el indulto como tema literario.

En el indulto el Estado se reafirma, hasta el punto de permitirse parecer magnánimo, mientras en la amnistía el Estado rectifica y pide perdón.

El indulto, palabra que tiene que ver con la indulgencia (o permisividad), de ser indulgente, es gesto de cuando los reyes eran por la gracia de Dios y no se conocía el Estado ni la Razón de Estado, y el perdón era una reafirmación del poder real. El evangelista Mateo hizo famoso el indulto de Barrabás, que condenaba a Jesús, lo que dio origen a la palabra barrabasada.

Oriol Junqueras interesa como personaje en sí mismo; en relación a la gente que fue con él al Procés y luego a la cárcel o al exilio, y en relación a una sociedad de sociedades (catalana, española, izquierda, derecha) a favor o en contra de su excarcelación o indulto. Sobre ese esquema, he dibujado a un hombre bueno que solo quería ser bueno y que acabó siendo como un personaje trágico (Oriol ante sí mismo), dramático (Oriol ante los varios tribunales que lo juzgan) o esperpéntico (Oriol ante Puigdemont y lo que pudo haber sido).

La aportación a la literatura que trajo el desenlace del Procés (de lo que fue la dui o el 1-O o el 155 en Cataluña) fue aquel dilema que, confusamente narrado, se dibujó entre el público espectador y, más visceralmente, entre las personas o personajes protagonistas, que se dividieron en dos: quienes se fueron y quienes se quedaban. Lo que no hicieron (y eso llama la atención): dar una respuesta única y en bloque en forma de Gobierno en el Exilio. Al no haberse dado esa respuesta unitaria, los nudos y las secuencias se disparan, también los géneros. Puigdemont iniciaba su epopeya, su épica alta, y Junqueras quedaba en personaje de tragedia o drama. Esta es su historia —y que la renuncia al tema caiga sobre la conciencia de la ensimismada clase culta literaria en lengua castellana. Forse altri canterà con miglior plettro.


ORIOL CONTRA ORIOL

Mediático mediatizado -fue humorista en Polònia-,
Oriol Junqueras baila con Oriol Junqueras Vies
el ojo de un huracán que le incomoda.
Medio monje y medio Jordi Évole,
él lo que querría ‑a mitad de la vida de la vida,
casado y dos veces padre‑ era ser padre,
hacer sus excursiones con la peña Sant Vincenç
hasta la Franja de Ponent o en sociedad
cantar en su orfeón o en misa algún domingo
-el hombre que algo alcanza en glorias vaticanas.
Le entusiasman los libros: Els catalans i Cuba,
Pagesos i burgesos, Camí de Sicília,
Contes des de la presó —¡Dios mío,
forzado a un vis a vis y por mis peques!
Y el hombre dice al hombre un hombre
no ha de pagar con su vida y hacienda
actuaciones que no le pertenecen.
Él fue solo un mandado. El último demócrata.


NOCTURNO EN LLEDONERS

El hombre habrá leído, tras la prensa
(que trajo hoy como siempre al muy honorable
burlando con Europa a aquel Supremo
que a él lo torturaba hasta la rendición),
a Shlomo Sand, La invención del pueblo judío
(fue en libro, fue en Akal y en 2011):
«Una nación es un grupo
de personas unidas por un error
compartido sobre su ascendencia
y un desagrado compartido hacia sus vecinos
(firma la cita Karl Deutsch, 1969).
No creo que hubiera podido escribir
sobre nacionalismo sin ayuda
de un poco de alcohol y de canciones populares
(esta es de Ernest Gellner, 1996).
Ninguna nación posee una base
étnica por naturaleza, sino que
poblaciones incluidas, repartidas o dominadas
quedan representadas en el pasado o hacia el futuro
como si formaran una comunidad natural
(Étienne Balibar, History and Ideology, 1990).
La democracia trajo consigo la idea de nación
como una mariposa en un capullo
(esta es Liah Greenfeld, Cambridge, Harvard 92,
desde Vladivostok, 1954).
Antes de la modernidad
no había individuos cuya tarea fuera
expresar o representar la opinión del pueblo.
Con la excepción de cronistas o historiadores
de la monarquía, los únicos intelectuales
preocupados por dar identidad
al amplio estrato de la población
fueron los miembros del clero.»
Y el hombre, que fuera clérigo, cierra el libro.
También, los ojos. Pero de qué le sirve.


ORIOL ANTE EL EXILIO

Exiliarse o quedarse fue la opción
de Juan Ramón o Machado y al exilio fueron
gobiernos republicanos. Si la pregunta
fuera o hubiera sido
si viaja usted como político preso
o como preso político, hubieran muerto
de risa gendarmerías, tribunales y embajadas.
……………………………………………
¿Era ese tu destino, Oriol?
¿Ahí te jodiste, Junqueras, Junqueritas?
¿Oriolito ahí se jodió?

*Final por Los cachorros, novelita de Vargas Llosa (1967)

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