FUENTES Y ALJIBES DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Ana Pastor

FUENTES Y ALJIBES DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

La violencia contra la mujer tiene componentes que no se quieren ver.

  1. Violencia contra la mujer, y sistemática, es tapar a las mujeres por obediencia religiosa. Lo hacen los cristianos con las monjas y es la gran actualidad insuflada con título de religión, cultura o civilización al islamismo mismo mismamente.
  2. Violencia contra la mujer conduce a varones al suicidio, algo de lo que, entre tanta jornada, nadie quiere hablar. ¿Por qué se matan los hombres que matan a sus mujeres? La respuesta no puede ser más fácil: porque es peor la vida que les espera al día siguiente.
  3. ¿Qué vida es esa? Por donde empieza todo: el grupo macho que impone su hegemonía ante el que el maltratador deja de verse en consonancia. El mundo del andamio y del piropo. El mundo del bar y del qué pasa, hombre, ¿por qué no te tomas la última?, sí que te controla la parienta. El mundo que regala a la niña la muñeca y al varón el balón y la escopeta.
  4. Violencia contra la mujer es el mundo de pensiones, las sentencias de juzgados de familia sean cuales sean sus premisas. Premisa no debería haber más que una: en la pareja, nadie debería vivir de nadie y, en todo caso, el Estado tendría que iniciar campañas informativas contra los riesgos de la sumisión y de la dependencia aceptada en tiempos de amor (tú en el trabajo y yo en casa) que con el desamor es fuente de problemas. Habría que acabar con las pensiones de viudedad.
  5. Los hijos deberían ser siempre de titularidad femenina, para lo cual habría que cambiar todo el derecho de familia, que consagra la desigualdad. Nadie debería vivir de nadie sin contrato, como ocurre entre parejas y en familia con la llamada ama de casa (y dueña de nada).
  6. El Estado no tiene que intervenir en la familia, como contrato privado y particular que es. El Estado intervendrá, si acaso, en pirámide de población, demografía laboral y política de migración y adopción, cálculos que se realizan sobre personas reales no sobre presumibles que están por nacer (en confluencia con doctrinas religiosas de pro vida).
  7. Lo que sí hará el Estado es exigir (o garantizar) las mínimas condiciones personales, laborales económicas y culturales que garanticen y autoricen el acceso de una mujer (o de todas las mujeres por igual) a una maternidad consciente independientemente y al margen de la economía del varón con el que forma pareja. Las excepciones a esta pauta serán tantas que estarán todas permitidas siempre que se vaya educando a la juventud en lo que es y en lo que debería ser.
  8. Dicho lo cual, nada impedirá que a un varón violento se le vaya la pirula y la emprenda a golpes con su mujer, pero por lo menos estaremos tocando las fuentes de la violencia que hasta ahora no se quieren tocar: la educación por roles diferenciados (particularmente escandalosa en el reparto de juguetes y regalos), las religiones y el derecho de familia. Cualquier institución, conducta o protocolo con prevalencia artificial masculina debería ser objeto de denuncia ante el observatorio de igualdad y coeducación: monarquía, Iglesia, islamismo, etcétera, etcétera.

ElWoman en Blogia, en Wikispaces y en WordPress, 25 11 2015

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