Al aparato (ponte los cascos)

Ávaro Martín, Carol Marín y Daniel Lebrato,
¡al aparato!

en Sevilla Web Radio.

Últimas tertulias, cada vez más disputadas:

¿Volverá Carol a llamar demagogo a Álvaro?

¿Dejará Lebrato su muletilla de ¡increíble!

Oigan poquito a poquito y en sus ratos libres:

Los cambios y el cambio (a propósito de las elecciones en Andalucía 2015)

Las esclavitudes de la moda y la depresión

La primavera la sangre altera

Las sombras del Grey y el amor y la pasión

Ponte los cascos.
Vive y deja vivir…
esa es ¡la radio!

dedicado a Moncho Alpuente, que se nos fue,
y a la buena gente que por ir a Düsselford
se fue más lejos.

Si no quiere recibir este tipo de correos, diga NO, y tan amigos.

Anuncios

Lecciones de Andalucía 2015 (La zorra y el cuervo)

          LA ZORRA Y EL CUERVO

El sueño de Podemos era el sueño de una revolución legal, pacífica y democrática, por las urnas, para dejar en suspenso la Constitución de 1978 y abrir un nuevo proceso constituyente. Visto y votado lo de Andalucía, Podemos pierde como idea‑fuerza y queda como una sigla más, todo lo progresista que usted quiera, muy lejos de poder acabar con el régimen de la Transición. Véase la exultante Susana Díaz.

La deflación de Podemos tiene tres causas: el desgaste mediático, los errores propios y el voto canalla. Podemos tenía que haber movilizado y atraído hasta las urnas a dos generaciones nacidas de 1975 para acá, generación de padres y madres de jóvenes a quienes la crisis les ha dado en pleno currículo. Robarles votos al Psoe o IU no era suficiente: Podemos tenía que atraer el voto joven, el del desencanto y el de los viejos topos desenganchados de la política. Dos son las trampas en que ha caído Podemos, y las dos tendidas por los medios afines al Psoe (particularmente, El País y La Sexta): la trampa del programa y la trampa de los protagonismos personales. Podemos era una especie de Dios en el que se cree por ser él quien es: la indignación del 15‑M por fin dispuesta a acabar con la corrupta vida política. Pero al bajar de Dios hasta sus profetas, salieron a la luz los propios descosidos y, si no, la prensa se los inventaba. El anzuelo fue el afán de unos pocos nombres propios. Muy pronto, a Errejón lo teníamos en todos los telediarios, ya estaban las vidas cruzadas con Tania Sánchez y cotilleíllos semejantes. Que por la boca muere el pez, lo vimos en Sevilla con la cándida candidata que propuso la Semana Santa a referéndum, y lo vimos con Pablo Iglesias, cuando propuso al rey presentarse a elecciones a la corona, que él, con su prestigio, las ganaría. Y si el pez no moría por la boca se le mataba a venezolazo limpio y con la trampa del programa. ¿Qué más programa queríamos que otra ley electoral, cámara única de representantes, asunción de la jefatura del Estado, neutralidad de España y el reconocido derecho a la autodeterminación? ¿Parecía poco programa? Los medios engañaron a Podemos como Rusia a Napoleón y después a Hitler: venid y hablad, que ya os quedaréis afónicos. El País y La Sexta dieron cancha a Podemos hasta quemarlo (al final, les interesaba más Ciudadanos, contra el PP). Pablo Iglesias y compañía picaron como el cuervo picó con los halagos de la zorra, hasta perder el queso. Con el 15 por ciento de los votos no hay para tomar La Zarzuela y La Moncloa, como no ha habido para frenar el voto canalla, por cautivo y clientelista, al Psoe en Andalucía. Y, al fondo, una Izquierda Unida que no es la izquierda unida con minúsculas sino la vieja etiqueta del aún más viejo PCE. Apalancada en su cuota de poder, IU ha sido incapaz de verse como lo que es: el pariente pobre del bipartidismo. La militancia de IU todavía podría, disolviéndose, recuperar el marxismo de las ideas y el comunismo militante, y mejorar en cantidad y calidad el voto que este país necesita. O Grecia se queda sola.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 24 de marzo de 2015

LECCIONES de las Elecciones Andalucía 2015

ELECCIONES ANDALUCÍA 2015
LECCIONES APRESUDRADAS
«Si hubiera sido un referéndum, Susana Díaz lo habría perdido.»

  1. Aumenta muy poco la participación:
    un 3,16 más que en 2012.
    Hablarlo con Podemos y el desencanto.
  2. Decide el 63,94 del censo:
    un 36,06 de votantes no votan o no cuentan.
    Hablarlo con los demócratas y la sociedad de partidos.
  3. PSOE: un 35,4 de voto se traduce en 43,12 de escaños:
    un 7,72 más.
    Hablarlo con el PSOE y con la ley electoral.
  4. El 64,6 de votantes no ha votado al PSOE:
    si hubiera sido un referéndum, Susana Díaz lo habría perdido.
    Hablarlo con su campaña: “Yo con Susana = con Andalucía”.
  5. La derecha baja un 5,6:
    PP+ C’s+Vox: 38,42.
    Hablarlo con la izquierda, que no se ha presentado unida.
  6. La izquierda sube un 6,25:
    PSOE+Podemos+IU: 57,16.
    Hablarlo con IU, que debería disolverse entre Podemos y el PCE.
  7. El bipartidismo baja un 18,04:
    PP+PSOE: 62,19.
    Hablarlo con España las próximas elecciones generales.
  8. El andalucismo sigue a la baja:
    Partido Andalucista: del 2,51, al 1,53.
    Nada que ver la Andalucía de los eres con la Cataluña de los Pujol.
  9. Ciudadanos gana a UPyD:
    UPyD: 1,93; Ciudadanos: 9,28.
    Hablarlo con Rosa Díez.
  10. Partido Animalista:
    735 votos (0,8).
    Hablarlo con cazadores y protaurinos.

Muerte en Tunicia

Muerte en Tunicia.
Se acabó el turista occidental.
Lástima que la mano que mece la cuna es el yihadismo, no la conciencia pacífica de los pueblos con los que Occidente lleva siglos jugando a las colonias.

Comentario de José Manuel López:

Somos lo que somos por haber soportado muchos siglos que los “odiosos romanos” jugasen con nosotros al colonialismo. Desgraciadamente la colonización europea en el mundo islámico fue demasiado corta, la Sublime puerta fue la dueña de todo oriente medio y los franceses conquistaron Argelia en la segunda mitad del XIX. Los ingleses entraron en la India a finales del XVIII. Los musulmanes son lo que son por méritos propios.  La gente que sabe historia no suele tener “remordimientos de explotador”. Mil abrazos

El Gatopardo. Un ensayo sobre la cultura.

gattopardoEL GATOPARDO. UN ENSAYO SOBRE LA CULTURA
Una historia, un sistema y una generación perdida.

UNA HISTORIA

  1. Lo que llamamos el hombre y la historia del hombre ha debido ser siempre algo binario. Ganadores y perdedores. Quien tiene y quien no tiene. En el principio de la lucha por la vida, el ganador se comería al perdedor, y a otra cosa. En el neolítico, alguien se daría cuenta de que el vencido servía como fuerza de trabajo: fue el esclavismo, que abarca la Edad Media, cuando tener o no tener era la raya que establecía la tenencia de la tierra. Y así hasta hoy, cuando la propiedad de la tierra ha sido sustituida por el abstracto puro, que es la Bolsa (con lo que el círculo se cierra: en la iconografía cristiana, una bolsa identifica a Judas). La lectura de este mapa simplicísimo solo ha sido alterada por un tercer pasajero que antes se llamaba religión y ahora cultura. Lo demás sigue siendo la explotación del hombre por el hombre. Puro canibalismo.

  2. El libro de texto nos hizo creer que la sociedad medieval era de tres estamentos: nobleza, clero y pueblo (bellatores, oratores y laboratores), y no es verdad. De la iglesia, no se era (como se era de la nobleza); en la iglesia se estaba: el noble, como obispo o abad; las nobles, como dueñas fundadoras de conventos; y el sinnada, como lego o destripaterrones. Lo que sí es verdad es que el factor iglesia, a partir de escuelas y universidades, añadió dos divisiones que todavía perduran. Una es la división entre quien sabe y quien no sabe, por donde asomaron los primeros intelectuales con título de padres de la Iglesia, y otra la división entre trabajo manual y trabajo contemplativo, por donde andando el tiempo entrarían los catedráticos y las figuras laicas del filósofo y del artista. Jamás hubo una Edad Media armónica y a tres partes entre quienes luchan, quienes rezan y quienes trabajan. Pero el libro de texto lo escribirían clérigos, es decir profesores interesados en su tercio de cultura y civilización. De hecho, la carrera eclesiástica, era la única manera de poder estudiar tantos amigos y compañeros nuestros que en los seminarios diocesanos, y esquivando pedofilias, accedieron a la condición de profesores en la que luego los conocimos.

  3. Del feudalismo al capitalismo, el tercer pasajero no fue la Iglesia, sino los judíos, forzados a buscarse la vida ya que se les negaba la propiedad de la tierra. Poderoso caballero, el préstamo con interés daría lugar a la nobleza del dinero; luego tercer estado y burguesía, con su contrario: hombres, mujeres y niños que dejaron la gleba por la fábrica, el campo por el suburbio, y fueron el proletariado. Como los burgueses se habían abierto paso político exigiendo su derecho al voto, el peligro era que el proletariado quisiese hacer lo mismo: imponer su mayoría. El aviso fue la Revolución Rusa. La burguesía hizo entonces una operación de estética que le salió redonda: asociar capitalismo y libertad, y el país que se mueve no sale en la foto: Segunda república española o Unidad popular chilena; y no han de parar con Cuba o Venezuela. De música, el siglo quinto de la antigua Grecia. Con ustedes: ¡la democracia!


UN SISTEMA

  1. El capitalismo es muy simple, casi ingenuo. Las interferencias las pone: 1º) la ideología (“el dinero no da la felicidad”), 2º) el feudalismo residual (sigue habiendo reyes y duquesas) y 3º) el ocio como fuente de negocio (caché de artistas, futbolistas o toreros).

  2. Por sistema se entiende un conjunto de unidades sujetas a unas reglas de combinación. El capitalismo es un sistema de trabajadores y de empleadores con una sola regla de combinación: el mercado, que dicta la ley del beneficio. Bajo el capitalismo, una de dos, o trabajas o das trabajo. Un empresario que coja pico y pala no desmiente esta regla y tampoco el trabajo autónomo, que incluye oficios, artesanos y artistas.

  3. El autónomo, mixto de obrero y de empresario, no aporta categorías nuevas al sistema, simplemente las combina. Frente al trabajo en serie, el autónomo habría desaparecido si no hubiera sido subvencionado por la política. En economía no es competitivo el alfarero que hace búcaros por su cuenta o la quiosquera que abre y cierra su chiringuito (y los dos se quejan de que están solos y de que el día que no trabajan no comen). La melancolía de estos oficios quede para La Caverna de Saramago. No hace falta ser economista para saber que cien alfareros, por separado, solo suman sus cien porcelanas, mientras que en cooperativa podrían competir con Porcelanosa. Por qué no se unen los alfareros o por qué la quiosquerita sigue abriendo y cerrando ella sola su puesto de prensa o de chucherías se explica por razones más medievales que industriales, más pintorescas que efectivas, y en sociedades viejas de medinas y mercadillos. Pasa que la política halaga al gallego con su vaquita, porque cien ganaderos por separado compiten unos con otros y dan un voto conservador, y cien ganaderos en cooperativa podrían plantearse otra patronal y otra forma de gobierno, y eso suena a lucha de clases.

  4. Si el trabajo autónomo es una economía asistida, de raíz feudal, también son asistidas y feudales las economías de los oficios que producen, digámoslo así, bienes inmateriales: la clerecía (que incluye magisterio, filosofía y política), la milicia (cuya mercancía es la paz o la defensa, pero en realidad sigue siendo la depredación del botín por la guerra), más lo que queda de la vieja nobleza a cuento de la herencia. Añadámosles el arte y los artistas. Utilizando los medios y el sistema educativo, estos oficios, como magos, primero esconden las claves del sistema y después se postulan a sí mismos para explicarlo como arte, cultura o civilización. Por una parte quieren quedar fuera del sistema productivo (ser filósofos, políticos o artistas) y por otra quieren que se les pague como si hubieran producido, en euros contantes y sonantes. Es la paradoja del arte actual: hasta un punto, el reino del arte no es de este mundo (cuando pinto, cuando escribo, cuando toco mi violín), pero a partir de un punto (cuando expongo, cuando publico, cuando el concierto), quiero mi paga como los demás, de los que, encima, si voy por la vida de bohemio, me permito hasta reírme: es la soberbia del artista, incluido el crack deportivo, sobre cuyos ingresos es inútil discutir: a este lado del mercado, el mercado paga por un gol de Ronaldo por la misma razón que por un Picasso en la subasta.

  1. Tampoco hace falta ser marxista para saber qué mercancía es capaz de generar por sí misma valor, y la respuesta es el trabajo, o mano de obra, en los dos sectores literalmente productivos, que son el primario, extractivo de alimentos y de materias primas, y el secundario, que fabrica bienes, mercancías. El sector terciario, comercio y transporte, no es productivo en tanto no genera riqueza, simplemente la distribuye. Este modelo ha ido creciendo en tres fases: el capitalismo mercantil, frente al feudalismo de la propiedad de la tierra; el industrial, de burguesía y proletariado; y el capitalismo financiero, que ya no produce nada y donde es más cierto lo de Antonio Machado: que todo necio confunde valor y precio. Porque si el dinero fuera la fuente de la riqueza, subirían y subirían los precios, con lo que el mercado tendería al infinito, o sea al cero. El capital es trabajo socialmente acumulado en mercancía, es decir con valor de uso y valor de cambio. El valor puede faltar; el precio, no. Un pitifuá es algo perfectamente inútil pero, si alguien paga por él, el pitifuá adquiere valor y entra por derecho en el mercado. Y, al revés, hay cosas de un enorme valor que jamás tendrán valor de cambio, que ni se compran ni se venden: el cariño verdadero.

  2. Si vamos ahora a las rentas salariales, lo que peor se valora es el trabajo menos cualificado, primera injusticia social, y los sueldos pagan, no el esfuerzo, que es joderse en la mina, en el campo o en el andamio, sino la formación adquirida o nivel de estudios, segunda injusticia social. La tercera injusticia procede de quienes viven o quieren vivir de su título de nobleza, de la política, de la filosofía o de las bellas artes. Aquí la unidad de valor ya no es el trabajo sino su contrario, el ocio: el tiempo que alguien dedica a dialogar con las musas, a manejar sus pinceles o el arco de su violín. El matiz está en que mientras el cura y el militar quieren seguir viviendo de la fe o de la paz, el intelectual tiene la obligación histórica de desenmascararlos y desenmascararse a sí mismo (por ejemplo, proponiendo que gane más quien más trabaja en trabajos repugnantes, no quien más estudia). Esa sería la revolución, y no llorar por becas o por conservatorios en nombre de que sin cultura no hay progreso. La penúltima injusticia la pone el sistema judicial. Al legislar por igual lo desigual (por ejemplo, la edad de jubilación o los premios a la natalidad), la desigualdad se multiplica al amparo de leyes y tribunales que, si les preguntas, dirán que, en democracia, todos somos iguales.

  3. La última injusticia, que es a la que vamos, la hemos puesto las clases universitarias, como nuevo y viejo mester de clerecía. Nos ha ido tan bien con nuestros bachilleratos, licenciaturas y doctorados (para evitar los ingratos trabajos manuales), que aún queremos que, en nombre de la cultura, del arte, de la ciencia o el I+D, las clases bajas y trabajadoras, que también pagan sus impuestos, financien total o parcialmente unos estudios superiores que esas clases no harán jamás. Y no nos vengan con las becas. ¿Por qué quien no va a la universidad tiene que pagar la universidad de los demás? Más justo sería que el Estado cubra el ciclo único, obligatorio y gratuito hasta los 18, y que los estudios superiores se los pague cada uno.

UNA GENERACIÓN PERDIDA

  1. El Estado del Bienestar y la naturaleza misma del Estado, infinito y omnímodo, nos han hecho creer, como quien cree en Papá Noël, que existe papá o mamá Estado y que el Estado (como de Dios se dice: Dios proveerá) proveerá. Proveerá un piso, proveerá asistencia sanitaria y medicinas y me proveerá a mí, en igualdad de oportunidades con mi vecina, de guarderías y colegios que yo podré elegir, para ejercer mi derecho a la libertad de enseñanza y para el hijo que espero en mi barriga, en uso de mi derecho a ser madre y a mi familia. (Y no se rían. Cuando la elevación de algo llega al absurdo, es que ese algo ya era absurdo: el pensamiento no hace más que aplicar un zoom sobre la zona afectada.) La apariencia paternalista del Estado del Bienestar llevó a la ciudadanía a una visión propia de adolescentes insolentes y mal educados: el Estado todo me lo debe a mí y yo, nada al Estado. Esto se ve en desde quien tira una colilla al suelo, que ya vendrá alguien a recogerla, hasta en quien, después de haber hecho la carrera por la enseñanza pública, se monta su despacho o su consulta privada.

  2. Dígales usted ahora a estas criaturas que papá Estado (como los Reyes Magos) no existe, que era en realidad papá y mamá, acuciados por la hipoteca y con problemas para llegar a fin de mes. Ahí tenemos a una generación educada en el Sí a la que hay que decir que No. Y, encima, como papá y mamá no pasaron de unos sindicatos descafeinados, la generación que han criado está despolitizada. De ahí, el desnorte de los conceptos izquierda o derecha. De ahí, el éxito de Hessel y Sampedro: ¡Indignaos! (por los valores de la ONU y la socialdemocracia europea). Y, de ahí, al 15‑M: Que la economía no mande en nuestras vidas. Querrán que manden los paraguas de Cherburgo.

  3. Hoy, esa generación perdida y despolitizada se ha movilizado a través de Podemos y en Podemos vuelca su nostalgia del Bienestar, contando con la complicidad de sus mayores, zombis de un paraíso que ya se fue. No hay día que columnistas y editoriales no den cancha a algún escritor, filósofo o científico que cante las glorias de la universidad, de la I+D, del daño que hacen la piratería o el iva a la cultura. No hay tinta para tanta pluma, que halaga a la generación más joven con que no hay derecho, con esas carreras, y emigrando por ahí. Pero un alma noble pondría por delante que nadie pida por las calles, que no haya nadie sin techo y que nadie alegue que es que a ellos les gusta, sencillamente porque con prohibirla y perseguirla, como se persigue el terrorismo, la erradicación de la miseria, la igualdad, sería lo primero y sería real.

  4. Pedir el Bienestar como quien pide teta y sin cuestionar quién lo paga hace de la cultura un grupo reaccionario: conservador de privilegios y reacio a los cambios sociales que habría que hacer antes que estudiantes y que artistas felices. La misma palabra mileurista ya era inquietante, habiendo, como había, quinientistas y trescientistas. Y conste que yo el mileurismo lo llevo en la sangre. Ahí están mis hijos y mi querida gente a la que en clase he animado a estudiar y a estudiar. Por mucho que presuma de ni tonto ni marxista, un poco de todo lo he sido sin querer. Mi mundo, como el del Gatopardo, tampoco existe.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 13 del 3 de 2015

Concurso de coplas

# pinza roja

Taller de escritura del primero zeta.

La escena sucede a partir de los 50. Ese día la analítica te avisa de que hasta ahí llegaste, y el ahí consiste en droga, alcohol y más alcohol, hábitos nada saludables (los vicios, nos reñían las abuelas) que te van matando poco a poco. Y el enemigo no se llama infarto fulminante, sino algo peor: ictus o congestión, que es quedarse inútil o en sillita de ruedas. Entonces, pactas con tu cuerpo (y con tu pareja, si la tienes) una vida más saludable. Sobre esa escena, las siguientes diez coplas que, en realidad, son variantes de una sola. El tema no está muy machacado porque la madurez en sí misma no tiene, frente a los extremos de juventud y muerte, tirón comparable. Pero seguro que todos conocemos a alguien en la familia que vive pendiente del colesterol, de los triglicéridos, de la hipertensión, del azúcar o del ácido úrico, personas que pactamos con el cuerpo una forma de seguir pareciendo jóvenes cuando ya no lo somos. De las diez coplas, elige las que te parezcan la mejor y la peor y mándanos tu voto. También puedes, claro está, proponer tus propios versos o tu propia copla al margen. Todo irá, junto con el resultado de las votaciones, a la web de El Sobre Hilado.

La edad con el cuerpo dentro

Juan Ramón Jiménez

1.
Piel de zapa o doctor Fausto, 1 y 2*
voy pactando con la vida, 1 y 7
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

2.
Piel de zapa o doctor Fausto, 2 y 1
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

3.
Mi vida, yo la he pactado:
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

4.
Con mi cuerpo voy tirando,
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
lo que queda cuesta abajo.

5.
Pacta el cuerpo con los años
no nos ponga cuesta arriba
cuando vamos cuesta abajo. 5 y 6

6.
Pacta el cuerpo con la vida
cuando vamos cuesta abajo, 6 y 5
no se ponga cuesta arriba.

7.
Negocian vida y espejo, 7 y 8
como dijo Juan Ramón,
la edad con el cuerpo dentro. 7 y 8

8.
Negocian vida y espejo 8 y 7
la edad con el cuerpo dentro. 8 y 7

9.
Vida y cuerpo echan un pulso 9 y 10
y siempre lo pierde uno.

10.
Vida y cuerpo echan un pulso 9 y 10
y siempre lo pierde el mismo.

*Coplas donde aparece el mismo verso.

La edad con el cuerpo dentro