los peces en el río.

Cada vez que alguien arremete contra los nuevos medios (nuevos que van siendo antiguos: ¿quién escribe hoy un e-mail?), le propongo un ejercicio para salir de dudas: imaginarse volver a los viejos medios: a la carta de sobre y sello y buzón de correos, a la foto de carrete, a la vieja Olivetti en vez del pc con Word o procesador de textos.

Como usuario o público receptor, puedo permitirme el lujo coleccionista: del vinilo, contra Spotify; del cine, contra el sofá; del periódico o del libro de papel, contra la lectura en pantalla. Pero otra cosa es quien, desde la autoría o la producción y distribución y venta, mezcla tiempos, mentalidades y mercaderías.

El fenómeno Irene Vallejo ilustra muy bien el doble juego y las dos caras del amplio mundo del libro impreso. Amplio, por sus adornos de cultura y por los distintos perfiles que mueve y maneja: desde el pequeño negocio de rostro humano que es, al fin, una librería (de barrio o de proximidad, gusta decirse ahora); hasta las grandes empresas y supermillonarios intereses que se mueven alrededor del copyright.

El infinito en un junco o es historia o no es nada. No vuelve la vida atrás por más que una brillante y bien documentada Irene Vallejo lo intente. La historia de la cultura está sembrada de casos semejantes que la misma autora recoge en tanto se lo permite la cronología que su libro abarca: la oralidad contra la letra escrita, el papiro contra la tablilla, el pergamino contra el papiro, el libro contra el rollo; vendrá después el libro imprenta tras el libro manuscrito, el offset tras la imprenta; o, en literatura, la prosa tras el verso; el teatro tras el corral de comedias, o, en artes, la fotografía tras el óleo, o el cinematógrafo tras el teatro o la novela. Siempre ha ido así. Y por mucho que la clerecía presuma de su saber latín, la juglaría ahí anda intentando conectar con un público cada vez más amplio, a nada que juglar y pueblo se pongan de acuerdo. Echar piedras al río que nos lleva o es inocente o es reaccionario pero siempre, siempre, con algún interés con los peces en el río.

Imagen portada: Daniel Lebrato, por Ilona Maës (2020)

Un comentario en “los peces en el río.

  1. No tengo la(s) respuesta(s) a la pregunta ?a qué se debe el éxito? Ya sé que se puede plantear en cualquier caso, pero la contestación general no basta, ni ahorra la particular

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