El turista occidental (Postal)

EL TURISTA OCCIDENTAL
Aeropuerto

EL TURISTA OCCIDENTAL

El hombre mira su maleta.
Entre folletos, el periódico
con atentado en Túnez.
La maleta y el hombre
se quedarán en casa.

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Bicicletas (Postal)

20150724 Las bicicletas son para el verano

Que las bicicletas son para el verano lo sabemos sin haber visto la película de Fernando Fernán Gómez. La palabra postal, de post, correos, es casi igual de hermosa que la palabra estampa, que viene de la noble imprenta. Correos, imprentas, arte de leer y de comunicar. Cuando el picudo rojo deja las palmas o los pies de las palmeras, las bicicletas vienen y dan a la estampa sombra y a la postal motivo: es verano en el hemisferio, hace calor y las bicicletas aprietan.

Medios de comunicación ¿de masas?

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Yo empezaría la clase pidiéndole a mi alumnado la postura de los tres monitos de la sabiduría. –En absoluto silencio, cerrad los ojos, por favor, y tapaos los oídos. Habréis caído en la cuenta de algo que ya sabíais: que sois, todos y cada uno, verdaderos medios de comunicación. La diferencia conmigo es de alcance. Yo imparto el curso, soy el emisor al mando que os tiene de obedientes receptores, y otro día seréis quienes deis una clase, una conferencia o un discurso retransmitido a todo el mundo (porque seáis presidentes del país más poderoso de la Tierra). Vuestros ojos, vuestros oídos y vuestra boca seguirán siendo lo que son ahora.

El alumnado captaría que la palabra masa aplicada a la boca o las orejas es discutible; se trata, otra vez, de una invasión del inglés (mass media). Los medios de comunicación basta que sean grandes o chicos: Internet o la BBC son grandes, la carta escrita o las campanas de una iglesia son medios pequeños y, en esa escala, quien manda es la audiencia, el número mayor o menor de receptores. Lo que hace grande a un medio es la capacidad del emisor de alcanzar la máxima audiencia en un momento determinado. Es la lucha de las grandes cadenas de televisión, que se disputan un porcentaje (en inglés, share) de televisores conectados. Los medios se dividen en pasivos y [inter]activos, unidireccionales y bidireccionales. Los pasivos son los que más se prestan a la manipulación y, los activos, los que menos. Una manera de compaginar ambos tipos la estamos viendo en muchos programas de televisión. La televisión es un medio unidireccional pero vía internet, el gran medio interactivo, la audiencia puede adoptar un papel activo, con un twitter al programa, por ejemplo. La telefonía (móvil) es el gran medio de nuestro tiempo. Sin embargo, para hacerse grande en el sentido aglutinador del término tendríamos que usar nuestros teléfonos para una causa, un gran acuerdo, en común. Lo que es seguro es que la próxima revolución no será asaltando Bastillas ni Palacios de Invierno, no será de fusiles contra fusiles, no será con una gota de sangre. Será un SÍ muy grande muy grande, puede ser un megusta, a lo que todavía no sabemos pero cambiará el mundo. Y lo haremos dándole a un botón de nuestro teléfono.

Rosa Sanmartín en la revista Stichomythia, de la Universidad de Valencia, edición digital nº 5, nos recuerda unas palabras de Antonio Machado sobre la masa o las masas: El hombre masa, no existe; las masas humanas son una invención de la burguesía, una degradación de las muchedumbres de hombres, basada en una descualificación del hombre que pretende dejarle reducido a aquello que el hombre tiene de común con los objetos del mundo físico: la propiedad de poder ser medido con relación a unidad de volumen. Desconfiad del tópico masas humanas. Muchas gentes de buena fe, nuestros mejores amigos, lo emplean hoy, sin reparar en que el tópico proviene de campo enemigo: de la burguesía capitalista que explota al hombre, y necesita degradarlo; algo también de la Iglesia, órgano de poder, que más de una vez se ha proclamado instituto supremo para la salvación de las masas. Mucho cuidado, a las masas no las salva nadie; en cambio, siempre se podrá disparar sobre ellas. ¡Ojo! (10 de julio de 1937).

Daniel Lebrato, Cuadro de la comunicación, 2 de agosto de 2015

1 de agosto

Hecce Homo

UNO DE AGOSTO

No te fíes de agosto. No te fíes de un mes de eufe-
mismos y de epítetos. Por complacer a unos pocos
fanáticos de temporada, los hombres del tiempo,
mujeres últimamente, por las vías satélites
darán buen tiempo generalizado en toda España
aunque se achicharre el campo de pertinaz sequía.
El treinta, el uno, el quince, locutores agudísimos
dirán que quienes salen salen a sus merecidas
vacaciones, también quienes no trabajan, también
quienes trafican con la crisis. Los telediarios
dan en primera la operación salida de coches
y los periódicos que sostienen con sus edito-
riales la política nacional avanzan las no-
ticias que traerá después en exclusiva la prensa
del corazón: el veraneo que se montan los fa-
mosos
de las finanzas y de la crónica rosa
mientras las multinacionales ajustan los índices
de precios y altos líderes sindicales prevén en
académicos cursos de verano los motivos
un año más para un otoño caliente. La Casa
Real es real y españoles, todos en la unánime
condena de lo mismo, del cobarde crimen, del vo-
raz
incendio, de huelgas que sistemáticamente
son salvajes en tanto en cuanto impiden el normal
disfrute de las ya dichas merecidas etcéteras.
Hasta que tras largas retenciones y una estadística
de siniestros políticamente presentable
por Tráfico, Seguridad Social y fabricantes
de automóviles, cuando ya los grandes almacenes
están por hacer en septiembre su agosto y un poco
antes de que todo huela a pizarras y a plumieres,
finaliza con éxito la operación retorno.

LA RELIGIÓN DESPUÉS DEL 11‑S

LA RELIGIÓN DESPUÉS DEL 11‑S
Mujeres libres con burka

Vamos a dejaros de historias, y vayamos a la Historia. Los primeros talibanes fueron los pastores de Belén. Y eso que no tenían estudios. A los talibanes los repudiamos y, a los pastores, les ponemos el portal por navidad. Ya está bien. El mapa de los monoteísmos sigue una línea entre Mesopotamia, Arabia, Egipto y Palestina, geografía del desierto de espaldas al mar abierto y de cara a unos pocos ríos (sagrados, claro, entre tanta duna: Jordán, Tigris, Éufrates, Nilo), lagos y mares interiores. Ahí el sol alucina la cabeza de nómadas que creyeron ver a dios entre las zarzas de las hogueras mientras dormían. Si usted fuera el gran dios, ¿de verdad se iba a manifestar en esas criaturas? Y atención a sus jefes. ¿El faraón? Un engreído. ¿El patriarca? Un agradecido superviviente de un diluvio. ¿El mesías? Uno que está por venir que no vendrá nunca, todo un género entre los hebreos. Y ¿el profeta? Un beduino con vista. Que el siglo 21 siga dependiendo de semejantes personajes. Todo quedaría en fábula o en literatura si no fastidiaran como están fastidiando. La religión, componente de la guerra, es la primera causa de mortandad en la historia, por delante del cáncer, del sida, de la peste, por encima del hambre. Que al faraón, a Jesús de Nazaret, a Mahoma y al Gran Rabino se les haya dado sitio en los libros de texto y crédito en la cultura, es lo peor que nos ha pasado. Y, encima, con papeles: el libro sagrado. El mundo no estará tranquilo hasta que la religión haya desaparecido de nuestras vidas.


Vamos al váter pero no presumimos por eso. Tenemos nuestros placeres prohibidos, pero no los contamos en público. Sin embargo, un tipo dice que es creyente y no se lo afeamos. Tú, ¿qué pasa?, ¿has visto a Dios, y yo soy tan torpe, tan necio o tan malo que no lo veo? ¿Tú crees en él, y yo, tan ciego? ¿Tú, a la otra vida, y yo a morirme en esta? ¿De qué van los creyentes? ¿Qué arrogancia es la suya? ¿Por qué la seguridad social no los atiende? Mire, doctora, que creo en Dios. No se preocupe, hombre, que hay tratamiento. La cosa tenía un pase mientras nuestro Occidente mandaba en la farsa. In God we trust. En Dios confían para creerse los amos del mundo. The truth shall make you free. La verdad os hará libres, y todo lo han esclavizado. Caído el Muro de Berlín, en Occidente nos las prometíamos felices. Qué sabrán estos. Estos eran los islamistas. Y los metimos en casa. Con sus mujeres tapadas. Con su cordero. Con su ramadán. Igualito que nuestra cuaresma, dijo el ingenuo de las tres culturas. Hasta que el pastor de Belén, montó su portal, cogió su fusil y empezó a disparar.


En el colegio nos contaron que por el Edicto de Milán (313) Roma se convirtió al cristianismo. Parece que no fue tanto. El edicto firmado por Constantino el Grande lo que hizo fue dar libertad de religión y poner fin a las persecuciones contra los cristianos, que no es lo mismo. Diecisiete siglos después, el balance del cristianismo y de las religiones monoteístas o del libro no puede ser más lamentable. Busquen guerras+de+religión en Google. Verán qué espanto. No hablamos de budismo ni hinduismo, de prácticas más parecidas al yoga y a la autoayuda, que a otra cosa. Hablamos de Yahvé, Dios y Alá, símbolos de la violencia, la intransigencia y la dominación. Los tres vienen de un palmo de tierra de nómadas contra sedentarios agricultores desesperados, y cada uno compite en horrores con los horrores del anterior. De Jerusalén a la Meca, 1.240 km (923, a Medina), menos que de Cádiz a la frontera francesa, en tan corto espacio abrasador, varones iluminados han imaginado el paraíso con sus infiernos particulares. La adopción de ese horror por parte de Europa, y su expansión colonial por América y resto del mundo, es lo que estamos pagando. Europa dio categoría de civilización a la barbarie, a la intolerancia, a la persecución, o, en el mejor de los casos, al pacífico que se cree en posesión de la verdad. De las tres religiones, la judía está temperada mientras no le toquen el Estado de Israel, donde la religión da lección de todo menos de humanidad. El cristianismo divaga entre el negocio protestante y calvinista y el ocio y la puesta en escena del catolicismo, poblada de retablos, guardias suizos, vírgenes monjas, pecados mortales, Borgias, don Juanes y monaguillos. Cuando judíos y cristianos creían que el mundo era suyo, el islam, 622 años más atrasado, otra vez el turbante y las babuchas, viene y se lo toma en serio. Cuando ya nadie creía en Dios, o creía de esa manera compatible con la buena vida, vienen los talibanes, los yihadistas, y se lo toman a pecho. Tantos siglos diciendo que Dios existe, que nos lo hemos creído. Y, lo mismo que vosotros vencisteis a Roma pagana a base de mártires a quienes les daban igual los leones en el circo, así a nosotros nos dan igual vuestras leyes, vuestros policías y vuestros jueces, porque ya estamos muertos. Somos los nuevos mártires. Los primeros cristianos vencieron a Roma con su resistencia pacífica. Los suicidas islámicos vencerán como muertos vivientes. Su teoría de la salvación vacía de sentido el circo de la justicia que Occidente les tiene preparado. ¿Prisión y muerte de quien ya está muerto? No se puede morir dos veces. Si las cuentas no fallan, y tomando el caso del Edicto de Milán, quedan menos de trescientos años, muchos menos, con la aceleración de la Historia, para que venza el islamismo mismo mismamente. La clave está en el 11‑S, once de septiembre de 2001, cuando se estrenó el kamikaze suicida o suicidista por fanatismo religioso.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 31 del 7 de 2015

Ignacio de Loyola (teoría del sismógrafo)

San_Ignacio

TEORÍA DEL SISMÓGRAFO

.  ­

Ignacio de Loyola, sacerdote vasco y santo,

prototipo del noble caballero de la cruz y la espada,

fundador de la bulliciosa Compañía de Jesús,

privilegiada por bula pontificia

del mare magnum, como decir nostrum

pero de los siete mares y cinco continentes

para la mayor gloria de Dios, aconsejaba a los suyos:

no hagáis mudanza en tiempos de mudanza, no os mováis

cuando todo se mueva, lo que viene a ser un modo,

y seguramente el mejor, de inventar el sismógrafo.

.

Nacido al mundo en Azpeitia la navidad de mil

novecientos noventa y uno y bautizado como Íñigo

López de Recalde o Ignacio d’Óñez y Loyola,

murió en Roma la tarde del treintaiuno de julio

mil quinientos cincuenta y seis años después

de su señor Jesucristo, de quien fue peregrino.

.  ­

Los ángeles del Vaticano repartían ese día

propaganda del cielo en vacaciones.

.


 

Del libro Agosto.

Torero (Postal)

Antonio Macarro Macarrín
TORERO

–Muchacho: media de manzanilla y aquí, una cerveza para el chaval. Ocurrió en el chiringuito Macario en Sanlúcar de Barrameda, único que defiende sus termópilas de Cruzcampo donde los demás se han pasado a los persas, la Estrella de Galicia que nos invade (ver Postal Nº 3). Luego dirán que consumamos productos andaluces. El hombre no es andaluz. Haciéndonos las presentaciones, resulta que nació en Oliva de la Frontera, mismo pueblo en la raya de Badajoz con Portugal donde nació mi padre. Ustedes buscan lebrato+olivadelafrontera y sale un montón de gente. Un tendero, un músico, un escritor, un fotógrafo. El hombre no es Lebrato sino Macarro, otro apellido numeroso en Oliva. En Sevilla, Lebratos no había más que nosotros y un electricista en Triana. Tienda Macarro hubo en calle Tetuán, lanas y sederías, y Muebles Macarro, al comienzo de la calle Trajano. Mi padre nunca nos llevó a Oliva. Él había tenido que buscarse la vida en Sevilla y guardaba un callado rencor contra la rama de la familia mejor acomodada y con cortijo en la Vera Abajo. El hombre de la foto también salió del pueblo muy pronto, a los siete años; su padre era tratante de ganado y se fue a Salamanca. Por esa ruta de la Plata, que es también del toro, al niño Antonio Macarro, hecho a las reses, le entraría el gusanillo de la fiesta y se hizo matador de toros bravos con nombre en los carteles de Macarrín. Macarrín anduvo por plazas del País Vasco, por Navarra, por Francia, media Europa del Este y del Oeste se recorrió. El acento lo tiene de Bilbao. Se caga en die como hay que cagarse y dice chaval, que da gusto. Educado, elegante, generoso, tranquilo y señor, Antonio se somete a mis preguntas. Un torero es una especie a extinguir y hablar con uno es de otra época. Desde su histórica altura, no sé si recordaba mi nombre una hora y pico después de las presentaciones. El caso es que, cuando hubo que rellenar los vasos, pidió al camarero otra botella de manzanilla y, una cerveza para el chaval, que era yo. De oreja y rabo.

La cara recuerda otras caras. La nariz, lo más difícil del género, la lleva con sobria dignidad. Ojillos prietos, agudos. Orejas grandes pero ajustadas al óvalo como dos medias verónicas. La boca indica gusto por todo lo que entra por la boca. Manzanilla, tabaco que el hombre fuma sin cesar. De langostinos, hablamos. Los labios perfectamente dibujados debieron quedarse así en el beso de su vida. La piel oscura, la arruga marcada, la frente bien entrada de siempre peinarse para atrás y sin raya, como los machotes. El conjunto es de una cabeza clásica en un busto clásico, iba a decir del Sur. No. Esa cara es también de un Norte próximo y querido: mi tío abuelo Fidel, el Tíopadre, le llamaban, ahí en la foto con mi madre en Cóbreces, Santander, en 1976. Lo que más nos importa es lo que menos importa. Antonio no me dejó pagar. Mejor, porque me gusta deberle una a la gente que quiero volver a ver. ¿Quién si no él me iba a llamar, a mí, el viejo profesor, chaval?

1976 CÓBRECES 1.21948 PADRE

1976. Pepita Martínez con su tío Fidel. A la derecha, el abuelo Daniel Martínez en 1948.
El parecido de los hermanos Martínez con Antonio Macarro es de estructura de cabeza y cara.