Roberto Farona con Daniel Lebrato

JUEVES 14 DE OCTUBRE DE 2010

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El dandysmo andaluz de Daniel Lebrato

A media tarde el magno instituto es un orondo cortesano complacido entre sombras cómplices. El conserje me anuncia a Daniel Lebrato, pulcro profesor de veste y algo atribulado de impresión, a quien tras saludar me invita a tomar un café en la esquina. Me sorprende la sencillez de Lebrato, cercano, cordial, ágil y ameno de conversación, de maneras elegantes, desprende un halo mondaine y por un instante me parece estar con él en el Barrio Latino de París en lugar de encontrarnos en una arteria del centro de Sevilla, embronquecida de tráfico, cerca de la Alameda de Hércules, lugar emblemático de Sevilla hoy y siempre del que Lebrato precisamente ha dejado escritoHacia, p. 17.

(…)   Nunca
el pórtico corintio de un barrio
de putas ni el quicio donde -por sí
o por la Humanidad- se apoyan
los césares de tanta mancebía.

Las ironías del destino, más bien una mano providencial ha hecho que me encontrase ayer a un amigo de Lebrato en este mismo pórtico de las columnas de Hércules, gracias al cual he podido encontrar al poeta hoy, culminando así un largo recorrido en el tiempo.

Y es que hace diez años leí su poemario Hacia (Quasyeditorial, Sevilla, 1999) de tono sarcástico e informal, con un tono culturalista y decadente con estampas del cine, cultura de barrio e inquietud viajera, y desde entonces le he seguido la pista: hoy tiene un puñado de publicaciones más, la última de ellas titulada Elecciones generales, todo a cien (Sim libros, Sevilla, 2009) en donde impera la mordacidad sobre el sistema sociopolítico actual, no en vano Daniel Lebrato tiene un posicionamiento crítico muy claro que le hace escorarse hacia los márgenes del escenario literario. Se pregunta sobre la validez de tanta literatura como satura el mercado, merced a la facilidad de producción y los grupúsculos aislados que alicatan de papeles la ciudad, se pregunta sobre el canon literario que rige en nuestras aulas (apartando por diversos motivos a grandes valores como Manuel Machado) y se duele del clientelismo y sectarismo de tantos escritores de segunda fila que escriben, entre otras cosas,poesía léxica empobreciéndola suprimiendo la connotación del lenguaje y el vuelo metafórico. La literatura debe ser crítica y poner en duda al sistema desde el propio lenguaje, declara Lebrato, desde su influencia política claramente progresista que le infunde un toque de poeta maldito, subrayado por su corbata verde y su mirar certero, aunque distraído, propio de su dandysmo andaluz. Tanto que está al margen de cualquier escuela, avanzando en su particular estilo de vida y escritura lleno siempre de esa honda honestidad que caracteriza a los escritores bohemios como él.

Webs de Roberto Farona:

www.galvanoplastias.blogspot.com
www.giroscopio.blogspot.com

La democracia

grecia_sociedad según aljarafeblogdecláscias

Daniel Lebrato

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Si el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad mientras los varones corren a ocupar los altos cargos, el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar.
El techo de cristal y el pegajoso asfalto

Sostiene Alfonso Lazo que la democracia sigue siendo en la práctica lo menos malo y que sin partidos no hay democracia (El Mundo, 18.06.10). Ni tontos ni marxistas, la democracia es un lugar común tan socorrido como el cristianismo primitivo, lo bueno que es el cristianismo de no ser por la praxis y por algunos curas sueltos. La democracia igual: qué buena era mi democracia hasta estos pocos casos corruptos. Pero la pregunta es por partida doble: ¿qué hay en el primer cristianismo y en la mítica democracia para que de las mismas fuentes beban el bueno y el malo de tan diferentes películas? ¿Qué llevan en sí en su ADN evangelio y democracia que explican por igual a buenones tipos Superestar o Che Guevara, que a obispos de Roma o a generales del Pentágono?

Lo menos malo. No se me ocurriría argumentar que las autopistas son lo menos malo, pero en política sí. En política parece que no hay idea de progreso ni capacidad de invención. Con tal de mantener la rancia idea de la cultura de Occidente (pedazo tópico) nos dan a elegir una carta de un viejo juego de naipes: elija usted la menos mala. ¿No ha de haber ninguna carta completamente buena? ¿Qué estudia quien estudia ciencias políticas? ¿Nada se ha inventado de Pericles a esta parte?, ¿detrás del célebre “reina pero no gobierna”?, ¿después de Hobbes, de Montesquieu, de Rousseau?, ¿no se ha inventado nada salvo la modélica transición española de la dictadura a la democracia? Mentes capaces y con derecho a firma, como Alfonso Lazo, ¿no tienen nada que aportar al margen de lo menos malo? ¿Y vamos a creer con Lazo que sin partidos no hay democracia? ¿Tiene que haber partidos en mi bloque o en mi patio para que sea democrática mi comunidad? ¿Tiene que haber partidos en un curso para elegir delegada o delegado de curso?

No ignora el profesor Lazo que entre los mecanismos democráticos de la vieja Atenas ocupó un lugar el azar, el reparto de cargos a suerte, manera de combatir la perpetuación de una clase que hoy sin duda llamaríamos clase política, de la que por otra parte no hacemos más que echar pestes por la boca. Si tan mala es la clase política, ¿por qué no hacemos lo más fácil, que es acabar con ella antes de que esa clase termine con la democracia? ¿Alguien cree democráticas las bases que en Cataluña, en Italia, en Chile o en Marbella han elevado a banqueros, a ricos o a pícaros? Puyol, Berlusconi, el multimillonario presidente chileno o el GIL ¿ejemplifican la democracia o su contrario? ¿No habría que prohibir la política con ánimo de lucro y alejar a quienes entran en política para acumular más riqueza, más poder y más Estado? Y el tráfico de influencias. ¿Son presentables o impresentables los casos de aquí mi marido, aquí mi señora, Kirchner contra Krichner, Clinton contra Clinton?

Veamos qué hay debajo de la peana de las míticas democracias primitivas (o evangélicas): la griega antigua y la republicana anglofrancesa. Ser demócrata en Grecia era serlo entre terratenientes libres e iguales, tan guapos ellos con su sabanita al hombro en el ágora, rodeados de esclavos, mujeres y extranjeros que, mientras, les hacían la comida y el trabajo sucio y que, encima, no tenían derecho a voto. Ser demócrata en Westminster o en Versalles tampoco costaba nada: seguían sin voto las mujeres y las personas sin solar conocido, también sin voto quienes no alcanzaran unos mínimos de burguesía o de renta: sufragio censitario. El sufragio universal para los varones vino a España en 1869, fue suspendido de 1878 a 1890, y restablecido después. Las mujeres no tuvieron derecho a voto hasta 1931, lo que en su época marcó un hito. Sobrevivientes a los primeros lemas de libertad, igualdad y fraternidad son instituciones tan poco democráticas como la aristocracia (esos senados o cámaras de los lores) y las monarquías. La democracia se ha ido quedando tan con lo puesto y al margen de la Historia, que ha habido que darle título de populares, repúblicas populares, a las democracias abiertas no al lord ni al burgués, que ya estaban, sino a las mayorías trabajadoras y obreras. Si sus señorías saben de alguna democracia popular que los demócratas hayan apoyado, díganlo pronto, que allá nos vamos.

Y es que de todas las virtudes asociadas a la democracia, las clases privilegiadas se resisten a la mayor y principal: que la democracia refleje fiel y estadísticamente la realidad social. Inversamente, y desde la perspectiva de la verdad, cualquier procedimiento de filtrado que distorsione la realidad o la estadística debe ser puesto bajo sospecha o tenido por antidemocrático. Antidemocrático es el censo si para estar en él hay que tener papeles que un juez puede darte o negarte. Antidemocrática es una ley electoral que dé a otros (esa Ley D´Hont) la representación de quien no alcanza máximos mínimos. Antidemocrático, cualquier sistema mayoritario y no proporcional. Antidemocráticas, las segundas cámaras, cuando la masa social es una y no dos, y antidemocráticas, las terceras que resultan en la práctica los tribunales Supremo o Constitucional, capaces de anular la soberanía popular. Antidemocrática, cualquier Constitución, al fin y al cabo un papel, que se imponga a la voluntad de los pueblos. Antidemocrática, la riqueza donde la riqueza es minoritaria y anda mal repartida. Antidemocrática, la desigualdad y antidemocráticos, los partidos mayoritarios si al margen de ellos no queda más que la boutade, la payasada o el desencanto.

La democracia es una casita con el techo de cristal. En feminismo y coeducación el techo de cristal es la metáfora de esos mecanismos sutiles pero evidentes que imponen una jerarquía masculina sobre una base social ampliamente femenina: las mujeres tituladas superiores, que ganaban por mayoría en la Universidad, se van quedando en minoría en la escala directiva de la gestión y de las empresas. En la democracia igual: se va pasando de lo que la mayoría quiere o necesita a lo que quieren dos o tres. No está la democracia para que elija y gobierne la mayoría sino para que la mayoría acepte que aquí manda el más rico, el más guapo o el más chulo; el más negro y la más mujer, si cuentan con los apoyos que hacen falta: Obama o Condoleezza, Margaret Thatcher o Golda Meir.

Si alguna vez la democracia tuvo un valor de uso y expresó la voluntad popular, hoy es un valor de cambio, un talismán, amuleto o fetiche que ayuda a pasar, como la otra vida o el suicidio en Nietzsche, más de una mala noche. En ser o no demócratas consiste y se blinda la política interior. Nosotros, los demócratas contra terrorismo o separatismo. De ser demócratas o no depende la política exterior. El ¿por qué no te callas? del Rey a Chávez, ya hubiéramos querido oírselo, tuteo incluido, contra Angela Merkel, tan desfavorable a la España social últimamente. Venezuela, Cuba, Afganistán no son democracias. Israel es una democracia. No olviden Alfonso Lazo y editorialistas inciertos que en este abre y cierra la muralla está en gran parte el alquitrán del pegajoso asfalto.

Daniel Lebrato, WordPress, 23.06.2010

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Comentario de Jaime Galbarro:

Daniel, estoy sustancialmente de acuerdo contigo. Es bastante certera esa descripción que haces de la democracia, sus vicios y debilidades (lo antidemocrático). Yo preferiría,simplemente, que los gobernantes fueran hombres sabios y justos, que conocieran bien su materia y su trabajo. Un poder de los que saben… que no me gobiernen mentes idiotizadas y lacayas con un partido… Pero para qué preocuparse si es el poder económico el que al fin y al cabo nos gobierna. Y de estos comentarios… ¿cuándo vamos a superar también esa idea de que uno es de derechas o de izquierdas, o un ultra, que viene ser lo mismo? Plana esa visión que intenta encajonar el pensamiento.

DL: De acuerdo. Desde luego que izquierdas y derechas o señalan una diferencia exagerada, que no es para tanto (PSOE y PP gobiernan juntos en el País Vasco, por ejemplo) o acercan demasiado lo que en realidad no es lo mismo: PP y PSOE nos tratarían de distinta manera en esta y otras crisis. Izquierda y derecha vienen también de la Revolución Francesa, cosa más pasada que la Revolución Francesa…

El burka contra occidente (3)

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Novicias tapadas en Roma

EL BURKA EN OCCIDENTE 3

Ni tontos ni marxistas, la prohibición del burka significa, por defecto, que van a seguir impunes los hombres que tapaban a las mujeres. Todo es cuestión de que las tapen pero menos, un poquito solo, mujer. Aquí el que no corre vuela, y más parece que vuelan todos, PSOE, PP o Convergencia, y la primera la ministra de Igualdad, que o no se entera o quiere que no nos enteremos de nada.

España urgentemente debe incluir el tapadismo de género como variante de la discriminación (no hay ni que usar la palabra ‘maltrato’). Por donde va España, avanzando a pasito paso por la senda de la igualdad, con combatir diferencias y discriminaciones vale, no hay que ofender a nadie: simplemente, mire usted, es que aquí en España no se lleva la señal externa por razones de sexo, sean del sexo que sean. Lo demás se deduce: modificar códigos civiles o penales, actuar desde la Fiscalía del Estado, revisar las licencias de apertura comerciales y darle un plazo (de reforma o de cierre) a los comercios que tapen a sus mujeres, declarar la igualdad escolar total entre niños y niñas. Campañas de concienciación: que las prendas que tapan a las mujeres (diademas, pañuelos, velos) se perciban como marcas de discriminación y no como cultura. Ningún permiso, no digamos subvención ni cesión de locales públicos, para nuevos sitios de culto o de reunión donde el sexismo es normal y las diferencias de género se predican o normalizan. Decimos ‘nuevos’ sitios para que nadie nos salga con que las iglesias y la Iglesia discriminan. Esa (la del Concordato y la del laicismo) es otra historia aunque al final es la misma historia.

Y crear estados de opinión. Por estados de opinión España se ha hecho monárquica; por estados de opinión alguna gente cree que hay guerras justas, misiones humanitarias, o que el Rey salvó a la democracia española la larga noche del 23-F. Por estados de opinión es posible reforzar los recursos del Estado y llegar a prohibir por decreto todos los comportamientos y manifestaciones sociales o externas por razón del sexo, y el pañuelito lo es. Ni una muchacha con velo en las escuelas, ni una madre de niña con velo que pueda pasar (sin quitarse el velo como quien se quita la gorra o el sombrero por respeto) el umbral de los colegios.

Nos las tenemos con gente tenaz y de ideas que, como el agua a teja vana, va a buscar las mil maneras de prevalecer sobre el Estado. Ya vemos que los hombres tapadores acuden, para salirse con la suya, a leyes que no aplican o a principios que se pasan por el forro.

EL ORGULLO BURKA

maltrato_eldirario.esEL ORGULLO BURKA

Leyendo a Isaac Rosa, Esta temporada se llevará el burka (Público 04.06.10), se reafirma uno en el daño que Alianza de Civilizaciones y Tres Culturas están haciendo en la juventud y en la opinión pública. Resuelta la ecuación de Lo que el burka esconde (El País 17.03.10 y Abc 06.06.10) y puesto en su sitio lo de Si prohíben mi velo, no salgo (El País 06.06.10), tenemos que darle, entre tanta empanada mental, su verdadero nombre al burka, que es tapadismo sexista y, una de dos: o proteger a las mujeres víctimas o negarnos al orgullo burka.

Ni tontos ni marxistas, lo que más rabia nos da es el orgullo burka. El orgullo burka es como la digestión de una comida indigesta y que tengamos que aguantar que nos digan: oiga, está buenísima. Entre nosotros, el burka cuenta con indulgencias porque quien prohibiría o regularía el burka es el PP. Gran error. Cuando hace años fue el Psoe y no la derecha quien nos metió en la Otan, España vivió perplejidad semejante. ¡Están locos estos romanos! No vendría mal un poco de cordura y un pacto contra el burka, sean PP o Sarkozy quienes promuevan la iniciativa. Si contra el burka la derecha no ve más allá de las supuestas esencias de Occidente, la izquierda tiene que no darle a la derecha ocasión de xenofobia o de limpieza de sangre y tiene la obligación, moral y militante, de tolerancia cero con los hombres que tapan a sus mujeres y de tolerancia bajo cero con las mujeres que anuncian la buena nueva del burka.

Cuanto más se devalúa la revolución social, más valor cobra y más importancia tiene la revolución personal, más se implican sociedad y vida privada. El maltrato doméstico, la sexualidad abusiva, la droga, si fumamos o no fumamos, uso y abuso de animales de compañía, la obesidad o el colesterol resultados de unos modos de vida, son asuntos privados que el Estado legisla o quiere prevenir mediante Sanidad o Educación. En el tema burka hay que descartar del lenguaje y del análisis las palabras moda, libertad o identidad. ¿Por dónde íbamos aquí en España?, ¿hacia adelante, al laicismo, o por la vuelta a la clerecía con nuevos velos? Otro lenguaje que hay que descartar es el síndrome de Estocolmo o lenguaje de auto contemplación de las mujeres que dicen que a ellas les va la marcha y les gusta el burka. Si me prohíben mi velo, yo no salgo es algo parecido a las mujeres que quieren más a sus machos cuanto más las chulean y maltratan y habría que responderles: mire usted, no cuela. Por nada del mundo consentiríamos la vuelta a los malos tratos como no consentiríamos, porque lo diga el reo, volver a la pena de muerte.

Tenemos que darle al burka su verdadero nombre, que es tapadismo sexista. Las mujeres orgullo burka hacen el mismo daño que las falsas denuncias de mujeres nunca maltratadas: juegan con unas leyes que otras mujeres necesitan. Igual que la sociedad se implica y apiña contra el maltrato usando las pacíficas armas del Estado, del derecho y la repulsa, vayamos contra los hombres que tapan a sus mujeres y contra las mujeres que nos la quieren pegar con burka. Boicó laboral y comercial: ni un contrato de trabajo a varones o a hembras tapadistas, que nadie compre en tiendas que practican el tapadismo, tan contrario al comercio justo. Discriminación positiva: preferencia de paso y de contratación, prioridad a las familias no tapadas. Y boicó turístico: ningún viaje de placer a los países donde el placer consiste en tapar a las mujeres, tápelas Agamenón o su porquero.

Daniel Lebrato / El orgullo burka / 10 del 6 de 2010

EL BURKA CONTRA OCCIDENTE

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. ¡Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme!

Daniel Lebrato

EL BURKA (CONTRA OCCIDENTE)

Ni tontos ni marxistas, ahora que llega el Mundial, hagamos la crónica del partido Burka contra Occidente. Tácticas y alineaciones.

Por el equipo Burka juega el tapadismo como sistema integral y concepto de vida, lo que deja en el banquillo el lenguaje de modas y de supuestas libertades. No seamos frívolos. ¿De qué moda hablamos, cuando se trata de un hábito que una sociedad impone a las mujeres?, ¿de qué derecho o libertad hablamos? Cierto que el tapadismo se mide en grados y tantos por ciento de superficie mujer tapada: desde el pañuelo hasta el burka, pasando por chadores y otros mantos, saltan las diferencias. Pero llamar libertad a esa escala de tapados es negar lo principal: el tapado en sí, la ocultación por sistema de la mujer, tapado que empieza en las niñas con la primera regla y obliga a las muchachas de por vida; tapado que se hace pauta en botones y escotes y que incluye una esperanza de boda y de sexualidad distintas para hembras y para varones; tapadismo que incluye poligamia y malos tratos, aunque los varones resulten monógamos y buenos esposos. Decir que la muchacha se tapa pero menos, es igual que decir “mi marido me pega, pero no mucho” o como el personaje de Tres sombreros de copa que iba a casarse “pero poco”. Entre las lecturas secundarias que cabe hacer del tapado están la coquetería, la identificación religiosa, cultural o feminista, caso de mujeres militantes que van tapadas. A todas ellas habría que decirles que a quién quieren engañar, que mil feministas con burka por gusto no anulan una sola tapada a la fuerza por un mundo macho.

Frente al Burka, ese torpedo que desconoce el Estado y las libertades, a Occidente no se le ocurre otra cosa que alinear Estado y libertades. Por Estado se entiende esa institución para resolver problemas que las personas solas no podrían resolver, y por libertades las que tal vez se ejercen por propia voluntad. Y aunque la vida de un demócrata occidental de clase baja suma muy pocos actos de voluntad (la libertad tiene un precio, hay que pagarla, y es incompatible con la necesidad), entre nosotros se lleva la apetencia universal a la libertad o a las libertades. Por la libertad se hizo la Revolución, nuestros Gobiernos son laicos y las religiones privadas. Por la libertad nos damos leyes de igualdad y coeducación que, con Ministerio o sin Ministerio específico, ya no pueden volver atrás. Superada la fase obvia de que no se pega a las mujeres, aquí vamos contra el techo de cristal que desvía a las mujeres de sus carreras y las devuelve a casa cuando son madres. Conocido el techo de cristal, aquí andábamos, contra el piropo, quitándonos el pegajoso asfalto del autoengaño y del qué guapa soy, cuando en eso llegó el burka y mandó parar.

Para saber por qué en España el sencillo partido contra el Burka, ganado de antemano, está resultando tan complicado, hay que remontarse a la broma del milenio: la Alianza de Civilizaciones y las Tres Culturas. En las constituciones no escritas de las tres culturas no figuraban ni la socialdemocracia (no digamos el socialismo) ni la igualdad de los sexos ni la justicia universal ni nada que corrigiera el error Israel. Como iconos de la paz y la tolerancia nos propusieron Gandhi, Mandela, John Lennon, unidos a Juan Pablo II o a Teresa de Calcuta, palomas y laureles que pinten los escolares todos los 30 de enero y se les hace propaganda del ejército de paz y de las misiones de guerra justa. Arca de la Alianza fueron las Jornadas escolares por la paz y no violencia contra la paz y el desarme, que pasó a mejor vida. Paradoja de la no violencia ha sido el incremento del gasto militar y, encima, con el chantaje a los sindicatos: si no es fabricando lanchas y aviones militares (llamados de transporte) habrá que cerrar astilleros y aeronáuticas en crisis. Ya metidos en culturas ‑dijo el obispo‑, aquí en España la mayoría es católica y lo demócrata será que la religión se quede en los planes de estudio y que la Iglesia siga dictando con su almanaque litúrgico el calendario laboral y las fiestas.

Cumpliendo con la Alianza, España sostiene a Israel y equipos israelíes siguen jugando ligas europeas. En el festival de Cine Europeo, no falla la película israelí, ninguna palestina. España sostiene a Israel con la memez de que Israel es una democracia y con el burka sostiene al rey de Marruecos y a su área de influencia: el mundo árabe bipolar ejemplificado en los jeques de la Costa del Sol y la inmigración para la recogida de la fresa. Árabes del petrodólar, Israel agente de Estados Unidos, la Iglesia de Roma: ¡esas eran las tres culturas! Para ser la voz de esos tres amos, mi país ha dejado tiradas a las mujeres que al otro lado del Estrecho hubieran evolucionado contra los malos tratos y seguido la escondida senda por donde han ido igualdad y coeducación, leyes de vida y de Historia que en Occidente han sido.

Ocurre que la Historia fue manipulada. Pasó cuando el amiguito yanqui jugó con fuego islámico (Bin Laden, agente de la Cía) para desanimar el marxismo y los análisis de clase que empezaban a hacerse en países árabes bajo influencia soviética. Los conservadores árabes, como tontos, vieron en los imanes la perpetuación de un mundo propio que a nosotros nos parece, no por árabe sino por antiguo (622 años más antiguo), muy visto aunque parezca exótico y le hagamos turismo; muy inculto aunque se llame cultura y muy violento aunque se manifieste pacífico.

Como acción-reacción, asistimos a un reforzamiento nacional catolicista. Valores en vías de laicismo o de extinción resurgen en la Iglesia y en el pueblo cristiano al amparo de las civilizaciones. Si usted acentúa su cultura con su burka, yo acentúo mi cultura con mis monjitas. Y las procesiones en alza y las campañas pro vida, y los grupitos de base que todo lo cantan y exteriorizan: ¡vamos a la casa del Señor! En cuanto a las tapadas, un toque de liberalismo, otro toque de tolerancia y su poquito de distinción: hay burkas bellísimos y en burka empezó el baile de los siete velos. El [desa]guisado está servido: el Estado ha ganado tiempo para crear un problema que no existía: la marea burka hubiera podido cortarse a tiempo en la frontera. Convidados al convite y con el enemigo en casa, opinión y editorialistas juegan ahora a deshojar la margarita del que sí o que no de tal Consejo Escolar de un infeliz instituto de enseñanza, o de la ordenanza municipal de tal o cual Ayuntamiento. Hemos hecho de algo objetivo (el tapadismo como sistema) algo subjetivo y opinable, hemos hecho de una cuestión de Estado una cuestión bipartidista PSOE PP, y somos tolerantes con lo que no tolerábamos: el maltrato a las mujeres por sus varones; incluso entramos en sus bazares y les compramos sus mercancías.

Que me perdonen mujeres PSOE o Izquierda Unida, Isaac Rosa o editorialistas de Público; que me perdone la militante polisaria tan dura con el Gobierno y tan blanda con su marido: es lógica la repugnancia ante el burka, más repugnancia cuanto más fino, más culto, más sexy y menos burka. Porque de la moda y de lo bonito en la muchacha al taparse podemos dudar, de sus varones tapadores ya parece que no. Es la película y está en cartelera: los hombres que tapaban a sus mujeres.

¿Vamos a verla o vamos al fútbol?

Daniel Lebrato, El burka contra Occidente, 6 del 6 de 2010

Nota:

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme.

los hombres que tapaban a las mujeres

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

Visto que, según propias declaraciones, muchachas o mujeres de al otro lado de la frontera, ellas se tapan por su religión, sus costumbres, su identidad o su gusto

y visto que a este lado de la frontera se las recibe a las tapadas como quien recibe a un grupo libre y “a su moda”,

visto que las legislaciones no saben muy bien a qué atenerse en materia de derechos y deberes, libertades y obligaciones de las partes: Estado / individuo o individuo / Estado,

visto además que no se lleva “no admitir”, y que “prohibir” va “contra las libertades”,

propongo directamente que, ni tontos ni marxistas y para dejar de discutir, a ellas las creamos y las toleremos con simpatía y, en cambio, no toleremos a sus machos: los hombres que tapaban a sus mujeres.

Propongo tolerancia cero para los que a sí mismos no se tapan y claramente imponen tanto miedo o respeto a la mujeres que si fuéramos una de ellas diríamos también lo mismo: “llevo el velo porque me gusta”; respuesta humana, casi no hay otra, cuando se contempla el tapadismo sistemático y de por vida. “Más vale que te guste el velo, muchacha, y que le digas al cristiano blanco que te gusta el velo, porque taparte te vas a tapar de todas formas”. Lo hemos leído en Nieve, de Orhan Pamuk.

Desde ElTendedero hace tiempo venimos proponiendo equiparar a los varones tapadistas con maltratadores de mujeres y, consecuentemente, ofrecerles a las mujeres tapadas los servicios del 061 por si quisieran utilizar el amparo del Estado contra el maltrato.

En los varones tapadistas se juntan tres puntas de ideología y creencias profundamente peligrosas: dogmatismo, machismo y violencia. Dogma para tener razón y ser fanáticos ante la sociedad, ante la familia y ante la religión; de ahí la aceptación y la incitación al suicidismo (contra el que las leyes de Occidente, por cierto, no tienen nada que hacer). No hay discurso más peligroso: tengo razón porque lo dice dios, porque soy macho y porque puedo matarte.

Propongo un desprecio y un vacío activo y, por supuesto, siempre pacífico contra los varones tapadistas. Desprecio y vacío pacífico: una mirada basta, con no mirarles basta, con no entrar en sus tiendas o hacer que pensamos: “Tapadista de mujeres, qué vergüenza”.

O que ellos también se tapen. El turbante tuareg es prenda masculina. En el mundo de beduinos y pastores taparse y cubrirse la cara era normal en los varones. ¿No dicen las mujeres que se tapan porque es costumbre? Pues que conserven su costumbre los varones y ellos también se tapen. ¿No se tapan las mujeres por cultura? Pues que sean cultos los varones y se tapen. ¿No se tapan las mujeres por religión? Pues que exterioricen la misma religión con el velo los varones. ¿No se tapan las mujeres porque les gusta taparse y se ven guapas y que van más seguras? Pues que los varones se animen a gustarse a sí mismos. ¡Que se tapen, que se tapen!

Lo que nosotros no debemos hacer (dicho en plan tópico y machista) es entrar en sus tiendas a que ellos, los varones tapadistas, miren a nuestra mujeres (lo de nuestras es un decir) sin que nosotros podamos mirar a las suyas (lo de suyas no es un decir). Lo que no podemos es predicar comercio justo y darles ocasión de negocio y mercancía a estos tales tapadistas.

No deberíamos visitar países que consienten hombres que tapan a sus mujeres.

Hacerles saber nuestro rechazo es lo que deberíamos hacer, sea a la fuerza pañuelo o velo o burka, sea con gusto o sea como sarna que con gusto no pica.

Descolonizar Ceuta y Melilla,

desentendernos del Polisario tapadista (poca liberación esperes de un grupo que tapa a sus mujeres).

Y ni pisar Marruecos.

Daniel Lebrato

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

contra el funcionariado

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS

Funcionario es el Rey, y ya me dirán si no es un lujo tener España el doblete de Jefatura y Presidencia del Estado. Hagamos que Presidencia asuma la Jefatura del Estado, y me llevo una.

Funcionario es un militar. Pasemos el cuerpo militar a Policía o Protección Civil. Me llevo dos, me ahorro La Escuela: espacio de Paz y las jornadas de cada 30 de enero, y gano en verdadera paz (mundial).

No se entiende que haya un cuerpo de Policía y otro de Guardia Civil. Unifiquemos los dos cuerpos. Me llevo tres y un gran ahorro en jerarquías y altas nóminas.

Tampoco hay necesidad de una policía nacional, otra autonómica y otra local. Unifiquemos los cuerpos de policía. Me llevo cuatro y gano en coordinación y en cuerpo único de Seguridad del Estado.

Si a la unificación de estos cuerpos añado bomberos y protección civil, me llevo cinco.

Ahora supongamos que donde los cuerpos de Seguridad van patrullando de dos en dos (esos guardias de tráfico), para ahorrar y en adelante, van de uno en uno. Me llevo seis y doblo los puntos de prevención contra el delito.

Supongamos que las empresas semiestatales como Telefónica, Campsa-Repsol, etcéteras de agua, gas (con sus dos bombonas, blanca o naranja), y electricidad, vuelven a ser lo que fueron: una única empresa por sector y servicio, y que esa única funciona ciudadanamente bien. Me llevo siete y muchísimo consejo de administración.

Supongamos que donde hay la pública, la privada y la concertada, en la Enseñanza, se impone una enseñanza única que acaba con discriminaciones disfrazadas de uniforme y libertad de enseñanza que son “nido de diferencias” y “criadero de desigualdades”. Me llevo ocho.

Supongamos que donde hay Congreso y Senado, con una sola cámara de representantes nos conformamos. Me llevo nueve y un montón de gastos oficiales por delante.

Y donde Comisiones y UGT, que se parecen como gotas de agua, no sólo no queda ni una gota sino que les retiro a todos los sindicatos toda subvención. Me llevo diez y recupero independencia y unidad sindical.

Supongamos en fin que el cuerpo de enseñanza admite de una vez el principio de escolarización universal: que dejamos de pasarnos chistes, presentaciones PPs y escritos de condolencia y pésame mucho sobre qué bella era mi enseñanza antigua y qué fea es la enseñanza que ahora se lleva. Que defendemos como enseñantes nuestros derechos adquiridos: señor, señora: estas eran las condiciones laborales por las que yo opté a esta plaza y me presenté a estas oposiciones. Como ciudadano o ciudadana no tengo por qué oponerme a que los centros permanezcan abiertos en julio y en agosto, como si están al público las 24 horas del día y en régimen de guardería o campo de deportes. A lo que me opongo es que sea yo, precisamente yo, quien tenga que venir fuera de las horas que en mis oposiciones (mi convenio colectivo) salieron a concurso y yo gané con justos méritos (más justos que los criterios que se siguen en las empresas privadas).

Entonces y sólo entonces, cuando alguien me critique como funcionario lo poco que trabajo, someteré con gusto mi productividad a pública revisión: como trabajador del Estado y por el bien del Estado, ¿cómo iba a oponerme yo?

Daniel Lebrato

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS