José Antonio Moreno Jurado

Claqueta menos 2. Si hablo deprisa es porque la organización me limita el tiempo a 5 minutos. Esto es un Cristo con muchos romanos.

Claqueta menos 1. Los ajustes van en sueldos, horas y productividades, pero también en una mentalidad. Para este acto, tengo de permiso solo una hora. Cumplimentado el príncipe, como Cenicienta, tendré que volver a mis fogones. No se lo beban todo.

Negritas que se citan:

Alfredo Valenzuela

Alicia Murillo

Benito Moreno

Díaz Trillo

Diego Vaya

Federico Ortés

Guillermo Román

Jeannette Clariond

Jesús Aguado

Joaquín Alegre

Jorge Burgos

José María Aguilar

José María Delgado

Jose Marrodán

José Vicente Pascual

Jota Ese de Montfort

Juan Cobos Wilkins

Luis Alberto de Cuenca

Luis Margüenda

Luisa Romero

Manolo Jurado

Padilla

Pedro Cantero

Pepe Cala

Pilar Villalobos

Rafael Gómez Rivera

 

 

1               Toma 1. Se ve a MJ de pijama y zapatillas en los pasillos del hospital Virgen del Rocío. Dentro voz. Soy uno más Un blanco un negro un rubio un amarillo Qué importa Soy lo que soy y digo, quitándome estas pocas mareas que me quedan.

2               Toma 2. Se ve una playa. Apartamento al que llega la brisa y la queja lejana de los barcos y los inmensos pinares de verdes infinitos que lamen Mazagón, La Rábida, Moguer y Palos. Paisaje o beatus ille.

3               Toma 3. 1979. JA en todos los telediarios. Le han dado el nóbel de literatura a Odysseas Elytis y ni Dios sabe quién demonios (o daimonios) es Elytis, nunca publicado en lengua española. MJ sí sabía. Llevaba años sacando griegos del armario y quitándoles la túnica, harto de que griego y lengua muerta parecieran la misma cosa.

4               Se llama cameo a la estrella fugaz que ayuda a promocionar una obra. En el teatro anglosajón cameos eran escenas con actores invitados de prestigio, que daban brillo a la función y que empezaron a llamarse camafeos, miniaturas engastadas en una joya.

5               Me llama Alfredo Valenzuela. MJ ha vuelto. El que dejaba la poesía, vuelve a publicar, trece años después. Últimas mareas trasciende las coordenadas del surrealismo y aprovecha el movimiento y la fuerza de las imágenes oníricas que conducen a la libertad y a lo bello.

6               La primera palabra es, a veces, la última. Lo primero que pensé cuando me enteré del título. ¿A quién se le ocurre ponerle a la criatura Últimas mareas, en la ciudad de las rondas de cerveza que nunca son las últimas sino las penúltimas? Últimas mareas. Mi amigo siempre tan optimista.

7               Conocí a JAMJ por los años en que conseguía abarrotar la Biblioteca Pública de la calle Alfonso XII, cada semana, para escuchar a los poetas más interesantes del momento, años de la desaparecida Dendrónoma. Era el ciclo Martes y Literatura organizado por él con Manolo Jurado y Rafael Gómez Rivera. Contra miércoles y fútbol, Martes y Literatura.

8               Cuenta Jota Ese de Montfort que Últimas mareas surge como un milagro después de Las elegías del Monte Atos, cuya consumación sugirió a su autor que su pasión por la poesía se le había terminado. Pero la poesía volvió a brotar, en forma de mareas, que vinieron de ese mar que nunca se pregunta.

9               Conocí a MJ al afeitarme. A veces me tropiezo sin querer con el que fui y apenas me saluda, puente entre Juan Ramón Jiménez que se pregunta ¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín? y Juan Cobos Wilkins, el de Lo más profundo que de ti conoces, la piel. Me sonaba Yourcenar, en Memorias de Adriano. A la larga la máscara se convierte en rostro. Y me sonaba Plano corto, primera mirada, a mi querido José María Aguilar. Sobraba el despertador. Uno sabe que sí, que llega el día. Vas al cuarto de baño. Igual que ayer el agua corre. Es el espejo. Un hombre parecido te repite El mundo va a funcionar hoy bien. Guiñas una legaña azul a tu séneca triste. El busto es mío. El espejo, la máscara de José Antonio, no ha cambiado.

10           Gacetilla. Zona Gente. El 23 de abril de 2000, domingo que fue de Resurrección, me casé en Galaroza, que significa la novia, con mi novia. Oficiaron Pedro Cantero y adivinen quién más.

11           En días claros, se deja ver JA sobre las once y media de la mañana entre la librería El Desván y el Instituto Tipográfico del Mediodía, calle Feria. Las 11:30 es nuestra hora. Hora para su penúltimo café y hora para mi primera cerveza, siempre por prescripción facultativa. Él vivía en Pedro Niño y fue poblando mi casa de emperatrices calvas y de novelas bizantinas.

12           Conocí a MJ el jueves 4 de noviembre de 1999, cuando un libro pasó desapercibido Hacia la nada. Con su sentido práctico de la vida, JA recomendó en la prensa aquel libro inencontrable. Giralda. Otro cuerpo busca, de campanas, quien se atrevió a mirar y a ser mirado. Diez años más tarde, en la Casa de la Provincia, el martes 29 de septiembre de 2009 presentó con Diego Vaya, de editorial SimLibros, un raro libro Todo a cien, contra la crisis y los dolores de cospedal.

13           Aunque de JA a mí va la misma edad que de Pedro Salinas a García Lorca, partes de lo mismo, siempre he tenido y sentido a MJ como de otra generación. Desde su Premio Adonais en 1974, JA tiene Razón de la presencia en la poesía universal. Recuerdo el pelotazo que supuso Fedro, Poemas, 1979. Ahí ya se hablaba de mareas. Fedro, Para un dios de invierno (1981) y Bajar a la memoria (1985), nos dieron armas para matar al gigante. Flechura de tus ojos, nube persa, si muero con el sol que ahora me prohíbes, acuérdate de mí, mañana cuando estés llegando a Salamina.

14           Conocí a MJ el jueves doce de febrero de 1998, a las 21:30 en La Imperdible de plaza San Antonio, montaje poético, y lubricante, Tres en uno, con José María Delgado, Alicia Murillo y Guillermo Román. Otro jueves, 19 de julio de 2007 nacía para el mundo El bebedor de cerveza, con el vía crucis de Jose Marrodán. JA no sale en la foto. A esa hora, las once y media, él se daba al humo con café. Cartela de Padilla. En esta casa se fuma, y sea lo que Dios quiera.

15           Conocí a MJ el lunes 18 de junio de 2012, con José Vicente Pascual. En Últimas mareas los ámbitos y referentes históricos de nuestra civilización se vuelven absurdos y se establece el inquietante símil entre las últimas mareas de una vida y las de toda una era.

16           El cronista Pepe Canapé era fijo en los pases oficiales y en las copas de vino español que se servían en Sevilla. Otro Pepe, Pepe Cala, hacía las fotos con su Leika, y Joaquín Alegre coleccionaba autógrafos. Publicidad. Presentaciones y eventos Danielito. Catálogos, coros y danzas, extraescolares. Teléfono 669etc. Servicio 24 horas.

17           Se llama Síndrome de Zenobia a las relaciones desiguales con persona que se tiene por artista. Por razones históricas, es más frecuente en mujer, de Zenobia a Juan Ramón. Rara vez él se sacrifica al talento de su mujer, sin proxenetismo, braguetazo o calzonería. Lo cuenta Pepe Canapé en Habladores o atragantados, vida social y arte manual y gratuita de comer jamón (Sevilla, 1998). José Antonio padece el síndrome de Zenobia con Moreno Jurado. Un culto irracional que no tiene cura ni remedio.

18           Conocí a JA en 1985, un año de poesía imprescindible. La caja de plata, de Luis Alberto de Cuenca, Sol, de Juan Cobos Wilkins, Mal te perdonarán a ti las horas, de Díaz Trillo, Metamorfosis con pérdida de alas, de Jorge Burgos y Bajar a la memoria, de MJ. Efemérides. Tal día como hoy, 10 de octubre, de 1985, murió Orson Welles como mueren los poetas, de ataque al corazón y por supuesto en los ángeles.

19           Dicen. El poeta utiliza las palabras al igual que un albañil utiliza los ladrillos. Y digo. Se empieza en mientras haya algún misterio para el hombre, no para la mujer (que posa como hermosa o fastuosa de tesoros), se sigue con que siempre habrá poesía, y acaba uno encerrándose en la casa que fueron levantando por su gusto y el suyo antepasados y albañiles, con muy pocas visitas, las precisas, y viendo, apasionado, cosas raras.

20           Conocí a JA el miércoles 7 de marzo de 2001 cuando El Sobrehilado, de Pilar Villalobos, publicó aquel día, que llovía, doce libros a la vez. Doce por doce, doce autores en la escalera de Jacob de Padilla, en calle Laraña, que por algo se vino abajo. Yo, con tantos nombres, empezaba a perder la cabeza y a salir de casa con ayuda del memorándum No salga de casa sin Padilla: pañuelo, dinero y llaves.

21           Reconocí la voz de MJ en Últimas mareas. África y Europa y Asia navegando hacia el cabo de la mala esperanza. Vendedores del cuerpo. Trabajos del infierno de la fresa o del sexo en idénticas proporciones, acurrucados los unos junto a los otros, para sentir la bendición de toda la pobreza compartida.

22           Pausa en play. Me llamo Jasmina, soy de Ecuador y tengo 27 años. Trabajo limpiando, llevando casas y cuidando niños o personas mayores. Aunque no me falta cultura ni gusto por la poesía (en Quito yo era maestra), perdone que no conozca a ese tal MJ y que no tenga ni idea dónde está la librería Beta, cine Imperial hasta 2002. Play.

23           Conocí a JAMJ en la revista Con Dados de Niebla, Huelva, y en Encuentros de Escritores en la Sierra. Hablaba de La Nava y de su padre. Ya habían muerto Juliano el Apóstata, Copérnico, Giordano Bruno, Kavafis o Constantino Paleólogo. El resto, Gil de Biedma, a envejecer, que es el único argumento de la obra.

24           Entre canapé y canapé, charla con Jeannette Clariond, de Vaso Roto Ediciones. Esta obra supone para el poeta un regreso a la ilusión primera. Las olas de estas Últimas mareas constituyen un homenaje a aquellos que le precedieron y a través de ellos a la palabra misma.

25           Conocí a MJ en Cortegana, casa de Luisa Romero. Con su lectura dramatizada JA ponía música sobre la música y daba vida entonces a la falta de puntación en unos poemas y al uso de los asteriscos en otros. La poesía se oye y se ve. Y con frecuencia se suda.

26           En 1996 coincidimos en los escaparates con las Gracias y desgracias del ojo del culo que firmaba el Maestro Oculista. Música maestro va por Benito Moreno, año 2000, que nos daba nombre a todos con su disco Me han quitado lo bailao. Ya del Estado del bienestar no queda nada. Ni en farmacia. Mi mundo ya no existe. Yo soy el Gatopardo.

27           Conocí a MJ la noche del miércoles 29 de 1985 en Moguer, adonde habíamos ido su club de fans a la ceremonia de entrega del Juan Ramón Jiménez de Poesía, que ganó aquel año Bajar a la memoria.

28           Recibí y desmenucé, con entusiasmo, cada uno de sus libros. Poesía que se nutre de la tradición para superarla, no anclada en la imitación y el epigonismo. JA sigue arriesgándose, consciente de que su poesía necesita ser descodificada con un esfuerzo mayor que la poesía descriptiva, costumbrista, sentimentaloide o periodística.

29           Conocí a MJ por aquellos años de ensoñaciones, en que José Manuel Padilla editaba en papel de estraza comprado en el mercado de la Encarnación una sextina libelada, de autor anónimo, escrita contra todas las sextinas pedantes que se escribían por entonces y tras la frase malintencionada de La poesía ha muerto, viva la novela.

30           JAMJ se reconoce en la única civilización, la griega, cuyos relatos fundacionales no son de carácter mágico religioso sino puramente literarios, de índole estética. El último de los griegos ya ha caído.

31           Lo que se desea, dice MJ, por mucho que no vaya a ser posible ya, aún sigue siendo hermoso y un pertinaz reclamo de la fortuna de haber vivido como viven los libros.

32           1990. JA, con Manolo Jurado, figura al frente de la magna Antología general de la poesía andaluza, en la que ya asoma como un experto Luisito, Luis Margüenda. Y no se pierdan el prólogo o cameo que le escribe a JA su otro discípulo amado, Jesús Aguado. Vayan a Por los bosques de otoño, Icaria, poesía, 2006.

33           JA imagina, con Borges, que el paraíso es una biblioteca, y que en el paraíso van a estar todos sus libros. Lectura de Fedro a los poetisos. En aquel tiempo dijo Fedro. A orillas del Iliso, lector, he pulido las mágicas aristas de estas hojas con las manos cansadas por la edad y con mis ojos tristes. Es temprano. El segador despierta la muralla de las mieses con su silbo. Distante late el mar. Solo el aliento vivo de la muerte me ciñe su diadema. En ti. Contigo quiero verla crecer, sentir de frente su paso virginal sobre mi cuerpo. Después, recorreremos las agrestes mareas de la luz bajo la tarde, libres al fin del mal que nos envuelve.

34           El tiempo. Temperaturas sin cambios y en el Atlántico marejada con Últimas mareas, de venta en librerías y con la firma de ejemplares por su autor.

35           Milímetro 35. Conocí a JA en 1986. Aquel año Pilar y yo, con Federico Ortés, Juan Cobos y MJ formamos el jurado lector del premio Juan Ramón Jiménez, que presidía JA. Desde entonces, lo llamo presidente. Con la venia, Presidente. Va por ustedes.

Daniel Lebrato, 10 de octubre de 2012

 

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COPLAS CONTRA LOS DOLORES DE COSPEDAL

COPLAS CONTRA LOS DOLORES
DE COSPEDAL

Seguro azar, Pedro Salinas

Contra los dolores
de la política,
media pastilla
de Cospedal.

¿Qué es Cospedal?

Que no se retribuyan
cargos electos,
que no haya señorías
profesionales,
ni escaños por la paga
ni, en fin, las mismas caras
siempre en la cosa pública.

Llevamos siglos
detrás de eso.
Dígame la farmacia.

Ya se hace en los jurados
y en las comunidades
de vecindad y en las
mesas electorales.
Lo cual tampoco es mucho.
Lo hicieron ya los griegos.

Por caprichoso azar,
quien manda es el sorteo.
Te toca estar, y estás,
que alguien vendrá detrás
por riguroso turno.

Qué mejor orden
que el alfabético.
Que mejor ley
que la estadística.
Que más sociología,
más igualdad, si cabe,
ni qué juego más limpio
que el censo democrático.

De Cospedal no sabe
ni lo que ha dicho.
Más vale no lo sepa.

Qué cambio en la política
tomando al pie la letra,
tomando Cospedal.

LINEALES, PROPORCIONALES, INVERSAS.

Soy profesor de la pública y me quejo lo justo de lo injusto. No me convoquen contra la degradación de mi sueldo y mi trabajo. No es lo mismo darle una salida que una alternativa a esta crisis. Las jornadas de lucha duran dos telediarios. Se vio en la Huelga General. Y lo peor es la atonía, la frivolidad y el envilecimiento moral ante el fin de una época que ‑como la caballería en don Quijote‑ sobrevive únicamente en un lenguaje que no esconde ni el ojo que no ve ni el sálvese quien pueda.

De una crisis se espera, como de una enfermedad, salir con salud. Si la palabra revolución asusta, digamos cambio o solución radical. Contra esa esperanza, asistimos a la escenificación del miedo y que gane la crisis quien ya la ganaba. Las medidas lineales del Psoe trataron por igual lo desigual: responsabilidades y niveles de renta. Ahora el PP ha metido la directa, la proporción que aumentará las diferencias. Que le quiten a un alto cargo su extra de navidad no alivia a quien necesitaba esa paga para gastos nada extraordinarios. Y es que haría falta una proporcionalidad inversa, compensatoria a favor de quien más lo necesita Y una linealidad tajante por arriba: fijación del sueldo máximo y leyes de porcentaje, beneficio, patrimonio y herencia.

Socialismo o barbarie, no hay forma de combatir la miseria sin repartir lo que hay. Trabajar menos para que trabajen todos y trabajar todos para trabajar menos. Desde que Zapatero atacó la edad de jubilación, y no la escala de aportaciones y cotizaciones personales, se vio que en este país (de hidalgos, duquesas y santos inocentes) volvería la mano de obra de reserva, y que los oficios iban a pelear unos con otros. Como si ser funcionario fuese un oficio, el Gobierno dio ejemplo a la patronal bajándonos el sueldo. Al meter en el mismo saco el trabajo del Rey y el del catedrático; a la periodista y a la limpiadora, el Psoe mostraba sensibilidad social cero cero, aunque todavía podía apelar a una causa común: España.

¿España? El Estado del bienestar en que creyó el Psoe, el PP lo va a reducir a su mínima expresión, que es casi de libro: ejecutivo, legislativo y judicial. Y a educación, sanidad, coberturas y prestaciones, que les vayan dando. El caso es administrar la marca España sin tampoco exagerar el patriotismo. Que Zara siga fabricando en los paraísos laborales y cotizando en los fiscales, que Telefónica emigre sus inversiones y que en el mapa de España no chirríen demasiado ni Rota ni Gibraltar. Que Alemania mande en lo económico, Otan y Estados Unidos en política exterior y el Vaticano en nuestra vida privada.

Las llamadas del pijo presidente de la Ceoe o del calvinista señor de Mercadona a que arrimemos el hombro todos por España, provocan colon irritable. El 15-M, que ya nació cortito de ideas, se ha quedado afónico. Mineros y sindicalistas han querido emocionarnos con Santa Bárbara bendita y otro camino de Santiago. Encierros, huelgas de hambre, marchas. Toxo y Méndez quedan patéticos. Rubalcaba rubalcó. En Andalucía, donde, con el voto a Izquierda Unida, nos creímos la aldea gala frente a la derecha, nos estamos comiendo parecidos marrones. En la enseñanza, la demagogia de no aumentar el número de estudiantes por clase, y sí el horario del profesorado, nos priva de cobrarnos la crisis en productividad; tan fácil como sería: a más alumnos, menos exámenes y menos tutorías, y en paz. Pues nada. Sostiene Valderas que los recortes no repercutan en la comunidad. A joderse, profes.

Ni tontos ni marxistas, salvo los goles de la Roja, la música nacional ya no nos puede levantar. Como en los bares donde la repetida mendicidad no nos impide seguir con nuestra cervecita, así los oficios irán desfilando por la plaza de la desigualdad. No hay limosna para tanta pobreza ni brazos para tanta pancarta. Contra esa derrota y para no ser ciegos, quién no daría con gusto su paga de navidad. Teníamos que haber seguido leyendo a Bertolt Brecht y llevamos años leyendo el ¡Hola!

Daniel Lebrato, 16 de julio de 2012

La clase obrera pide carbón

LA CLASE OBRERA PIDE CARBÓN

La minería del carbón es ruinosa pero se pide que el Estado, con mayúsculas, financie la minería.

Mucho antes, los astilleros eran ruinosos, y Zapatero invirtió el orden de la paz y de la guerra y reflotó Astilleros a base de pedidos militares. UGT y Comisiones, callaron: sí, boana. Pero la fábrica de cualquier cosa no justifica la ética de cualquier cosa. Mantener el empleo no es ningún valor. ¿Defenderíamos la guerra solo para que los militares no se queden en paro? ¿Repondríamos la pena de muerte para que los verdugos no se queden sin trabajo? Los oficios tienen que plantearse la división social del trabajo y la función social de su trabajo. Y un minero está obligado a proponer algo más que bajar un día y otro a la ruinosa mina.

Ni tontos ni marxistas, los sindicatos han renunciado a su ideología. No usan socialización, no usan nacionalización, sino que, como la gitana del chiste ­‑dame algo‑, se apuntan al dame trabajo. Tantos huevos que tienen los mineros, ¿y no han promovido un movimiento cooperativista? ¿Nada inventarán frente al omnímodo Capital y frente al escuálido Estado?

El trabajo tiene un color. Astilleros fabrica lanchas militares, sirven para matar. El Airbus, orgullo de una Sevilla, es Airbus Military, sirve para matar. La minería del carbón no es rentable, Santa Bárbara Bendita. Nada hay en la lucha de los mineros ni de progresista ni de revolucionario. Tan conservadores son como el PP. Y menos prácticos.

La clase minera ha perdido la clase, no tiene clase. Queman neumáticos, cortan carreteras, ferrocarriles, cierran pueblos enteros. Pero no tienen razón económica al margen del vil y servil dame trabajo. Olvidan que la ley del trabajo es el beneficio. Una economía subvencionada es un sinsentido. La ética de la economía, su obligación social, no es ser subvencionada sino subvencionar lo humanamente necesario: educación, sanidad, tercera edad, etc.

Los mineros no votaron verde. No votaron Izquierda Unida. La mitad de sus banderas son de UGT, falacia bipartidista y antisindical que vino a impedir la unidad obrera. Y ahora piden carbón a los reyes magos: vivir con cargo al presupuesto.

Nuestros trabajos no pueden ser, sin pecado, un adorno.

Estamos tocando el fondo. Estamos tocando el fondo.

Lo dijo Gabriel Celaya, lo cantó Paco Ibáñez y lo recuerda

Daniel Lebrato, 19 del 6 del 2012

LA CLASE OBRERA PIDE CARBÓN

el beneficio de la cultura

Concierto de Año NuevoEL BENEFICIO DE LA CULTURA
***
(mentiras artísticas y culturales)

Dice la Wiki, mi mascota, que la cultura (de cultivo) va en personas, épocas o naciones. Ana es culta. Suecia es un país muy culto. Como sinónimo de civilización, cultura implica un reparto del trabajo y una idea del progreso, según la cual la humanidad camina siempre hacia adelante, aunque sea ‑conservadora‑ quedándose como está. La cultura egipcia. La cultura occidental. Culto es homenaje, honor, admiración.

Al revés que el capital, que crece con el neg-ocio, no ocio, la cultura crece con el ocio, tiempo libre, que hay que tener. Y hay quienes ‑teniéndolo‑ lo pierden, y quienes lo invierten en el cultivo de su persona: lecturas y viajes, conciertos y exposiciones, vinos de origen o quesos franceses. La cultura es esa información más opinión, o juicio crítico. Y nos parece progresista porque rompe la clausura de aquel jardín abierto solo a los pocos sabios que en el mundo han sido, los que sabían latín, que fue la cultura del Antiguo Régimen.

La nueva cultura no es la popular cultura de masas, con la que comparte edad y base, la revolución científico técnica. De raíz universitaria, post moderna y post democrática, la cultura sigue sabiendo latín (ahora inglés) y sigue aspirando, a perpetuarse entre nosotros como clase o grupo de presión.

La instalación del arte y la cultura se hace en cuatro fases. Primero la cultura se une a la ciencia, positiva, y el arte, ese inútil, de polizón. Después viene el Elogio de la cultura, chantaje, pues nadie ‑en su sano juicio‑ va a estar en contra de educación, investigación, museos, conservatorios o planes de fomento de la lectura. Luego se minimiza el interés individual: no es que el artista quiera vivir del ocio sino de su obra. Y por último se convence a opinión y Gobierno de la necesidad de legislar el copyright e invertir en cultura y arte como especies protegidas, con cargo al presupuesto. Aquel churrete adolescente es ya, ni más ni menos, patrimonio nacional. Y los demás, a pintar el día que se jubilen.

Pero la extensión del mecenazgo, la multiplicación de los panes y los peces de la cultura en la cultura de masas ha alterado nuestra percepción del arte y acabará en la práctica, junto con internet, con la torre de marfil del presunto y presuntuoso artista. La paradoja alcanza a otros artistas del pensamiento y la vida pública. Política. Filosofía. Religión.

Y aunque, con la misma paradoja, sigamos disfrutando del arte y de la cultura, pirámides de Egipto o glorias vaticanas, sabemos la verdad de las mentiras artísticas y culturales que ‑ni cultos ni artistas‑ hemos dado por buenas.

 

La enseñanza. La enseñanza mezcla cultura, educación y formación profesional y recibe culto progresista bajo las advocaciones de pública y gratuita. Sin embargo, se consiente la explotación de inculta mano de obra no cualificada y el enriquecimiento de incultos negreros. La enseñanza no universitaria, además de pública y gratuita, tendría que ser única (ni religiosa, ni privada, ni concertada), pero eso iría contra la libertad de las personas, otro culto. La alta Universidad debería pagarla quien se beneficia de sus titulaciones. No hablamos del funcionariado educativo o sanitario sino de títulos de élite con máximo ánimo de lucro. Y hablamos del efecto cubalibre: yo me licencio por la pública en La Habana y me la monto por la privada en Miami. Muy pública y muy gratuita, pero la farmacia se queda en casa.

I+D. El culto a la I+D se basa en que sin investigación no hay economía nacional. Antes, habría que diferenciar muy bien el altruista eureka, lo conseguí, que salva vidas, de la voraz carrera de patentes. Edison patentó la bombilla a su nombre, no al de Estados Unidos. Y más que inventar productos originales, al capitalismo importan las finanzas y el PIB, por ese orden. China, y su I+D de imitación. La I+D está obligada a preguntarse a quién le sirve la investigación, si a la Bolsa o a la vida, y qué se entiende por desarrollo.

Derechos de autor. Sin artistas profesionales se ha escrito la historia del arte. Hay quien vive de un arte como si fuese un oficio y hay quien vive de un oficio como si fuese un arte. La cuestión es: trabajo creativo o trabajo alienante. Quién, por la mañana, irá a poner ladrillos o a fregar suelos, y quién, a su estudio o su despacho a dialogar con las musas.

La fuerza de la cultura. En Mayo del 68 y en las facultades antifranquistas la clase estudiantil miraba a la clase obrera. Hubo su demagogia, pero se esperaba de la cultura una teoría del mundo. Fue la inteligencia o intelectualidad: el compromiso. A juzgar por el 15-M, hoy las fuerzas del arte y la cultura han sustituido la teoría por un discurso moral sobre un tabú con eufemismos. Vivir por encima de nuestras posibilidades, ambición, codicia o corrupción son culpables de la crisis de la sociedad actual o mundo en que vivimos. Palabras ventilador. Allá va eso.

Ni tontos ni marxistas, no podemos exigir a un grupo que se haga el haraquiri, que se suicide como clase. Pero sí podemos exigirle la lucidez que tuvo la generación de sus mayores, degustadores de vinos de origen y de quesos franceses que les inculcaron desde la infancia a sus hijos y a sus hijas el beneficio de la cultura.

DL, 4 del 6 de 2012

Próximo capítulo: Mentiras ecológicas y animalistas


El autobús

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Sin bajarse del autobús significa ganar un partido tan cómodamente que deja chico el ganar sin despeinarse, que ya era ganar. Distinto es rehuir el partido por miedo a perderlo, y vengan excusas y declaraciones. Sirva esto de entrada para los penúltimos encuentros sobre el sexismo en el lenguaje.

El 4 de marzo de 2012 el académico Ignacio Bosque, con 26 firmas más, publicó en el país un artículo que, en resumen, venía a desautorizar las guías prácticas de lenguaje no sexista elaboradas por sindicatos y distintas áreas de la mujer, entre ellas la Universidad de Málaga. Mes y medio después, el 25 de abril, Álex Grijelmo publicó en el mismo país otro artículo, conciliador, en el que concluye que los dos bandos actúan bien intencionados y los dos están comprometidos en la lucha por erradicar el sexismo, salvo que el bando criticado da prioridad a los significantes, y el bando crítico, de Ignacio Bosque y firmantes, básicamente la Academia, a los significados.

Para empezar, antes que las buenas o las malas intenciones está la profesión, que para eso nos pagan, y en materia de género la Academia ha mostrado ninguna profesionalidad. Contra sus hábitos y frente a la prisa con que admitió cederrón o azafato en el Diccionario, esta vez la Academia no ha hecho más que abstenerse y criticar. Y digo yo que lo suyo no es dar lecciones de lo malas que son las guías ajenas, sino dictar, como Academia, su propia Guía. Ésta sería un libro de estilo, obligado en medios oficiales (prensa, radio y tv), y un manual de uso para la mayoría, más allá de la vieja prevalencia del masculino sobre el femenino (ya que esa y otras prevalencias son parte del problema, no la solución) y por encima del yo no me siento excluida, cuando hay quien se siente excluida. De eso se trata: de mayorías y minorías. El lenguaje de género puede ser cosa de cuatro feministas, si usted quiere, jefe, pero no es efímero. Ha venido a quedarse y habrá que regularlo en un país donde por educación se visibilizan todas las minorías, donde procuramos no meter la pata en casa del cojo ni hablar de nuestra buena mano en la cocina del manco. Por educación lo hacemos, por contexto y situación, por derechos del receptor.

Con su tono conciliador, quizás Álex Grijelmo le esté echando un guante al bando crítico, que se declara, por supuesto, partidario de la plena igualdad. Al seguir al pie de la letra a Ignacio Bosque y compañía, es como si les dijera: a ver si es verdad. Porque en su sano juicio (de Salomón), Grijelmo distingue a la verdadera madre (la que sufre prejuicios y perjuicios, techo de cristal y pegajoso asfalto) de la madre falsa que, por supuesto, está por la igualdad, faltaría más: todos reconocen el sexismo pero nadie se reconoce sexista.

Dicho lo cual, el artículo de Álex Grijelmo cae en la deformación profesional del lingüista que no ve más que lingüística por todas partes. Como si no influyeran la acción educativa y la acción política. Como si el psoe no hubiera firmado, con una mano, un Ministerio de Igualdad y, con la otra, alianzas con culturas, civilizaciones y Estados que tratan vejatoriamente a sus mujeres. Como si Cospedal o Esperanza Aguirre fuesen a borrar las diferencias entre ellas y sus criadas.

Las palabras entran en sociedad por mecanismos que no explica el Triángulo de Ullman, de significante, significado y referente. Hay triángulos con vértices en la política, la prensa y la enseñanza, que hacen maravillas: libertad o democracia son ‑como Dios‑ conceptos que nadie ha visto y en los que todos creen, como en cultura, arte o derechos de autor, sin ponerlos en duda. Prensa y bipartidismo han pintado monárquico un país que no lo es y nuestras clases medias ‑que aprueban en Occidente o Constitución y suspenden en llamar al capitalismo por su nombre‑ sacan nota en su santidad, monseñor, su alteza o su señoría. Así que, claro que tenemos forma de cambiar muy rápidamente los significantes que usan millones de personas, sin contar propagandas ni tecnicismos de última hora. Memoria histórica o parienta un día vinieron, y se quedaron, y bastó un discurso de un ministro para que en tres telediarios pasáramos de crisis a recesión. Sin eufemismos.

Sin embargo, nos dicen: lo importante es cambiar la realidad (mujer, y nosotras sin saberlo). Otro día nos dijeron que lo importante es comunicar. Y si este lema no mejoró la comunicación (al revés: empezando por la ilegible caligrafía, desde entonces elevada a expresión de la personalidad), ahora los por supuestos pondrán todos sus medios (prensa, radio, tv) para que no cambie nada: ni la realidad ni el lenguaje.

Ni tontos ni marxistas, hagamos como en poesía, reino donde las cosas existen a partir de su nombre. Ya hemos purgado nuestra incultura por una vez que alguien dijo miembros y miembras. Tampoco arquitecto tiene femenino etimológico (no cabe *-tecta, techa), y el drae admite arquitecta. De tal manera, digamos los femeninos que hagan falta, alto y claro lo que pasa, y que les vayan dando a la gramática y a la etimología.

Quien creó el área de Igualdad y Coeducación ‑esos insignificantes‑ olvidó que sin igualdad no hay coeducación y que igualdad y coeducación se llevan mal con colegios religiosos y con muchachas tapadas. Por ahí les viene el miedo: no vayan a salir a campo abierto Iglesia y monarquía, civilizaciones y culturas que tienen mucho que perder si se bajan del autobús.

*Ignacio Bosque, Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, El País, 4 mar 2012

*Álex Grijelmo, Cambiar las palabras o cambiar la realidad, El País, 25 abr 2012

*El Coeducón, http://elwoman.wikispaces.com/

CARTA A UN SOLDADO

CARTA A UN SOLDADO

Antiguos alumnos y alumnas tengo en las fuerzas armadas. Como salida profesional. Debo ser mal profesor porque la última definición del ejército es la que me ponen la primera: la misión de paz y el servicio público. ¿Servicio?: el agente de tráfico, la socorrista, quien apaga un incendio, quien protege a menores o conduce ambulancias. Cuando el ejército se suma a esas tareas es por una emergencia de tal calibre, que estaría bueno que gente joven físicamente bien preparada no acudiera a remediar la catástrofe. Pero la tropa está de paso en las misiones humanitarias, como el administrativo de mi instituto cuando lo ponen de conserje, que se queja porque él no es conserje. Ustedes están en una institución que dispara, mata o destruye lo que le mande ¿quién? ¿La conciencia de ustedes?, ¿el cabo o el sargento?, ¿el general que jamás estará en la línea de fuego?, ¿el que caza elefantes o el que caza letizias?, ¿el Parlamento, esa clase política que todos cuestionan, menos ustedes?

A quien no obedecen ustedes es a las clases sociales más necesitadas, de las que, por cierto, proceden ustedes. Ustedes defienden intereses ajenos de una clase dominante que también domina Onu, Otan, el Ministerio mal llamado de Defensa. Si esos organismos fueran bienintencionados y la guerra no fuera un negocio capitalista, trabajarían por el desarme a nivel mundial. Desarmados también los países vecinos, no haría falta un ejército como se dice ahora, como fuerza disuasoria y garantía de la paz. ¿Se imaginan que el presupuesto militar revirtiera en gastos sociales? ¿Saben ustedes lo que vale una hora de vuelo de un señorito en su caza? ¿Lo que gasta el Sebastián Elcano con esos hijos de papá por ahí de crucero? ¿Decimos lo que cuesta a España Irak, Afganistán, pensiones de por vida, mutilados, medallas al mérito? Y todo para que el otro bando ponga una bomba que se lleve por delante, no a ustedes, que estaban en su cuartel, sino a indefensas personas que iban en el metro a trabajar. Recuerde Atocha, soldado. ¿O va a decir otra vez que a usted que le registren, que usted obedece órdenes? Tantas veces que les hablan los mandos del enemigo, y lo poco que saben ustedes del enemigo.

Han hecho de ustedes mercenarios, se dice de quien coge un arma por dinero. Trabajar por dinero no es deshonra, lo hacemos todos. El problema es con armas. Y qué decir del extranjero que sirve en las fuerzas españolas, ¿que España es su patria? Ya veremos, cuando el PP ‑como en USA‑ privatice el ejército, cuál es su patria: la empresa privada.

Para cualquier duda, consulten los libros de historia. Militares hubo al servicio del pueblo pero, de dos Repúblicas que tuvimos, una se la cargó el general Pavía y la otra el general Franco. ¿Hablamos de Primo de Rivera o del coronel Tejero? Y consulten ustedes las marcas proveedoras del ejército español. Verán que, de patente española, hay bien poco y que en caso de conflicto armado las patentes extranjeras, con darle a un bando repuestos y negárselos al otro, sin moverse de su despacho habrán decidido quién gana la guerra. ¿Les suena las Malvinas?

Ustedes, mi gente, no vinieron al mundo para marcar el paso, presentar armas, izquierda, derecha, hip árou, hip árou. Nada de eso, ni con balas de verdad ni de fogueo, les enseñamos en el colegio o en el instituto. Que hay que buscarse la vida, es lógico, pero no a cualquier precio. Habiendo fuerzas sociales y de progreso, ¿por qué a las fuerzas armadas?

Daniel Lebrato, 10 del 5 de 2012