CÓMO ACABAR CON LA NAVIDAD.

☞ resumen. Como acabar con la Navidad no iba a contar nunca con el voto de la mayoría y, al mismo tiempo, todo se puede y se debe someter a votación, el artículo propone pasar del voto político al voto económico y que quien quiera Navidad en espacios públicos (alumbrado, adornos, etc.) contribuya y lo pague de su bolsillo y sin subvención ninguna. Esto se haría mediante impuestos directos (donaciones, pago por ver o entrar, patrocinios publicitarios), e indirectos a través de la Declaración de Hacienda (estatal, local y regional), marcando una equis en la casilla □ Navidad y fiestas religiosas (algo que ya se hace entre □Iglesia o □Fines sociales), redistribuyéndose así Presupuestos Generales que deben estar al servicio de toda la población contribuyente, de otras confesiones religiosas y del laicismo y aconfesionalidad del Estado. Cree el autor que a este razonamiento nadie se puede oponer y todo es conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que se predica en democracias avanzadas.

☞ abstract. How to end Christmas was never going to have the vote of the majority and, at the same time, everything can and should be put to a vote, the article proposes to pass from the political vote to the economic vote and who wants Christmas in public spaces (lighting, ornaments, etc.) contribute and pay out of pocket and without any subsidy. This would be done through direct taxes (donations, payment to see or enter, advertising sponsorships), and indirect taxes through the Treasury Declaration (state, local and regional), marking an X in the box □Christmas and religious holidays (something that already it is done between □Church or □Social Fines), redistributing thus General Budgets that should be at the service of the entire taxpaying population, of other religious confessions and of the secularism and non-confessional nature of the State. The author believes that nobody can oppose this reasoning and everything is in accordance with the pluralism, individualism and liberalism that is preached in advanced democracies. (Traductor de Google)


La razón de la sinrazón que a mi razón se hace.
(Quijote, 1)

La razón de ser de lo que es poderoso provoca la sinrazón de que se hable de ello. Es parte del juego y del poder. Vean, si no, la cantidad de gente que fustiga el nacionalismo sin darse cuenta (o dándose, qué más da) de que (aunque se disfracen de izquierda contra derecha) todo ese argumentario en contra es en el fondo básica y radicalmente nacionalista, es decir, de la misma índole que aquello que critica. Pasa también con la monarquía, con la religión o, últimamente, con el feminismo de velito islámico o, a lo occidental, de tacón y de uñas pintadas como para un máster chef. Cuando nos damos cuenta, ya hemos caído en la trampa y estamos hablando de semejantes disparates, absurdos o tonterías. Es lo que pasa además con las fiestas que nos vienen impuestas, particularmente la omnipotente y omnipresente, hasta el hartazgo, Navidad. Perdón, entonces, por la sinrazón.


¡Así se habla, viejo topo! ¿Podrás trabajar rápido bajo tierra?
(Hamlet)

Hacia 1980 un profesor y escritor español, Eliacer Cansino Macías (Sevilla, 1954), dio al mundo un método infalible para deconstruir la más potente obra con solo averiguar su clave o tornillo clave, su piedra de toque. Se llama piedra de toque a la que sirve para probar la pureza de los metales y, por extensión, aquello que permite calibrar el valor o alcance de una situación o coyuntura, por ejemplo, en la frase “El soberanismo es la piedra de toque de la actual discusión política” o, por ejemplo, “La Navidad es la piedra de toque del laicismo nacional”. No confundir piedra de toque con la piedra clave, que es la que cierra el arco o la bóveda (que en estructuras de hierro pudiera ser un tornillo o remache), y así se dice que “La Navidad es la clave del calendario cristiano” o que a fulanito “le falta un tornillo” por pretender acabar con la Navidad. Estamos hablando de un desmontaje intelectual de la Navidad como texto (Jacques Derrida) y estamos hablando del Método Eliacer para buscarle no los puntos débiles al edificio Navidad, sino los puntos fuertes y con la propia lógica de albañiles y arquitectos.

A ese propósito, promovimos la campaña Cómo acabar con la Navidad, que era también una encuesta de opiniones y puntos de vista. Cómo acabar con la Navidad se inspiraba en Yo quise destruir la Torre Eiffel, conferencia ficción de Eliacer Cansino a base de proyectar, como en perverso flash back, imágenes diapositivas de lo que fueron las obras de la Torre Eiffel desde su inauguración al público el 31 de marzo de 1889, hasta la primera piedra o cimentación, que había sucedido dos años, dos meses y cinco días antes. La Torre se venía abajo, vaya que sí, y sin víctimas ni sobresaltos, todo muy limpio, como queríamos, y sin que nos cayera encima la anti terrorista y sin ofender sentimientos religiosos.

Entre las ideas recogidas, ha habido de todo: Quien proponía hacer femen que aborta a la virgen María. Quien poner a los camellos ciegos de marihuana. Quien declarar en huelga a los pastores. Quien echarlos a pelear contra los romanos. Quien La vida de Brian. Quien para virgen, tú, y para Herodes, yo, y ¡belén, campanas de belén!, el que se monta cada vez que los dos montamos el belén.

Hubo quien arremetió contra la periferia mercantilista y ludópata de la fiesta, empezando por el Gordo de la Lotería: «Usted no es un feligrés del dinero. Usted es de compartir, que es lo que se lleva, ser colaborativo. ¿Y si les toca el Gordo en el trabajo, en el taller, en el colegio, en la tienda, en el bar, en la familia o entre vecinos del mismo bloque?» Sudores fríos. La pesadilla con el sorteo arranca en el chiringuito de la playa. Alza usted la vista de la cerveza o del tinto de verano y, allí, el dichoso numerito con la pregunta «¿Y si toca aquí? ¿Te lo vas a perder?» Sudores fríos en pleno agosto.

Hubo quien nos hizo más sabios, como @Wikiwiki: Sepan ustedes que los primeros en abolir la Navidad fueron los puritanos de Oliver Cromwell en 1647. Cromwell llamaba a la Navidad la fiesta del jolgorio de los paganos, lo que alcanzó a la Nueva Inglaterra colonial. A los primeros Padres Peregrinos que llegaron a América allá por 1620, con su estricto estilo de vida de aversión a la bebida y al baile, fiestas y juegos de azar, la Navidad les recordaba costumbres más vinculadas al paganismo que al cristianismo. Hasta 1870, y por influencia de irlandeses e italianos, tardó la Navidad en ser fiesta oficial en USA como día de reunión familiar y de descanso obligatorio.

Y hubo quien nos trajo alguna cita literaria. @Citacita: Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno (1873): Desde el mismo desierto, en la misma noche, mis ojos cansados siguen despertándose con la estrella de plata, siguen, sin que los reyes de la vida se conmuevan, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. Cuándo iremos, más allá de las playas y de los montes, a saludar al nacimiento del nuevo trabajo, la nueva sabiduría, la huida de tiranos y demonios, el fin de la superstición, la marcha de los pueblos, a adorar, los primeros, la Navidad en la Tierra.

Otro donante nos pasó esta profundidad de Elvira Lindo en El País: En invierno los escritores me dan mucha pena porque, cuando no escriben artículos contra la Navidad, escriben artículos que tratan de que tienen gripe. Me da mucha pena que los escritores (por mor a su ética) no disfruten de la entrañable Navidad porque dicen que las personas estamos enfermas de consumismo.

Otro colega nos transfiere un fragmento de una rara diatriba contra las tres culturas titulada Epístola moral a los cristianos, que tiene algo de belén viviente:

Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.

(sobre el yihadismo suicidista)
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía
y ahora, ¿quién les dice, en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme? ¡Que vaya el ordenanza!
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
¡Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo!

Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes: un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.

Apunta @Marxista: Desde mitad del siglo 18, y todavía en alguna izquierda que no se entera de nada, la teoría de la emancipación se ha basado en el reparto del trabajo. Marx no pudo prever las resistencias del capitalismo; unas, por las malas de las armas y el bloqueo y, otras, por las buenas de ideologías inyectadas como un virus o como un troyano: ese fue el Estado del Bienestar, que hizo, del proletariado, clase obrera; después, trabajadora y, por último, clase media involucrada: se acabó la lucha de clases. Porque si la explotación y el capitalismo seguían dándose, se daban por mayorías nacidas de las propias clases dominadas. Se acabó la revolución. La clase obrera no volverá ni será sustituida por olas migratorias ni por minorías en lucha; tampoco por colectivos o por grupos de sexo. Todos esos movimientos, con oenegés y solidaridades, no moverán los cimientos de este mundo; obviamente, tampoco el islamismo como alternativa a la decrepitud de Occidente. Lo que nos queda es el reparto del individualismo y del tiempo libre y del ocio como revolución pendiente.

@Viejotopo: Otro día hablamos de Internet como Palacio de Invierno o Bastilla que habrá que conquistar. En esa revolución ocupa un primer lugar la conquista del calendario laboral, vinculado al trabajo, y de las fiestas que nos vienen impuestas en nombre de tradiciones y artes y costumbres populares.

Un donante más nos advierte: Buscad en Google “guerra contra la Navidad”. Vais a flipar. ¡88.000 resultados en 0,4 segundos! Luego resulta que la supuesta guerra incluye mayormente gente muy derechona que siente el ataque contra valores tradicionales, y no contraofertas sabiamente pensadas y razonadas desde el laicismo o desde el pensamiento libre. Bueno, hay alguien que sí: La celebración de la Navidad es una forma encubierta de introducir una confesión religiosa en el ámbito público. Ayuntamientos, consejerías y otros organismos optan por financiar y acoger belenes en las dependencias públicas con el dinero de contribuyentes católicos y no católicos. Y en los centros educativos obligan a las criaturas a cantar villancicos, lo que va contra la aconfesionalidad del Estado. Si una parte de la población quiere celebrar la Navidad, que lo celebre de su bolsillo. No hay ninguna guerra contra la Navidad. Hay guerra contra quien no la celebra.

@Demoscopia: Entrecomillando en Google “feliz Navidad” da 42 millones de googles, solo superados por los 179 millones del inglés y por encima del ruso (10,2), el alemán (10,1), el japonés (9,84), el italiano (9,47), el chino (8,83), el francés (8,35) y el árabe (2,24). En contra, “contra la Navidad”, obtenemos 1.340 resultados en español, el menor rechazo que se registra entre las principales lenguas. La tabla anti Navidad la encabeza el japonés (con 72,8 millones de resultados), seguido del ruso (20,7), del chino (8,82), del italiano (308.), inglés (128.), alemán (27.), francés (15.2), árabe (1.45) y el español ya dicho de los 1.340 rechazos. O sea, que lo tenemos claro. Más de un 99,99 por ciento de la hispanidad que se expresa por internet está a favor de la Navidad. La Navidad tiene un éxito o una implantación que va mucho más allá del cristianismo o del consumismo.

@LaBalaLaika: La Navidad española está muy bien pensada como trilogía de tres fiestas dobles con seis banquetes en quince días casi perfectamente equidistantes una semana entre sí y para cada una de las tres generaciones: hacia los mayores y las raíces de donde venimos: Nochebuena y Navidad; para la pareja y amistades: Año Viejo y Año Nuevo; y para la infancia y para todos: Noche de Reyes y Día de Reyes. Es un plan perfecto imposible de mejorar. Si a esa potente trilogía le ponen por delante el Gordo de la Lotería y el puente de Inmaculada y Constitución, más el black friday y las rebajas abriendo y cerrando la procesión, estar en contra de la Navidad es como ser tonta del bote o tonto del culo: Usted, ¿qué quiere?, ¿trabajar?

@MartínSantos: 1º) Existe una moral vulgar y comprensible según la cual trabajar es bueno. Esta moral del trabajo convive con la observación empírica de que mejor aún que trabajar es disfrutar de vacaciones y días de fiesta o de descanso. 2º) Supongamos que existe una moral superior que inspira al Estado (como titular del bien común) para un calendario flexible y personalizable. 3º) ¿Para qué coño carajo demonios puñetas promulgaron la alianza de culturas y civilizaciones, si no se reconoce el derecho al sabbat judío o al viernes musulmán, al ramadán o al yom kippur? Natividad y Pasión, es lo que hay: que nazca el Niño por Nochebuena, que ya lo mataremos por Semana Santa. 4º) Tras la lógica de la Navidad, surge la duda sobre su escenificación en los espacios públicos. Ahí interviene la cultura de la conservación imponiendo el tema del belén, más acorde con la dieta mediterránea que el nórdico tema del árbol (que el católico bando aprovecha a tildar de protestante o de hacerle el juego, con Papá Noé, a la Coca Cola). 5º) Pero, en esto, piden la palabra las concejalías de izquierdas de cultura y fiestas mayores: la Nochebuena marca el solsticio y el culto a Mitra, de raíz pagana. Y nosotros, sin saberlo.

☞ Total, que no hay quien pueda. La casa recomienda pasar de la democracia de la declaración del voto, que es subjetiva y manipulable, a la democracia de la declaración de Hacienda, que es no manipulable porque sería un delito. Pagar la Navidad mediante impuestos directos, e indirectos en la declaración de Hacienda, algo que ya se hace entre marcar la casilla para contribuir a la Iglesia o la casilla para fines sociales. Realmente, la vida pública y política la soportaríamos mucho mejor si cada institución sensible y cuestionable, sujeta a la objeción de conciencia, pudiéramos, al menos, votarla con un lenguaje de casillas: no con mi voto, no con mi dinero. No con mi dinero el ejército (primera objeción de conciencia; acabada la mili obligatoria, esa objeción se la ha comido el Estado). No con mi dinero la Jefatura del Estado (ni con monarquía ni con república). No con mi dinero subvencionar las corridas de toros. No con mi dinero la Iglesia. No con mi dinero la enseñanza concertada. No con mi dinero la fuerza pública en actos privados (esa Policía Nacional en partidos de fútbol de alto riesgo). No con mi dinero, la Navidad. Que los municipios arbitren la recaudación entre particulares y negocios interesados en la Navidad y que en ningún caso los espacios públicos se adornen con temas confesionales. La piedra de toque, la piedra clave y el tornillo por averiguar y destornillar era, al final, Eliacer, el bolsillo del contribuyente. Se trata de redirigir la democracia desde los dudosos mares y mareas de lo que piensa la mayoría, hasta su exacto caudal en euros personales. La vida que tengas, págatela. La fiesta que quieras, págatela. Va conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que etiquetan Occidente, democracia y primer mundo. Ser consecuentes, pues.

webgrafía:

Acabar con la Navidad, youtube de Daniel Lebrato (03:59 minutos)

Blog del viejo topo

Epístola moral a los cristianos

La guerra contra la Navidad, desmontando el mito derechista, en La Voz Liberal, 25/12/2015

La revolución del ocio y tiempo libre como una de las bellas artes

Mañana, poema de Arthur Rimbaud en Trianarts, 30/04/2014, traducción de Laura Rosal y Luna Miguel, Cangrejo Pistolero Ediciones, 2013

Que la detengan, Elvira Lindo en El País, 01/12/2003


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