límites del «yo creo» y el «me gusta».

A propósito de los cohetes que asustan a los perros o a gente con tal o cual defecto: gustos puede haber muchos, pero límites dos: gustos de uso y gestión personal y gustos de gestión o repercusión colectiva.

Y nada tiene que ver una mascletá ni ser de Valencia, con el francotirador o presumido de algo que es solo suyo: su fecha o su caseta, su procesión o su camino.

Vivimos en tiempos bluetooth y pinganillos. Vivimos conectados. Y al vecino de la trompeta o de la batería siempre podemos decirle ¡Ponte los cascos!

Ponte los cascos además para pensar lo que alcanza tu juicio en política o tu opinión pública (que también hacen ruido).

Ahora que se habla (siempre se habla) de referéndum para Cataluña, no está de más razonar desde el punto de los pueblos (que son los que hacen y deciden su historia). Cataluña será lo que catalanes quieran que sea. Así fue Francia, Inglaterra, España, como los Estados Unidos.

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