Para no perder la cabeza

Daniel Lebrato Sanlúcar abril 2014 (9)

NO PIERDA LA CABEZA
Póngase el casco

Después del éxito del corto Daniel Lebrato sienta la cabeza, por fin, Daniel Lebrato se pone el casco para no perder la cabeza. (Aunque, si la perdiera, dice alguno, “no creo que se perdiera gran cosa”.)

Daniel Lebrato es el creador mundial de la Bicicultura (BCC), cuyo lema fue ¡Ciclistas, por la calzada! (No disparen sus timbres y sus bicicletas contra las personas). Como Sevilla acabó siendo la ciudad radical de la acera‑bici (y no se facilitó a las bicicletas que lo desearan seguir circulando por las calzadas como un vehículo más), las biciculturas dejaron de hacerse. Hoy la BCC sigue activa como página de opinión y en Barcelona, Chile y otros países.

En 2007, Daniel Lebrato compuso La Veloz para el libro Poetas en bicicletas, que puede leerse en la web junto con otras Coplas del carril bici. La Veloz es el nombre que DL da a sus bicicletas, un total de seis que han ido cambiando según se las han ido robando. Actualmente la Veloz es una BH Gacela años 60, la única bicicleta de carreras que se hizo de paseo y de ciudad. El lema de la Veloz es ¡No sudarás! –Me dicen deportista pero la verdad es que yo, en la bicicleta, engordo. Un día, hasta me quedé dormido circulando entre coches y autobuses camino del instituto ‑declara este hombre enemigo del ciclismo que ahora se lleva por zonas peatonales donde las bicicletas sacan a la gente de su paseo, ring, ring, dice el de la bici que pasa como una bala (o como una máquina de coser: esos sillines bajos y antiestéticos que ahora también se ven) invadiendo la burbuja de las personas andantes que van a lo suyo.

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EL ESTADO DEL POS BIENESTAR Y LAS COPLAS DE MANOLETE

EL ESTADO DEL POS BIENESTAR Y LAS COPLAS DE MANOLETE

Caso real. Ayer en Mercadona un joven de unos 25 años como que hablaba para sí, pero para toda la cola, algo de “los moros” y de que “no dejaron entrar a los nuestros”. Creí que el joven sería militar, policía o guardia civil. Inmediatamente la señora que iba detrás de él dijo “lo que tuvo que sufrir esa madre”. Y pensé para mí: la campaña ha hecho efecto. Aquel joven y aquella señora habían mordido el anzuelo patrio de lo mal que había hecho las cosas Marruecos con los tres españoles de espeleología por el Atlas. Como voy por la vida de enterado, no tardé en comentarle al hombre, con buenas palabras, que eso de ‘moro’ queda un poco xenófobo y despectivo y, a la mujer, que, al parecer, ni llevaban gps en condiciones ni habían aceptado llevar un guía y seguí preguntándoles a los dos que, en todo caso, ¿quién paga lo que ha costado el rescate? A esa altura, yo también hablaba ya para la cola entera y terminé con una pregunta al aire: ¿Con nuestros impuestos tenemos que pagar la logística y los sueldos de un personal de salvamento, que también arriesga su vida, por lo que tenía toda la pinta de haber sido, no un accidente, sino una imprudencia temeraria (figura penal próxima al homicidio involuntario)? El hombre ya empezó agresivo a decir que yo quién era para meterme en su conversación. Y yo le respondí que él quién era para meterse en mis oídos y sugerí a la cajera que llamara al jefe de tienda y una de dos: o ponían el hilo musical más fuerte o ponían un cartel a la clientela, como en las barberías antiguas: prohibido hablar de política.

Porque política es, no me negarán, que un país como España, necesitado de gastos básicos que se han ido recortando estos años, ahora resulta que tiene de sobra para desplazamientos de aparatos, equipos y personal que han debido costar una pasta. Y, la verdad, la expedición ni tenía alcance científico, ni iba por descubrir geografías desconocidas. ¡Si había hasta un servicio de guía! Solo espero que los gastos ocasionados por los tres amigos espeleólogos los cubran los seguros privados que tuvieran contratados. De que España entrara en Marruecos poco menos que sin llamar a la puerta, como insinuaba el colista de Mercadona, ya hablamos otro día. Hoy con las Coplas de Manolete tenemos suficiente, que de todo se aprende y no es bueno hacer leña de árboles caídos. Recordádselo a la gente que tengáis en casa en edad de hacer locuras de alto riesgo o buenismos de oenegés por países conflictivos.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 12 del 4 de 2015

El juego de La Oca

EL JUEGO DE LA OCA
De Podemos a pudimos, y tiro porque me toca.

Lo que diferencia a Podemos de la izquierda clásica es que la izquierda se basaba en un fantasma real, el que recorría la Europa de las clases sociales y de la lucha de clases del Manifiesto comunista, a mitad del siglo 19, mientras que Podemos se basa en un fantasma ideal, que fue el Estado del Bienestar, de un siglo más tarde, que la vieja izquierda no supo criticar ni combatir. Hijos del Bienestar, del 15‑M y de la minoría mileurista (habiendo, como había, muchos más quinientistas y trescientistas), del Bienestar, le viene a Podemos lo mejor y lo peor. Lo mejor: ¡Stop desahucios! Y lo peor: propuestas del tipo que el rey se presente a elecciones a la corona (Pablo Iglesias), las tres condiciones para negociar con el PSOE de Susana Díaz (Errejón) o la sindicación de las putas (Ada Colau). A estas propuestas en vigor, podemos añadirles otras más, ya caducadas, como someter la Semana Santa a referéndum (Begoña Gutiérrez). Pero, sobre todo, y con tanta cagada, ha caducado el proceso constituyente que pusiera fin al Régimen de la Transición o a la España del bipartidismo y de la corrupción, con PP, PSOE y Casa Real, Trío Lalalá o Blablablá, por cómo nos quieren hacer bailar a su ritmo y por cómo dominan los medios de expresión. Esta renuncia a subvertir un orden (no el orden), ha marcado el fin del sueño de Podemos. Sus cabezas visibles han caído en la trampa del programa que les estaban tendiendo los medios afines al PSOE. Sus dirigentes hablaron y hablaron, y en poquísimo tiempo Podemos ha pasado de ser una marca única, a ser un producto más. ¡Qué lástima! Porque un fenómeno así necesita una nueva generación (quince años), para repetirse. Dentro de poco, tendremos una España a tres o a cuatro partidos que harán la misma escena que venía haciendo el bipartidismo. Si a alguien le parece eso excitante, adelante. Yo ya no los votaría (ni a los cuatro ni a los cinco). De oca en oca. De Podemos a pudimos, y tiro porque podíamos. Ya no podemos.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 11 del 4 de 2015

ser y estar contra la cultura

            SER Y ESTAR CONTRA LA CULTURA

  1. El capitalismo es muy simple. Las interferencias las pone: 1º) la ideología (“el dinero no da la felicidad”), 2º) el feudalismo residual (sigue habiendo reyes y duquesas) y 3º) el ocio como fuente de negocio (caché de artistas o deportistas de élite). El capitalismo tiene una sola regla: el mercado, que dicta el beneficio. Bajo el capitalismo, una de dos, o trabajas o das trabajo. Un empresario que trabaje no desmiente esta regla y tampoco el trabajo autónomo (de oficios, artesanos y artistas). Cien alfareros en cooperativa podrían competir con Porcelanosa.
  2. Lo que llamamos el hombre y la historia del hombre ha debido ser siempre algo binario. Ganadores y perdedores. Quien tiene y quien no tiene. El libro de texto, que escribirían clérigos, nos hizo creer que la sociedad medieval era cosa de tres: nobleza, clero y pueblo. Pero, de la iglesia, no se era (como se era de la nobleza); en la iglesia se estaba: el noble, como noble, y el villano, como villano. Lo que hizo el factor iglesia, a partir de escuelas y universidades, es asentar dos divisiones que venían de antiguo. Una era la división entre quien sabe y quien no sabe (los intelectuales), y otra, la división entre trabajo manual y trabajo contemplativo (catedráticos, filósofos y artistas).
  3. Del feudalismo al capitalismo, el tercer pasajero no fue la Iglesia, sino los judíos. Sabiendo que se les negaba la propiedad de la tierra, los judíos se aplicaron al incipiente mundo del dinero (préstamo con interés), asociado al comercio y a un mercado que iba a más necesidades de mercancías y de mano de obra: hombres, mujeres y niños que dejaron la gleba por la fábrica, el campo por el suburbio, y fueron el proletariado. Como los burgueses se habían abierto paso político exigiendo su derecho al voto (Revolución Francesa, 1789), el peligro era que el proletariado quisiese imponer su nueva mayoría (Revolución Rusa, 1917). El dinero hizo entonces una operación de estética que le salió redonda: asociar capitalismo y libertad para combatir la dictadura del proletariado. Definitivamente, la batalla de imagen la ganaba el capitalismo y, para comunismo, el del cristianismo primitivo.
  4. Si el trabajo autónomo es una economía asistida, de raíz feudal, también son asistidas y feudales las economías de los oficios que producen, digámoslo así, bienes inmateriales: la clerecía (que incluye magisterio, filosofía y política), la milicia (cuya mercancía es la guerra), más lo que queda de la vieja nobleza a cuento de la herencia. Añadámosles el arte y los artistas. Utilizando los medios y el sistema educativo, estos oficios primero esconden la explotación del hombre por el hombre y después se postulan para explicarlo como arte, cultura o civilización. Por una parte quieren quedar fuera del sistema productivo y por otra quieren que se les pague, como si hubieran producido mercancía. Es la paradoja del arte actual: cuando estoy creando, mi reino no es de este mundo, pero quiero mis euros contantes y sonantes. Y aunque nos guste discutir la desmesura que gana un Ronaldo, el mercado no se iba a equivocar. Tampoco en lo que vale un Picasso en la subasta.
  5. La única mercancía capaz de generar por sí misma valor sigue siendo el trabajo, o mano de obra, en los dos sectores literalmente productivos, que son el primario, extractivo de alimentos y de materias primas, y el secundario, que fabrica bienes, mercancías. El sector terciario, comercio y transporte, no es productivo en tanto no genera riqueza, simplemente la distribuye. Pero si vamos a las rentas salariales, lo que peor se valora es el trabajo más duro y menos cualificado (primera injusticia social) y los sueldos pagan, no el esfuerzo, sino la formación adquirida (segunda injusticia social, porque no todos pudieron estudiar lo mismo). El remate lo ponen quienes viven o quieren vivir de su título de nobleza, de la política, de la filosofía o de las bellas artes (tercera injusticia social, y quizá la peor, porque estos ya quieren vivir del ocio). Esta última injusticia la fomentan las clases universitarias, nuevo y viejo mester de clerecía. Nos va tan bien con nuestros bachilleratos, licenciaturas y doctorados para evitar los ingratos trabajos manuales, que aún queremos que, en nombre de la cultura, del arte, de la ciencia o el I+D, las clases bajas y trabajadoras, que también pagan sus impuestos, financien unos estudios que no cursarán jamás y unos consumos culturales que van muy por encima de sus necesidades básicas: nacer, vivir y multiplicarse con dignidad. Que le quiten al artista el traje que le cubre y la mansión que habita, el pan que le alimenta y el lecho en donde yace, a ver en qué se queda.
  6. Un alma realmente noble pondría por delante la injusticia social, sencillamente porque con combatirla, como se combate el terrorismo, la erradicación de la injusticia sería real. Pedir el Bienestar como quien pide teta y sin cuestionar quién lo paga, hace de la cultura un grupo conservador de privilegios y reaccionario a los cambios sociales que habría que hacer antes que estudiantes y que artistas felices. Podrá no haber poetas pero siempre…

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 9 del 4 de 2015

Pregunta con respuesta

Pregunta.
¿Cuál es la causa de la guerra entre Israel y Palestina?

Mejor respuesta.
La primera causa de la guerra en Siria, como en todas las guerras, es las armas.
Si estás de acuerdo con que las Naciones Unidas prohíban inmediata y absolutamente el uso y fabricación de armas en todo el mundo,
pincha aquí y firma la petición.

¡Felices Pascuas!

Dios en la Gloria
CULMINA CON ÉXITO LA OPERACIÓN RETORNO
La DGT y la NASA confirman que Jesús de Nazareth subió a los cielos sin novedad

El Tendedero, 6 de abril.

Un año más, la resurrección ha sido un éxito. A las cero horas de hoy (una hora menos en Canarias) se ha confirmado el vuelo del resucitado, declararon la NASA y la DGT en su habitual rueda de prensa. Según sus portavoces, los recortes no han perjudicado el objetivo del vuelo y “ahora habrá que esperar al 24 de diciembre, pero parece que la Navidad está asegurada”. Algún capillita y alguna beata han creído ver al resucitado más ligerito de ropa que otros años y como haciendo más aleteo de manos y de brazos, pero las autoridades niegan que los recortes hayan afectado al programa del líder de la REVE (religión verdadera). “Ha sido un éxito y lo demás son infundios de la oposición laica y bolivariana”.

RESUCITADOS

RESUCITADOS
Lo último en moda en cristos resucitados para pasos del Domingo de Resurrección.
Vea esta presentación y díganos, si lo averigua:
¿qué personaje de la política andaluza aparece al final?
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