HISTORIAS del PSOE (1975‑2015)

Psoe

HISTORIAS del PSOE (1975‑2015)
(Segunda parte de El viaje y las alforjas)

Mi amigo se presenta como cabeza de lista por su provincia por el Psoe. Con él ‑que un día me afeaba mi diletantismo por quedarme al margen de la política de siglas y me animaba a militar porque “hay que pringarse”‑, echo la cuenta de los años, y veo por los que hemos pasado desde que murió Franco. Teníamos entonces veinte años; hoy, sesenta ya cumplidos. El primer Psoe (1982) fue el del lema “por el cambio” que prometió Felipe González para, al final, no cambiar nada. Fue el Psoe que nos vendió la “ejemplar Transición española”, que, con ese nombre y como modélica, se estudiaba en ciencias políticas de todo el mundo. Fue el Psoe del Ave, de la Expo y, ay, de la corrupción. Y los poderes fácticos debieron pensar que, para ese viaje, mejor que siguiera gobernando la derecha derecha. Y vino Aznar, pareja de baile del hombre del Psoe en Inglaterra, Tony Blair, uno de los tres mosqueteros de la Guerra del Golfo. El No a la guerra y los atentados de Atocha dieron cancha al Psoe otra vez, entonces con Zapatero (2004), quien dio paso a tres ideas muy buenas que no se le ocurrieron a él: justicia universal, memoria histórica y coeducación. En qué quedaron esas tres apuestas, díganlo las hemerotecas. En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. Díganlo el juez Garzón, los restos de García Lorca y la exministra Aído. Y fue que Zapatero inculcó tres antídotos contra las tres ideas: el concepto de guerra justa, de incalculables daños éticos para la juventud; la alianza de culturas y civilizaciones, incompatible con igualdad y coeducación; y la memoria histórica la cuartearon por casos particulares, con cargo a cada familia, y no cuestión de Estado, cuya Fiscalía se inhibía. El último zapateado fue, cuando estalló la crisis, contra las clases trabajadoras que lo habían votado, y el Psoe, de acuerdo con el bipartidismo sindical, Comisiones Ugt, se plegó a las órdenes de la Troika. La historia se repitió y nuevamente los poderes fácticos debieron pensar que, para recortar y apretar clavijas, mejor el PP de Mariano Rajoy, más ¡que se jodan!, como exclamó alborozada aquella diputada popular en el mismo Parlamento donde mi amigo el candidato quiere chupar escaño a partir del 20 de diciembre. La pregunta es: salvo el sueldo, ¿qué pide en 2015 quien pide el voto para el Psoe? Votar Psoe en 1982 pudo ser un acto de esperanza, de honradez y de valentía. El actual partido de Pedro Sánchez (personificación de Tony Blair) solo se ve de izquierda en el espejo del PP; en cualquier otro espejo, ni mijita. Si hiciéramos una escala en las ideas que cargan los partidos políticos, veríamos que a la derecha del Psoe hay poca realidad social, PP y restos del franquismo, mientras que a la izquierda del Psoe, el abanico es rico y amplio, incluyendo ese fenómeno que fue Podemos, que el Psoe dejó morir por vaciamiento, a través de los medios que controla (El País, La Sexta), entre la soberbia de Pablo Iglesias y el desencanto de quienes vimos en el primer Podemos una lucecita que se nos apagó enseguida. Pero, en fin, Podemos, Ahora en común, plataformas o coaliciones son hoy más opción para “pringarse” que el Psoe, hemisferio funcionario de mujeres y hombres que tienen de socialistas lo que yo de español. El Psoe, más que de izquierdas, ha sido izquierdicida. El primer Psoe se cargó al PCE; el segundo Psoe, a Izquierda Unida; y el tercer Psoe, a Podemos. Juntar hoy las palabras izquierda y Psoe son ganas de marear. Digan en cambio: “PP, Psoe y Casa Real; Rajoy y Sánchez, las perlas de la Corona”. Alguien con verdadero ánimo de “pringarse por el cambio” no votaría jamás al Psoe. Eso, sin contar el morro que hay que tener para pedir el voto a un partido cuando en realidad estás pidiendo, por la cara, tu paguita. No cubre tanto mi amistad y, de verdad, que lo siento, tanta buena cabeza, tanta inteligencia y capacidad al servicio del Lado Oscuro. Díganle de mi parte que no cuente conmigo. Aunque el dato es personal y no le importa a nadie, el candidato sabe que, demócrata, he podido ser; pero, cándido, nunca.

Ni tontos ni marxistas, 4 de octubre de 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s