S.O.S. alumna

Os hago seguir la carta que me envía Ana Ávila Álvarez, mi A al cubo favorita. Habla Ana:

Aunque no suelo hacerlo, voy a pediros colaboración económica.

Os cuento.

Este curso estoy en el Centro Permanente de Educación de Personas Adultas. Es normal que algún sector del alumnado no tenga casi ni para el autobús. A veces entre profesores les pagamos el bonobús, otras hemos hablado con asistencia social, vamos viendo…

En este momento me lleva a actuar el perfil de una alumna. Me duele profundamente que si las cosas siguen así no va a conseguir ni siquiera terminar el bachillerato. La muchacha va cumplir 20 años. Inteligente, estudiosa y con un sentido y comprensión de la Historia extraordinarios. Pero en su casa el paro entró hace 6 años y en ese tiempo la vida familiar se ha deteriorado. Una de las hermanas, que ahora tiene 15 años, y el pequeño, de 8, dan problemas. La madre está muy deprimida y aún más después de que el padre abandonara la casa hace tres años. La madre ha estado participando de una ayuda estatal y durante dos meses y medio ha trabajado en el plan de empleo andaluz. Por alguna razón, la ayuda estatal no se suspendió. Ellas fueron a notificarlo al SAE y la compleja burocracia: se han cobrado 1220 euros que ahora le reclaman.

Hasta que mi alumna logró contármelo, se ha pasado el plazo de alegaciones, por lo que ya entramos en vía ejecutiva. He pensado que si entre amigos y conocidos echamos una mano podemos paliar el problema y ayudar a mitigar tanta desesperanza. No hablo de evitar injusticias porque cada uno en nuestro sitio lo intentamos cada día. Os doy la cuenta de ayuda en Triodos:

Ana María Ávila Álvarez.

ES15 14910001222006534511

Os iré dando información puntual de cómo va todo. De momento estamos viendo si será posible fragmentar el pago. Besos.

Ana María Ávila Álvarez, 16 de mayo de 2015

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LOS OFICIOS DEL NO

mendiga
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LOS OFICIOS DEL NO

Los llamamos oficios del NO. Los llamamos oficios aunque ignoramos qué nombre les pondrían sus protagonistas. Son esas actividades callejeras que reclaman nuestra moneda. Y van desde la mendicidad de tiempos medievales hasta la bohemia bien vestida en música de cámara y a la última. Incluye deformes que te enseñan su muñón o su enanismo. Son los involuntarios voluntarios de Cruz Roja, Acnur o Médicos sin Fronteras. Caballero, ¿me puede atender? Para una encuesta. Son los mimos estáticos que se activan al oído de la moneda. Pueden venderte el boleto o la lotería. Eran las putas del barrio chino. Guapo, ¿echamos un ratito? Son niños y niñas de uniforme de colegio de pago con su hucha contra el cáncer. Son los negritos que te venden gafas de sol y relojes en la plaza. Es el camarón que se arranca por bulerías o era el gorrilla que te pidió por ese sitio donde aparcaste el coche. Es el mariachi, el acordeonista o el flamenquito con su guitarra. Son la performance a puerta fría de la ciudad. Nos pidan o no nos pidan, como transeúntes sabemos que dependen de nosotros, que podemos mirar para otro lado, acelerar el paso, cambiar de acera, pero no podemos. Son los oficios del NO, aunque alguien a veces les responda que sí. Supongamos que algún día nuestra sociedad tendrá una Ley de Trabajo Digno y dejará esos lemas consoladores de que a ellos les gusta o de que ellas lo quieren, lemas venidos de un Bienestar que estos oficios no han conocido jamás. Mujeres y hombres que pasan el bochorno de necesitarnos, y nosotros, como el césar, que pasamos el bochorno de darles, que nos hace cómplices, o de no darles, que nos hace soberbios. Algunos idiotas dirán que no llevan cambio. Desde las tías buenas del Barrio Rojo de Ámsterdam hasta los marca paquetes del Central Park, esos son los oficios que no querríamos para nuestras hijas ni para nuestros hijos. Son los oficios del NO.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas. 16 del 5 de 2015

PÁJAROS DE LA POLÍTICA O SUSANITA TIENE UN RATÓN (3)

PÁJAROS DE LA POLÍTICA O SUSANITA TIENE UN RATÓN (3)

A la manera de Luz Sánchez‑Mellado. Susana, hija, la que has liado. Estás tonta. Nadie convoca un referéndum para perderlo. Esta máxima la aprendimos de tus mayores Felipe y Guerra en la consulta sobre la Otan (1986). El Psoe llevaba siglos presumiendo de izquierdas y de estar en contra, y lo arregló con la pregunta que le hizo al pueblo, breve y sencilla: «El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos: 1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. 2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. 3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. ¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?» El Sí ganó con el 52,5 de los votos pero el derrotado No (de ¡Otan, no; bases, fuera!) obtuvo un 39,85. Más que tú, Susana Díaz, “la gran triunfadora”, en las pasadas elecciones. De paso, que cada quien actualice qué fue de aquellos tres puntos que apuntalaron el Sí. España siguió en misiones militares de la Otan y está metida hasta las bases en el escudo anti misiles (lo cual que un día nos meten un pepinazo nuclear) y en Morón y Rota son los sindicatos españoles los primeros, con pueblo y alcalde detrás (Senatus Populusque), en pedir más marines, más barcos y más aviones en nombre del empleo y de la lucha contra el paro.

En las últimas elecciones autonómicas, Susana Díaz Pacheco sacó un 35,43 de voto. Por debajo del 39,56 que sacó el Psoe en 2012 y, al final, para los mismos 47 escaños que tenía. De no ser por la tutoría de El País y de la prensa nacional, más el consejo escolar del PP con “que gobierne la lista más votada”, los titulares de prensa, el boletín de notas, hubieran dicho la verdad. Que Susana Díaz se quedó por debajo de la nota de corte y que, de haberse tratado de un referéndum a su persona (y en cierta manera lo fue), lo habría perdido. La partitocracia del bipartidismo permite anticipar las elecciones como si fuesen gratis y como si las subvenciones que reciben los partidos no sellaran un compromiso por cuatro años, no por tres ni por dos ni por uno, sin razón de Estado que lo justifique. Las autonómicas de 2012 nos costaron una pasta de 25,6 millones de euros, de los cuales 10,6 millones fueron directamente a los partidos. Con ayuda de la ley electoral, que lo benefició 3,6 puntos, el Psoe‑A se endosó 4,5 millones. La gracia de doña Susana (“voy a tener un hijo y un gobierno”) le ha costado a la ciudadanía 7,5 millones de euros. El Psoe tendría que devolver esos millones por incumplimiento de contrato.

Que ahora Susana Díaz culpe a los demás partidos de la ingobernabilidad de una Andalucía que iba razonablemente bien gobernada con Izquierda Unida, mueve a risa. Las razones ¿de Estado? que alegó la presidenta para cortar con IU, hoy chirrían más que entonces: que IU estorbaría el pacto de Gobierno por causa de su acercamiento a Podemos. Falso. Al cabo de tanta investidura fracasada, lo que queda patético es que Susana Díaz aviente que no le da miedo repetir las elecciones como si eso fuese un triunfo propio, y no un mecanismo legal automático que se le ha ido de las manos y que ella no puede controlar. Titular de El País de hoy: “Díaz amenaza con repetir elecciones si sigue el bloqueo a su investidura”. Así aprueba cualquiera.

Nada de esto habría pasado si el partido Podemos (como IU y en solidaridad con IU, la formación maltratada) se hubiese posicionado desde un principio incondicionalmente en contra de la investidura. Pero Podemos salió por peteneras con sus tres condiciones, lo que nos duele a quienes vimos en Podemos una lucecita y confunde a la población con ¡otra vez elecciones! Habría que sentar a la actual política en el banquillo (IU y Podemos incluidos) y pedir a los pájaros que viven de ella que las próximas elecciones las paguen de su bolsillo. Por lo menos, Felipe González y Alfonso Guerra (inspirador del texto en aquel referéndum) la que liaron con la pregunta la desliaron con seguir España en la Otan, que era su apuesta. Convéncete, Susana Díaz: nadie convoca un referéndum para perderlo.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 15 del 5 de 2015

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LOS OFICIOS DEL NO

LOS OFICIOS DEL NO

Yo los llamo los oficios del no. Los llamo oficios aunque ignoro qué nombre les darían sus protagonistas. Son esas actividades callejeras que reclaman nuestra moneda. Y van desde la mendicidad de tiempos de Murillo hasta la bohemia bien vestida en música de cámara. Incluye deformes que te enseñan su muñón o su enanismo. Son los involuntarios voluntarios de Cruz Roja, Acnur o Médicos sin Fronteras. Caballero, un momentito. ¿Me puede atender? Para una encuesta. Son los mimos estáticos que se activan al oído de la moneda en el platillo. Pueden venderte el Cupón o la Lotería. Eran las putas de la Alameda. Guapo, ¿echamos un ratito? Son niños y niñas de uniforme de colegio de pago con su hucha contra el cáncer. Son los negritos que te venden gafas de sol y relojes en la plaza de Aracena o en el Cabildo de Sanlúcar. Es el camarón que se arranca por bulerías o era el gorrilla que te pidió por ese sitio donde aparcaste el coche. Es el mariachi, el acordeonista o el flamenquito con su guitarra. Son los tablaos ambulantes desde San Francisco a Puerta Jerez. Nos pidan o no nos pidan, como transeúntes sabemos que dependen de nosotros, que podemos mirar para otro lado, acelerar el paso, cambiar de acera, pero no podemos. Son los oficios del no, aunque alguien a veces les responda que sí. Y supongo que algún día esta sociedad tendrá una Ley de Trabajo Digno y dejará esos lemas consoladores de que a ellos les gusta o de que ellas lo quieren, lemas venidos de un Bienestar que estos oficios no han conocido jamás. Mujeres y hombres que pasan el bochorno de necesitarnos, y nosotros de tener que decirles que no. Tinta de calamar, en la Feria del Libro, Caseta Número Siete (como el preso) Ediciones En Huida, frente al Ayuntamiento de Sevilla. Daniel Lebrato, por un momento, entre los oficios del no.

Enseñanza y Educación

ENSEÑANZA Y EDUCACIÓN

Se oye decir que el pastor aquel, analfabeto, tenía una exquisita educación o que este profesor, tan sabio él, es un mal educado. Son las dos caras de la enseñanza: educación y formación profesional que, si lo piensan, no tienen nada que ver. Y si puede entenderse que las personas nos dividamos por la carrera que estudiemos, no se entiende que nos dividamos por la educación y que no recibamos todos la misma, al margen de la carrera de cada uno y como ingrediente de una misma nacionalidad española. Al dejar en manos de la Iglesia y del capital privado la formación de las hijas de María y de los hijos de papá, la igualdad, la democracia y la coeducación salen ya dañadas desde el principio, como se vio, por ejemplo, en aquella diputada que a una ley contra los trabajadores soltó, risueña: ¡Que se jodan! Quien sepa de algún partido que incluya en su programa la denuncia del Concordato con la Santa Sede, que data de 1979, y que se plantee acabar con las dos líneas de la enseñanza, la pública y la privada (con la concertada), que sin tardanza me lo diga, para yo ir a votarlo.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 13 del 5 de 2015

artículo relacionado: La pública y la privada

apostillas a La muerte no viaja sola.

APOSTILLAS a La muerte no viaja sola

«Me imagino, mi querido Daniel, que nunca viajas en avión ni tienes ningún amigo trabajando en Airbus.
Las tragedias aeronáuticas no pueden servir para “lucimiento” de poetas.»

El derecho de objeción de conciencia se reconoce en EEUU desde 1935 y en España desde la Constitución de 1978, artículo 30. Bajo el Gobierno Aznar, el 9 de marzo de 2001 las Cortes Españolas votaron la supresión del servicio militar obligatorio, lo que dejaba obsoleto el derecho de objeción, no así las ideologías que lo inspiraron, ya fueran religiosas (los Testigos de Jehová) o civiles, por puro pacifismo. En su día, la crítica a la supresión de la mili fue esta: a partir de ahora tendremos un ejército profesional, lo que alejará al pueblo (se decía así entonces) de las fuerzas armadas. Tendríamos un ejército de mercenarios al que muy pronto se incorporaron mujeres soldado y soldados extranjeros, latinos principalmente.

Nuestro sueño apuntaba a un cuerpo único de Seguridad que juntara en una las fuerzas de los tres ejércitos con la policía en sus tres niveles: policía local, nacional y autonómica; cuerpos de la Guardia Civil y Guardia Civil de Tráfico, Policía Nacional, cuerpos de aduanas o carabineros que quedaran por ahí, y unirles las fuerzas de bomberos, de protección civil y de primeros auxilios, en un cuerpo que sería el Cuerpo Único de Seguridad del Estado, dependiente del Ministerio de Interior (el de Defensa desaparecería). Ese cuerpo se bastaría para la policía o buena gobernanza de ciudades y pueblos, ríos y costas, caminos y fronteras. Y sería la fuerza de intervención humanitaria dentro o fuera de España, si hiciera falta. Con el cuerpo único se acabaría la actual multiplicidad (con sus correspondientes escalas de mando), que no sabemos para qué sirve. (Todo el mundo comprende la división entre tierra, mar y aire pero casi nadie entiende por qué unos casos los lleva la Policía Nacional y otros, la Guardia Civil; o por qué puedo saltarme un semáforo delante de un policía nacional, que no me dirá nada porque tráfico es asunto de la local.) En cuanto al Ministerio de Defensa, por guerra se entiende un conflicto entre naciones y nadie, en su sano juicio, se cree que nuestros vecinos Marruecos, Portugal o Francia, no digamos Gibraltar ni Andorra, vayan a invadir España. Y, mucho menos, concebimos que España invada o declare la guerra armada a esos países. Por tanto, la objeción al ejército y a la mili (obligatoria o voluntaria) tiene, además de profundos motivos de conciencia, muy serias objeciones de tipo práctico, político y económico y es algo perfectamente compatible con el patriotismo más patriota y con la cara humanitaria con que las fuerzas armadas quieren atraerse a la juventud.

Pero los militares saben que, para que aumente la seguridad de España, España debería declararse neutral en el concierto de las naciones, y hoy España está en el bloque Otan dependiente de Estados Unidos (bases de Morón y Rota) y de Gran Bretaña (Peñón de Gibraltar). Saben que con el mismo argumento de un Gibraltar no español (porque “los llanitos prefieren ser ingleses”), Ceuta y Melilla podrían preferir ser no españolas. Saben que las fronteras son movibles y se han movido a lo largo de la historia; que España podría ser un estado federal, lo que resolvería la cuestión catalana, y que por la misma razón que a Cataluña se le niega su independencia (porque Cataluña “sería más débil” ante la Unión Europea), así también España sería mayor y más fuerte si se uniese con Portugal. Y como todo eso pondría en evidencia a la monarquía (si España y Portugal se unen, piensa el Borbón, ¿qué será de mi corona?), a la política (¿Madrid sería la capital o será Lisboa?), y a las actuales fuerzas armadas y cuerpos de policía (¿tendré yo el mando o lo tendrá la GNR?), entre todos evitan que la población piense en términos de lo que hay y de lo que podría haber. También obstruyen la reflexión las compañías privadas de seguridad, las casas de seguros, las ciento y una maneras que el capital privado tiene de sacar tajada de nuestro miedo como ciudadanos y de nuestra inseguridad como personas.

En esa escena, el accidente del Airbus Military sirve de luz y guía. Si se cuestiona la rentabilidad del Ave que nos lleva de viaje o de excursión, ¿no vamos a cuestionar el Airbus, que nos lleva a conflictos? Ni porque Airbus dé trabajo a quien da trabajo, ni porque nos lo pinten como la punta de lanza de la I+D europea, vamos a bajarnos de nuestro pacífico burro: el fin (la guerra) no justifica los medios (el transporte, la intendencia, la sanidad militar sin los cuales ningún ejército dispararía un solo tiro). Y el medio (crear empleo) no justifica los fines (intimidatorios a otras naciones). Si a nadie agrada un accidente con muertos, habría que preguntarles (la vida es cruel) a las posibles víctimas futuras de los transportes militares si aplaudían el proyecto Airbus. Mujeres y hombres que no han hecho nada a España (más que venir sin pasaporte y en patera) y que ni vienen ni vendrán ni contra usted ni contra mí. Dicho lo cual, quien quiera ejército, que lo pague de su bolsillo y con sus impuestos, no con los míos. A ver cuándo preguntan esa objeción fiscal en la declaración de Hacienda como preguntan la aportación a la Iglesia Católica. Por cierto, me encanta coger aviones, tengo dos sobrinos trabajando en Airbus y creo no haber sido nunca poeta de lucimientos.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 11 del 5 de 2015

La muerte no viaja sola

DOS AVIONES

Airbus A320 Barcelona‑Düsseldorf
Airbus A400M Sevilla‑Sevilla

/ a Javier Monge Villalobos /

El primer avión es civil y vuela
hacia la vida (pero el piloto tiene,
digamos, otros planes en su cabeza).
El segundo avión es militar (aunque muy poco,
de carga o de transporte).

Los del primer avión deberían saber
que en una cabeza sola cabe una guerra
y, los del segundo, que Hiroshima y Nagasaki
no fueron más, si lo pensamos,
que premeditados actos de transporte.

En cualquier caso,
los pilotos saben que la Muerte no viaja sola.
Algunos la llevan dentro, y son los pilotos suicidas,
y otros, simplemente, la transportan.

Rogad por ellos.

Daniel Lebrato, 9 del 5 de 2015

Lectura recomendada: Un aviador prevé su muerte, de Justo Navarro (poesía).