incitación a la rebeldía.

Votar es aceptar

1º) la dinámica electores > elegidos (para luego hablar mal de la clase política) mientras

2º) cada vez más personas (el precariado) carecen de ciudadanía (a beneficio de cáritas y oenegés: la exclusión social nunca fue cuestión de Estado en España como sí lo han sido las pensiones o los malos tratos).

3º) Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (y, a su través, Alberto Garzón; no toda la comunidad Izquierda Unida Podemos Psoe), transigen con el Juicio al Procés (antes, materia de movilización por las libertades).

Aunque usted no comparta el Juicio al Procés (a usted como demócrata de la libertad le aprieta por ahí algo el zapato) y aunque acepte (cínicamente) los puntos 1 y 2, quien vota izquierda vota por la funcionarización del voto amigo. A eso llamamos rehén, chantaje, extorsión, coacciones a clases medias y bajas. Cualquier voto, también a Izquierda Unida Podemos, acaba siendo un voto conservador (de lo que hay).

Buzón de [eLTeNDeDeRo]: «No puede haber más gobierno o administración que el de un partido de esos que llamamos de izquierda. Quien administra lo precario, la supervivencia de cada día, debe ser alguien que piensa y sienta desde la izquierda. Lo contrario es entrar en el desbordamiento, porque la ambición no tiene fin. Dejen a los capitalistas, tan salvados siempre de todo, que campen a sus anchas para dominar este y unos cuantos mundos más. Pero es de cajón que quien administra lo precario…»

En ese “dejar al capitalismo” está la clave diferencial entre la izquierda siglo 20, anticapitalista, y la izquierda siglo 21, mileurista, bienestarista, máster chef de todo y operación triunfo de sí misma.

Decir esto es también una forma de pasar de la noticia de aquí al domingo, a lo que ya es Historia. Si el germen de Podemos fue una llamada a la indignación (de Stéphane Hessel en 2010), está haciendo falta una incitación a la rebeldía que el voto en las urnas –y mientras Cataluña no vote su destino– aduerme y aliena, retrasa y confunde. Que la rebeldía empiece por no votar.

enlaces:

la edad y la rebeldía

teoría del diosmonio

Un comentario en “incitación a la rebeldía.

  1. ¡No lo había leído, Daniel! Gracias por la cita del Buzón. Yo también estoy cansado (o mejor: no quiero estarlo y rebelarme) y considero rebelde el no votar. Tengo miedo, por otra parte, a esa opción que tú también tienes en la cabeza y como leo (por razones traductoras que no vienen al caso) mucho de la época no dejo de preguntarme con horror quien será el Hindenburg de estos días…
    Y sobre todo, para lo que hace a tus entradas sobre esto: tampoco estoy contento con esta izquierda que no es izquierda. Un abrazo.

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