DÍA DE LA PAZ

La cara A de la noticia la da un artificiero español muerto mientras manipulaba un artefacto explosivo. El viernes 11 de enero de 2012, el sargento de artificieros David Fernán­dez Ureña (Bilbao, 35 años), del cuerpo de Ingenieros 12, de Zaragoza, se afanaba en desactivar un objeto enterrado en mitad de la ruta Opal, en Afganistán, cuando la explosión lo destrozó. La pregunta no es qué, sino por qué y para qué.

La cara B la da el informe anual del Instituto para la paz, de Estocolmo. De 2007 a 2011 España fue el séptimo exportador mundial de armas, con una cuota de mercado del 2,6, por delante de Israel, Italia o Suecia, equivalente a 3.408 millo­nes de dólares, tres veces más que en los cinco años anteriores. Y eso, que, desde el año 2000, se celebra en España el Día escolar por la paz y no violencia, serie que ahora cumple su número 13, variante del Día escolar de la no violencia y la paz, jornada educativa fun­dada en 1964 por Llorenç Vidal, siempre en 30 de enero, aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi.

Juntando las dos caras de la noticia, resulta: que al sargento espa­ñol lo pudo haber matado una bomba de fabricación española, y que el Día de la paz no está sirviendo para nada. No solo por esa muerte costosa y paradójica, sino porque ‑encima, y con la crisis‑ cada vez más jóvenes aspiran a ingre­sar en las fuerzas armadas. Por mucha misión de paz que quieran meternos en la cabeza, las armas matan, los ejércitos matan y, en tiempos de paz, la juventud no se horroriza ante el simple hecho de matar.

Será que en tiempos de paz se educa en la tolerancia hacia la guerra, como mal menor, compatible con la carrera de armas como salida profesional y con brillo de Zarzuelas y desfiles el día de la patria. Será que en nombre de ciertos principios que deberían ser últimos, a la generación del sargento Ureña se la ha educado en el relativismo moral con conceptos como misión de paz o guerra justa, con olvido de que la paz y el no a la guerra, como el no a la pena de muerte, son valores absolutos, y no relativos. Será que Astilleros de Puerto Real se han reciclado con pedidos militares, y que obreros e ingenieros del Airbus, educados por la paz y no violencia, no repudian su apellido Military.

La cuestión es qué se entiende por la no violencia, que se predica ahora, en lugar del des­arme que antes se exigía. El desarme es un concepto geopolítico, que disimulan las potencias, y la no violencia viene a ser que mi alumnado no grite, no pelee, no acose, y que a mí, el profesor, no me rallen el coche a la salida, algo de agradecer para la convi­vencia cotidiana pero lejos, muy lejos, de las raíces de la violencia, que son tres: el fanatismo religioso, las desigualdades sociales, y la guerra como negocio de unos pocos. Para que el negocio continúe, las fuerzas armadas se exteriorizan ante la población como lo que no han sido nunca: fuerzas de protección civil. Cuando la huelga de basuras en Granada, alguien pidió la intervención del ejército. También el ejército cuando un incendio o una catástrofe natural. Y es que, en la era atómica, las tropas convencionales solo sirven para la intervención civil o para meterse con los más chicos, caso de Francia en Malí, porque una guerra entre dos grandes sería nuclear, de disuasión diplomática o de exterminio total. Ocurre que, para justificar gastos y departamentos curiosamente llamados de defensa, y no de guerra, el primer mundo sigue escenificando el patriotismo a la antigua. Los drones y vehí­culos no tripulados no lucen en la fiesta nacional. Hace falta un héroe, una misa, una medalla. Pero cuidado, soldado. Si el siglo 20 hizo de la guerra un mando a distancia, la estrella del siglo 21 está siendo un arma local de cercanías: la trampa guerrillera o la persona-bomba suicida. Ni la Otan ni el francotirador del rifle guardián de las esencias de Occidente pueden hacer nada ante la emboscada y ‑menos aún‑ ante el suicidio. Torres Gemelas. Atocha. Afganistán. Estamos vendidos.

El día 30 de enero, más que hacerle trajecitos a la paz, Gandhis y Tere­sas de Calcuta, palomas y laureles como si fuesen recortables, nuestro papel sería que la juventud aprenda en serio historia y de la historia. Y la historia nos enseña, por ejemplo, que ya hay conflictos no armados y sin derramamiento de sangre, esa guerra económica que es, al fin, el bloqueo a Cuba. Y a quienes creen que el ejército es garantía de la paz, la historia enseña que, entre las causas de la Guerra Civil Española, la principal es que la República no disolvió el ejército. Sin ejército, es probable que España igual se hubiera par­tido en dos, a palos, horcas, navajazos o tiros de escopeta, pero sin golpe de Estado militar y sin bombar­deos de Guernica.

Hace años la revista ElTendedero lanzó una campaña que en redes sociales (con me gusta y recogida de firmas digitales) saldría adelante con un mínimo de imaginación y esfuerzo, empezando desde las aulas: que las Naciones Unidas firmen un gran pacto mundial 1) por la abolición de la guerra como medio de resolver conflictos entre estados o naciones, 2) por la reconversión civil de tecnologías, instalaciones y presupuestos militares, 3) hacia la prohibición del uso de la fuerza contra la integridad de las personas, mutilaciones, torturas, penas de muerte, delitos contra la humanidad. Aunque perviva un tiempo la violencia individual de raíz común o machista, integrista o suicida, con las naciones unidas desarmadas no hubiera muerto el sargento Ureña y la tercera guerra mundial sería con cuchillos de cocina.

Daniel Lebrato, 22 de enero de 2013

Si estás de acuerdo, pásalo.

 

Un comentario en “DÍA DE LA PAZ

  1. “hacia la prohibición del uso de la fuerza contra la integridad de las personas, mutilaciones, torturas, penas de muerte, delitos contra la humanidad.”
    Lo suscribo. Rocío Romero

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s