El aburrimiento, Lester

Hipólito G. Navarro

(Hipólito G. Navarro)

EL ABURRIMIENTO, LESTER
–maneras de pensar 2–
Cataluña, Filosofía y Podemos

El tema Cataluña cansa. Desprestigiar un asunto por agotamiento es una táctica estudiada. Entre las dudas de la gente y la impericia del pensamiento tópico, quien pierde es lo nuevo, el cambio, y quien sale ganando es siempre lo establecido. Desde junio de 2010, que el Constitucional echó para atrás el proyecto soberanista catalán, son más de 5 años que a Cataluña se le niega el derecho a decidir. Cinco años cansan. La reacción del pensamiento simple, a nivel de calle, es la deseada: sin haberse dado la experiencia soberanista, el anticatalanismo sube en las encuestas, en las tertulias y en los bares. Esto recuerda el enorme anticomunismo ambiental que dejó el comunismo en el siglo 20, comunismo que tampoco se llegó a dar en ninguna parte porque no se le dejó.

La cuestión catalana es una cuestión de titularidad y definición: si Cataluña es o no una nación y de quién depende administrativa y políticamente: si de Madrid o de sí misma. Quien en ese debate introduce factores como la corrupción (de los Pujol, de Convergencia) o la deuda histórica de Cataluña con Andalucía o Extremadura provocada por los desequilibrios territoriales, debiera razonar como en matemáticas y descartar factores comunes a un lado y otro de la ecuación: corrupción y desequilibrios pertenecen al campo capitalismo y clase política, y no deben mezclarse, sino anularse en el debate. De hecho, corrupción y desequilibrio se dan en y entre Andalucía y Navarra, Extremadura y País Vasco, Gibraltar y La Línea, Ceuta y Tánger o Tetuán.

Se entiende que si alguna disciplina o asignatura nos enseñara desde chicos a pensar, los dardos de nuestros pensamientos irían dirigidos al punto del que se habla, no a lo que nos dicen unos y otros que tendríamos que pensar. El profesorado de filosofía se queja de la suerte de su asignatura, en vías de extinción. A bote pronto, uno se pregunta: si se pierden horas de filosofía, ¿quién va a enseñar a la gente a pensar? En la respuesta, el profesorado de filosofía no sale muy bien parado. En el fondo, todos sabemos que muy pocos son los profesores o profesoras que nos enseñan a pensar (pensar la historia, pensar la lengua, pensar pensar) y, muchos, los que nos enseñan a obedecer. Para lo cual, vamos con Sócrates, con Platón, con Aristóteles, panda de ilustres reaccionarios elevados por el sistema a los altares de la memez y de la democracia.

Que se conserven y respeten los derechos adquiridos por el profesorado no nos obliga a conservar ni a respetar el cuerpo de doctrina que se transmite en su asignatura. Vaya desapareciendo en buena hora. Y conste que yo, profesor de lengua, voy detrás, y le tocará el turno a mi asignatura concebida como un arma de poder y de distinción de la clase alta sobre la baja a través del vulgarismo y de la ortografía. Cuando es un hecho que la gente ni sabe hablar ni sabe pensar, lingüísticos y filósofos ya podríamos planteárnoslo en serio y dejar de caer en el tópico de que sin nosotros no habría lengua o no habría ideas. Y conste también que soy firmante de la petición en Change Org y doy el enlace para que, quien quiera, lo firme.

La última perversión de las ideas es que alguien aplauda el fichaje del tal general para ministro de Defensa de Podemos. Pablo Iglesias, ¿no sería mucho mejor y más económico (no digo más progresista) meter en programa el Cuerpo Único de Seguridad del Estado (CUS), por cierto, algo pedido por los sindicatos de la Guardia Civil desde hace años, Guardia Civil que, a su vez, nadie sabe, la mayoría de las veces, en qué se diferencia de la Policía Nacional? Y a ustedes, ¿no les parece que quien entra en política debería quedar en excedencia y renunciar a la paga del Estado para ponerse en nómina del partido que lo ficha? ¿No hay algo perverso en que del Presupuesto del Estado se siga pagando el sueldo a quien ya no trabaja para todos sino para un partido particular? No tiene nada que ver pero, por eso mismo, eLTeNDeDeRo recomienda la lectura de Hipólito G. Navarro, El aburrimiento, Lester. El aburrimiento, gente.

Ni cultos ni demócratas, 5 del 11 2015

Foto: PáginaDeEspuma.com

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