mira.

El Guernica, las pirámides de Egipto o las sinfonías de Beethoven, como obras del arte, en un punto se parecen: en el tiempo-trabajo (libre o asalariado, directo o indirecto) invertido en hacerlas. El error está en creer que ese tiempo le pertenece exclusivamente al artista, caso sangrante delante de las pirámides y, más sutil, ante un Picasso, a quien alguien lavaba la ropa y hacía la comida.

 

Mientras el trabajo se paga a su valor socialmente establecido, el arte (un cuadro) adquiere un valor individual: lo que alguien paga por él. (Después de Marx, esto lo dijo Andy Warhol.) No consta como arte ni trabajo ni mercancía la labor de las personas a la sombra del arte y de los artistas o de las brillantes carreras de sus hijos.

 

Hasta ahora, las revoluciones han apuntado al sistema productivo. En adelante, habría que apuntar al sistema improductivo, de salario cero, y al ocio y tiempo libre. Repartido el tiempo libre, que cada quien lo emplee a su manera: tocar el violín, hacer el bien o freír croquetas, con tal de que con el ocio propio no se pueda negociar. Eso incluye la propiedad intelectual, por ejemplo, pero no vivir de los derechos de autor.

 

La cuestión está en la explotación del hombre por el hombre: qué es un puesto de trabajo digno, qué se entiende por creación de empleo. Si lográramos redefinir el ocio y el negocio, la toma del tiempo libre sería como la toma de la Bastilla y del Palacio de Invierno.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 24 de mayo de 2014

Feria de Abril en Sevilla

FERIA DEL ABRIL EN SEVILLA

Ni la Maestranza se llena ni el real de la Feria llega este año al mítico millón de visitantes. Empobrecidas las clases medias y mendicantes las clases trabajadoras, la Feria de Sevilla vuelve a sus orígenes de criados y señoritos: usted a caballo, y yo andando; usted en la barra, y yo sirviéndole; usted poniéndose hasta las trancas en la trastienda, y yo en la puerta, de vigilante, guardándole la caseta. El resto han sido -hemos sido algunos años- personajes secundarios o figurantes sin los cuales la fiesta continúa y no peligra.

No le echen la culpa a mayo ni al calor ni a que hubiera sido mejor feriar la semana anterior, puente en Madrid, o poner en ésta alguna fiesta local. Pasado el Primero de Mayo, las fiestas se guardan para el amojamado San Fernando y para el rancio Corpus Cristi. El calendario laboral está cerrado. El escolar, además, hecho trimestres rompe cursos por las fiestas móviles que manda la Iglesia, que tanto se preocupaba, madre y maestra, por la enseñanza (privada, faltaba más).

No me dirán que la Feria no huele a mierda. (Y no solamente de caballo).

Derechos de autor

DERECHOS DE AUTOR

  1. Preguntado el señor por derechos de autor, respondió que a favor.
  2. Preguntada la autora, sus derechos, señora, respondió: ya era hora.
  3. Te preguntan a ti –profesor o albañil–, y respondes que sí.
  4. Las clases y los ladrillos se van por la misma senda.
    Las clases son de quien sabe; los ladrillos, casa ajena.
  5. Sin artistas no hay arte, dijo el artista.
  6. Y qué dirán pirámides de Egipto y hospitales, esas tuercas del patio de butacas.
  7. Autónomo. El alfarero frente a la fábrica. Y la novela de Saramago.
  8. Artesanía. Ganaba el triple con la etiqueta: hecho a mano. Resistió como pudo.
  9. Herencia. El hijo del alfarero entró en Porcelanosa.
  10. Copyright. Treinta años en la empresa, y que te sustituyan por un contrato basura.
  11. Museo. El obelisco de Luxor, en la plaza de la Concordia, París.
  12. Turismo cultural. Ver también museos Británico y de Berlín.
  13. Autora. Pariendo estaba, y se preguntaba por sus derechos de autor.
  14. Piratería. Vaya por delante el apellido del padre.
  15. Comercio justo. Practicarlo lo justo para no quedarse con lo justo.
  16. Artista. Síndrome de esperma, semen o espermatozoide. Puede ser también Zenobia, síndrome de consorte.
  17. Intelectual. Intelecto que piensa por los demás.
  18. Arte. Que yo me dedique al arte y tú te dediques a otra cosa. A público, por ejemplo.
  19. Canon. Ecce homo, según el gremio de imagineros.
  20. © Los derechos de autor blindan creación, reproducción y copia de una obra propia. El derecho laboral consiste en la enajenación de eso mismo.
  21. Compromiso. El del artista contra la guerra y con las artes marciales.
  22. Civilización. Del horror faraón, al muro de Cisjordania.
  23. Cultura. Conjunto de disgustos que se siguen tan a gusto.
  24. Gusto. Lo que no va en culturas, irá en costumbres. Incluye el tapadismo de género.
  25. Crítica. Que la economía no mande en nuestras vidas.
  26. Oenegé. Contra el hambre en el mundo: endecasílabos y semicorcheas.
  27. Descarga. ¿Por qué no iba él a disfrutar como si fuera suya de una canción que el cantautor había compuesto como si fuera suya desde la casa que el albañil había compuesto como si fuera suya?
  28. Alguien tiene que hacerlo. Se admite lo que no tendría que hacerse.
  29. Tiene que haber de todo. Vale por todo lo que no tendría que haber.
  30. Lo importante es la persona, y el arte, como el dinero, no da la felicidad.

Semana Santa

El otro día nuestra amiga nos preguntó por qué nos gustaba la semana santa. No supo uno qué contestarle. La semana santa es como el rocanrol para los Rollins: it’s only rock and roll, pero me gusta. Estamos de acuerdo en que, desde hace mucho, lo peor que le ha pasado a la semana santa son los intentos de apropiación por los distintos grupos que la tienen como suya: cofrades, creyentes, jerarcas de la Iglesia y de la política, periféricos de una cultura tenida por cultura, arte, exaltación de los sentidos, costumbre o tradición, además de negocio, vacación y hostelería.

Desde el papa al cristianillo de base, quienes se creen con más derechos, son los círculos de la Iglesia, hábil como siempre para tragarse lo que sea y con la cara que sea con tal de seguir siendo Iglesia. Hoy con el aborto, mañana con lo que venga, lo peor de este círculo integrista y cerril lo hemos alimentado los laicos, estetas y diletantes que creíamos que lo multiculti era posible. Después nos dieron con la Alianza de Civilizaciones y con las Tres culturas en la cabeza. Si el Islam puede tapar a sus mujeres, el resto (ultracatólico) está servido. Y ahí nos fundieron los plomos.

Hoy, no nos queda más que pedir la privatización de la semana santa (ninguna participación en público de la política) y la financiación de las cofradías con cargo a sus cofrades. Bastante es que se las deje procesionar con cargo al derecho de manifestación y que dejen luego las calles bien limpitas. En cuanto al calendario, ya está bien que las fiestas móviles desestructuren el calendario y los trimestres laborales y estudiantiles. Con la lógica de sus tres culturas, no digo nada si, encima, prefiriéramos el calendario musulmán. ¡Ah, y arte no hay tanto!

La reproducción en serie de un modelo (pasos, imágenes) se llama artesanía.