el poema tiene un precio.

En 1833, Edgar Allan Poe ganó un premio de 50 dólares por Manuscrito hallado en una botella, un clásico de la literatura escatológica donde el fin del mundo, el infierno, no figura en rojo ni en el subsuelo del bajo, profundo, oscuro Infierno de Dante, sino en un viaje hacia el Sur donde el terror se hace blanco, lo que se acopla con el desenlace de La narración de Arthur Gordon Pyn (1838)[1]. EAP pasó en muy poco tiempo de presentarse a premios, a ver si le publicaban, a ser él quien publicaba, cuando se puso al mando del Southern Baltimore Messenger, donde colocó diversas narraciones y poemas propios.

Leyendo una entrevista entre Dana Levin y Louise Glück[2] (Premio Nobel de Literatura 2020), Revista sinpermiso, 11/10/20, me entero de cómo funcionan los premios en Estados Unidos. Literalmente, Dana Levin:

«Tengo un estudiante al que le gusta hablar de la cuota de inscripción para participar en un premio; ya sabes, ¿cuánto cuesta participar con este poema? Y hace poco me dijo: La cuota de participación de un poema de Louise Glück es como de un dólar, pero una vez te metes, el territorio es complejo.»

Por algo, la entrevista se titula Por un dólar: Conversación con Louise Glück. Saquen, sus señorías, sus conclusiones.


[1] Oído a la métrica: [Arthur Gordon Pyn] mismas sílabas y acentos que [Edgar Allan Poe].

[2] Dana Levin es poeta y profesora de Escritura Creativa en la Universidad Maryville de San Luis, Misuri.

Ilustración: Edgar Allan Poe en Páginas de Espuma

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