el andaluz, lengua o dialecto.

Hemos sido aprobados

Desde el colegio, queríamos el andaluz como lengua (o idioma), no dialecto (dialecto: poco menos que un insulto).

En el instituto, la incipiente lingüística[1] nos hizo enfrentar lengua (sistema) y habla (acto o uso de lengua) pero la ambición seguía siendo el andaluz como lengua.

En Filología, supimos que la lengua (idioma y sistema) había sido arma o instrumento, desde Elio Antonio de Nebrija (el de «siempre la lengua fue compañera del imperio»), hasta el franquismo y la transición, cuando –ya como profesores de lengua y literatura española; luego ‘castellana’– departamentos y seminarios dieron con la fórmula mágica: ni lengua ni dialecto: modalidad lingüística andaluza (MLA).

Así, lo de lengua o dialecto se orillaba un poco, aunque era inevitable los conceptos lengua y dialecto explicarlos en clase y en la pizarra pintar el mapa de lenguas y dialectos desde el latín de Roma al hispano romano, más el hispano árabe de Al-Ándalus, y, de norte a sur, por líneas de conquista o reconquista, de las lenguas romances de España. [2] Este era el mapa:


gallego » portugués » portugués de Brasil

sustrato leonés » Extremadura » Andalucía Occidental

castellano » andaluz » español de Canarias y de América

sustrato aragonés » Andalucía Oriental

catalán » catalán de Valencia y Baleares


Tan didáctica explicación siempre era cuestionada por alguien en edad de preguntar por el valenciano o por el portugués, ¿dialecto del gallego? ¡Chúpate esa!, profe. Y el profe se la chupaba:

–Mirad que un gallego parlante posee una lengua que, con sus variantes, y le den el nombre que le den, le permite viajar desde Finisterre hasta Punta Seixas (lo más a Oriente de Brasil) sin salir de su idioma; y que ustedes, lo mismo, desde Andalucía a Valladolid (donde se hablaba ‘fino’) o hasta la Patagonia.

–Respecto al valenciano, les puedo asegurar que, como lengua, no existe; otra cosa es rivalidad valenciana respecto a Cataluña, igual que hay quien cree que el andaluz como lengua, y no dialecto, sería más andaluz. Eso no es más que manipulación política (artificial a las lenguas naturales) que nada tiene que ver con lenguas que todas son o han sido dialectos otra anterior, de la que proceden.

Hablen lo mejor que puedan y, cuando les apetezca o crean que es pertinente, escriban como hablan. No hagan mucho caso de academias ni profesores. Sáltense la delgada línea que separa vulgarismos y coloquialismos. Cómanse las sílabas o los sonidos que les sienten bien. Tómenselo como parte de su dieta mediterránea. Aspiren eses, ges y jotas, seseen o ceceen como les pida el cuerpo y les venga de infancia. Y hablen de usted, con lo bonito que es que ustedes me entiendan como que ustedes me entendáis.

[1] La lingüística fue ‘incipiente’ en los planes de estudio España años 70. El Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure es de 1916.

[2] El euskera, se entiende, ni es lengua que venga del latín ni tuvo hacia el sur expansión geográfica.


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