encuesta: ¿Cómo acabar con la Navidad?

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cómo acabar con la Navidad 1.
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tornillo es una pieza cilíndrica o cónica con resalte en hélice y cabeza apropiada para enroscarla. faltarle a alguien un tornillo es tener poca sensatez. clave. Elemento básico, fundamental o decisivo de algo. Su intervención fue la clave del éxito. Fechas clave. Tema clave. En criptografía, combinación secreta alfanumérica (normalmente, usuario y contraseña) para el acceso a un aparato o dispositivo, edificio o dependencia, servicio, programa o sistema. En arquitectura, piedra o dovela que cierra el arco o la bóveda. Las dovelas no pueden faltar; la clave, curiosamente, sí, como se contempla en el Panteón de Agripa en Roma, templo en bóveda que termina en ojo a cielo descubierto. piedra de toque. La clave de la piedra de toque es que es insensible a los ácidos; los metales, no. Para probar la pureza del oro, se frota el oro en esa piedra hasta que en ella deje una huella y sobre esa huella se vierte una gota de ácido nítrico. Si la huella no sufre alteración, es oro puro; si no, el color de la huella indica la proporción en que el oro está aleado. De esta piedra de toque, que nos da la Wikipedia, se llega a esta otra, figurada, que nos dan los diccionarios: es piedra de toque lo que permite calibrar el valor o alcance de una situación o coyuntura histórica. Les pongo un ejemplo. En mi juventud, y sin moverme de casa, escribí como corresponsal de la Guerra de Vietnam artículos para Mundo Obrero donde me las ingeniaba para incluir, fuese como fuese, esta formulación de Santiago Carrillo que usábamos repetir todo el Pce: «Vietnam es (era o fue) la piedra de toque del internacionalismo proletario» (8.780 gugles, a día de hoy).

Hace años, Eliacer Cansino enseñó a quien quiso escucharle la clave de la Torre Eiffel (gigantesco clavo llamaron a la torre voces críticas con su construcción; en ella se emplearon hasta 2 millones y medio de clavos, remaches en realidad), torre que fue pensada para ser “clavo de atención” a la Exposición Universal de 1889 que se celebraría en París, centenario de la Revolución. Al ser una construcción de hierro forjado, en vez de piedra clave la Torre Eiffel tendría un tornillo clave último y que cerrase todo el armatoste; tornillo que, averiguado y astutamente destornillado, permitiría su disminución y acabaría por destruir la torre por completo. Ese final imaginario de la Torre Eiffel yo lo viví con asombro en una conferencia ficción con diapositivas de Eliacer Cansino que se debió llamar Yo quise destruir la Torre Eiffel, de no recuerdo qué fecha al final de los 80. (Hoy buscas ese enunciado en internet y solo te salen resultados yihadistas o anti.) En aquel pase de fotos antiguas Eliacer hizo ante su maravillado público un truco fácil, elemental, el mérito es caer en él: las fotos que fue generando la construcción de la ya polémica y famosa torre, antes de su inauguración, Eliacer las iba pasando en diapositivas por orden cronológico inverso: desde su estreno (el 31 del 3 del 89), hasta la primera cimentación que sucedió dos años, dos meses y cinco días antes (el 28 del 1 del 1887). Se vino abajo, les juro. ([1])

Otro día hablamos cómo con claves, piedras claves, piedras de toque y clavos que son clave y podrían ser tornillos, sin que nos falte ninguno, podríamos echar abajo este mundo, ya que no podemos luchar contra él. La construcción simbólica que caerá implacable será la Navidad. Con método elemental, querido Watson, pacífico y a prueba antiterrorista, no se pierdan Yo destruí la Navidad, próximamente en eLTeNDeDeRo. De aquí a entonces, se admiten ideas.

PD1. Eliacer Cansino. Sábado 22 de septiembre 2018, 21:46 horas, o sea, poco antes de cenar, hora equinoccial española o peninsular, en que se nos bajan los biorritmos pensando en la mesa, en la lectura o en la película, que habrán de venir, y en la cama: «Querido Daniel, qué sorpresa que guardes tan buena memoria de aquella conferencia ficción, como yo solía llamar a ese género. Nunca conocemos del todo los resortes de nuestra memoria. Te deseo suerte y espero con temor y temblor (pues me sigue gustando a pesar de tantas adulteraciones) ese intento tuyo de acabar con la Navidad.» Eliacer.

PD2. Rafael Iglesias Carrasco. Sábado 15 septiembre (2018 se sobreentiende), 10:49 horas, o sea, hora de pleno rendimiento laboral o creativo en el Hemisferio Norte, por lo menos. «Hola Daniel: Estoy preparando ya el TeVeo de Navidad. Envíame algo al respecto. Gracias por anticipado, hermano en la fe del ateísmo.» Rafa.

[1] Secuela de aquella obsesión por la fragilidad de la Torre Eiffel llega hasta La apuesta de Pascal (2004), novela donde Eliacer Cansino presenta un hijo de refugiado español que en 1975 regresa a París para trabajar como guía turístico y en la pensión donde se aloja le compra al dueño una caja olvidada por un cliente. Por ahí se entera de que unos viejos masones supervivientes de Auschwitz llevan años esperando encontrar la clave secreta para destruir la Torre Eiffel y, con ella, la demostración o no de la existencia de Dios.


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