José Antonio Moreno Jurado

Claqueta menos 2. Si hablo deprisa es porque la organización me limita el tiempo a 5 minutos. Esto es un Cristo con muchos romanos.

Claqueta menos 1. Los ajustes van en sueldos, horas y productividades, pero también en una mentalidad. Para este acto, tengo de permiso solo una hora. Cumplimentado el príncipe, como Cenicienta, tendré que volver a mis fogones. No se lo beban todo.

Negritas que se citan:

Alfredo Valenzuela

Alicia Murillo

Benito Moreno

Díaz Trillo

Diego Vaya

Federico Ortés

Guillermo Román

Jeannette Clariond

Jesús Aguado

Joaquín Alegre

Jorge Burgos

José María Aguilar

José María Delgado

Jose Marrodán

José Vicente Pascual

Jota Ese de Montfort

Juan Cobos Wilkins

Luis Alberto de Cuenca

Luis Margüenda

Luisa Romero

Manolo Jurado

Padilla

Pedro Cantero

Pepe Cala

Pilar Villalobos

Rafael Gómez Rivera

 

 

1               Toma 1. Se ve a MJ de pijama y zapatillas en los pasillos del hospital Virgen del Rocío. Dentro voz. Soy uno más Un blanco un negro un rubio un amarillo Qué importa Soy lo que soy y digo, quitándome estas pocas mareas que me quedan.

2               Toma 2. Se ve una playa. Apartamento al que llega la brisa y la queja lejana de los barcos y los inmensos pinares de verdes infinitos que lamen Mazagón, La Rábida, Moguer y Palos. Paisaje o beatus ille.

3               Toma 3. 1979. JA en todos los telediarios. Le han dado el nóbel de literatura a Odysseas Elytis y ni Dios sabe quién demonios (o daimonios) es Elytis, nunca publicado en lengua española. MJ sí sabía. Llevaba años sacando griegos del armario y quitándoles la túnica, harto de que griego y lengua muerta parecieran la misma cosa.

4               Se llama cameo a la estrella fugaz que ayuda a promocionar una obra. En el teatro anglosajón cameos eran escenas con actores invitados de prestigio, que daban brillo a la función y que empezaron a llamarse camafeos, miniaturas engastadas en una joya.

5               Me llama Alfredo Valenzuela. MJ ha vuelto. El que dejaba la poesía, vuelve a publicar, trece años después. Últimas mareas trasciende las coordenadas del surrealismo y aprovecha el movimiento y la fuerza de las imágenes oníricas que conducen a la libertad y a lo bello.

6               La primera palabra es, a veces, la última. Lo primero que pensé cuando me enteré del título. ¿A quién se le ocurre ponerle a la criatura Últimas mareas, en la ciudad de las rondas de cerveza que nunca son las últimas sino las penúltimas? Últimas mareas. Mi amigo siempre tan optimista.

7               Conocí a JAMJ por los años en que conseguía abarrotar la Biblioteca Pública de la calle Alfonso XII, cada semana, para escuchar a los poetas más interesantes del momento, años de la desaparecida Dendrónoma. Era el ciclo Martes y Literatura organizado por él con Manolo Jurado y Rafael Gómez Rivera. Contra miércoles y fútbol, Martes y Literatura.

8               Cuenta Jota Ese de Montfort que Últimas mareas surge como un milagro después de Las elegías del Monte Atos, cuya consumación sugirió a su autor que su pasión por la poesía se le había terminado. Pero la poesía volvió a brotar, en forma de mareas, que vinieron de ese mar que nunca se pregunta.

9               Conocí a MJ al afeitarme. A veces me tropiezo sin querer con el que fui y apenas me saluda, puente entre Juan Ramón Jiménez que se pregunta ¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín? y Juan Cobos Wilkins, el de Lo más profundo que de ti conoces, la piel. Me sonaba Yourcenar, en Memorias de Adriano. A la larga la máscara se convierte en rostro. Y me sonaba Plano corto, primera mirada, a mi querido José María Aguilar. Sobraba el despertador. Uno sabe que sí, que llega el día. Vas al cuarto de baño. Igual que ayer el agua corre. Es el espejo. Un hombre parecido te repite El mundo va a funcionar hoy bien. Guiñas una legaña azul a tu séneca triste. El busto es mío. El espejo, la máscara de José Antonio, no ha cambiado.

10           Gacetilla. Zona Gente. El 23 de abril de 2000, domingo que fue de Resurrección, me casé en Galaroza, que significa la novia, con mi novia. Oficiaron Pedro Cantero y adivinen quién más.

11           En días claros, se deja ver JA sobre las once y media de la mañana entre la librería El Desván y el Instituto Tipográfico del Mediodía, calle Feria. Las 11:30 es nuestra hora. Hora para su penúltimo café y hora para mi primera cerveza, siempre por prescripción facultativa. Él vivía en Pedro Niño y fue poblando mi casa de emperatrices calvas y de novelas bizantinas.

12           Conocí a MJ el jueves 4 de noviembre de 1999, cuando un libro pasó desapercibido Hacia la nada. Con su sentido práctico de la vida, JA recomendó en la prensa aquel libro inencontrable. Giralda. Otro cuerpo busca, de campanas, quien se atrevió a mirar y a ser mirado. Diez años más tarde, en la Casa de la Provincia, el martes 29 de septiembre de 2009 presentó con Diego Vaya, de editorial SimLibros, un raro libro Todo a cien, contra la crisis y los dolores de cospedal.

13           Aunque de JA a mí va la misma edad que de Pedro Salinas a García Lorca, partes de lo mismo, siempre he tenido y sentido a MJ como de otra generación. Desde su Premio Adonais en 1974, JA tiene Razón de la presencia en la poesía universal. Recuerdo el pelotazo que supuso Fedro, Poemas, 1979. Ahí ya se hablaba de mareas. Fedro, Para un dios de invierno (1981) y Bajar a la memoria (1985), nos dieron armas para matar al gigante. Flechura de tus ojos, nube persa, si muero con el sol que ahora me prohíbes, acuérdate de mí, mañana cuando estés llegando a Salamina.

14           Conocí a MJ el jueves doce de febrero de 1998, a las 21:30 en La Imperdible de plaza San Antonio, montaje poético, y lubricante, Tres en uno, con José María Delgado, Alicia Murillo y Guillermo Román. Otro jueves, 19 de julio de 2007 nacía para el mundo El bebedor de cerveza, con el vía crucis de Jose Marrodán. JA no sale en la foto. A esa hora, las once y media, él se daba al humo con café. Cartela de Padilla. En esta casa se fuma, y sea lo que Dios quiera.

15           Conocí a MJ el lunes 18 de junio de 2012, con José Vicente Pascual. En Últimas mareas los ámbitos y referentes históricos de nuestra civilización se vuelven absurdos y se establece el inquietante símil entre las últimas mareas de una vida y las de toda una era.

16           El cronista Pepe Canapé era fijo en los pases oficiales y en las copas de vino español que se servían en Sevilla. Otro Pepe, Pepe Cala, hacía las fotos con su Leika, y Joaquín Alegre coleccionaba autógrafos. Publicidad. Presentaciones y eventos Danielito. Catálogos, coros y danzas, extraescolares. Teléfono 669etc. Servicio 24 horas.

17           Se llama Síndrome de Zenobia a las relaciones desiguales con persona que se tiene por artista. Por razones históricas, es más frecuente en mujer, de Zenobia a Juan Ramón. Rara vez él se sacrifica al talento de su mujer, sin proxenetismo, braguetazo o calzonería. Lo cuenta Pepe Canapé en Habladores o atragantados, vida social y arte manual y gratuita de comer jamón (Sevilla, 1998). José Antonio padece el síndrome de Zenobia con Moreno Jurado. Un culto irracional que no tiene cura ni remedio.

18           Conocí a JA en 1985, un año de poesía imprescindible. La caja de plata, de Luis Alberto de Cuenca, Sol, de Juan Cobos Wilkins, Mal te perdonarán a ti las horas, de Díaz Trillo, Metamorfosis con pérdida de alas, de Jorge Burgos y Bajar a la memoria, de MJ. Efemérides. Tal día como hoy, 10 de octubre, de 1985, murió Orson Welles como mueren los poetas, de ataque al corazón y por supuesto en los ángeles.

19           Dicen. El poeta utiliza las palabras al igual que un albañil utiliza los ladrillos. Y digo. Se empieza en mientras haya algún misterio para el hombre, no para la mujer (que posa como hermosa o fastuosa de tesoros), se sigue con que siempre habrá poesía, y acaba uno encerrándose en la casa que fueron levantando por su gusto y el suyo antepasados y albañiles, con muy pocas visitas, las precisas, y viendo, apasionado, cosas raras.

20           Conocí a JA el miércoles 7 de marzo de 2001 cuando El Sobrehilado, de Pilar Villalobos, publicó aquel día, que llovía, doce libros a la vez. Doce por doce, doce autores en la escalera de Jacob de Padilla, en calle Laraña, que por algo se vino abajo. Yo, con tantos nombres, empezaba a perder la cabeza y a salir de casa con ayuda del memorándum No salga de casa sin Padilla: pañuelo, dinero y llaves.

21           Reconocí la voz de MJ en Últimas mareas. África y Europa y Asia navegando hacia el cabo de la mala esperanza. Vendedores del cuerpo. Trabajos del infierno de la fresa o del sexo en idénticas proporciones, acurrucados los unos junto a los otros, para sentir la bendición de toda la pobreza compartida.

22           Pausa en play. Me llamo Jasmina, soy de Ecuador y tengo 27 años. Trabajo limpiando, llevando casas y cuidando niños o personas mayores. Aunque no me falta cultura ni gusto por la poesía (en Quito yo era maestra), perdone que no conozca a ese tal MJ y que no tenga ni idea dónde está la librería Beta, cine Imperial hasta 2002. Play.

23           Conocí a JAMJ en la revista Con Dados de Niebla, Huelva, y en Encuentros de Escritores en la Sierra. Hablaba de La Nava y de su padre. Ya habían muerto Juliano el Apóstata, Copérnico, Giordano Bruno, Kavafis o Constantino Paleólogo. El resto, Gil de Biedma, a envejecer, que es el único argumento de la obra.

24           Entre canapé y canapé, charla con Jeannette Clariond, de Vaso Roto Ediciones. Esta obra supone para el poeta un regreso a la ilusión primera. Las olas de estas Últimas mareas constituyen un homenaje a aquellos que le precedieron y a través de ellos a la palabra misma.

25           Conocí a MJ en Cortegana, casa de Luisa Romero. Con su lectura dramatizada JA ponía música sobre la música y daba vida entonces a la falta de puntación en unos poemas y al uso de los asteriscos en otros. La poesía se oye y se ve. Y con frecuencia se suda.

26           En 1996 coincidimos en los escaparates con las Gracias y desgracias del ojo del culo que firmaba el Maestro Oculista. Música maestro va por Benito Moreno, año 2000, que nos daba nombre a todos con su disco Me han quitado lo bailao. Ya del Estado del bienestar no queda nada. Ni en farmacia. Mi mundo ya no existe. Yo soy el Gatopardo.

27           Conocí a MJ la noche del miércoles 29 de 1985 en Moguer, adonde habíamos ido su club de fans a la ceremonia de entrega del Juan Ramón Jiménez de Poesía, que ganó aquel año Bajar a la memoria.

28           Recibí y desmenucé, con entusiasmo, cada uno de sus libros. Poesía que se nutre de la tradición para superarla, no anclada en la imitación y el epigonismo. JA sigue arriesgándose, consciente de que su poesía necesita ser descodificada con un esfuerzo mayor que la poesía descriptiva, costumbrista, sentimentaloide o periodística.

29           Conocí a MJ por aquellos años de ensoñaciones, en que José Manuel Padilla editaba en papel de estraza comprado en el mercado de la Encarnación una sextina libelada, de autor anónimo, escrita contra todas las sextinas pedantes que se escribían por entonces y tras la frase malintencionada de La poesía ha muerto, viva la novela.

30           JAMJ se reconoce en la única civilización, la griega, cuyos relatos fundacionales no son de carácter mágico religioso sino puramente literarios, de índole estética. El último de los griegos ya ha caído.

31           Lo que se desea, dice MJ, por mucho que no vaya a ser posible ya, aún sigue siendo hermoso y un pertinaz reclamo de la fortuna de haber vivido como viven los libros.

32           1990. JA, con Manolo Jurado, figura al frente de la magna Antología general de la poesía andaluza, en la que ya asoma como un experto Luisito, Luis Margüenda. Y no se pierdan el prólogo o cameo que le escribe a JA su otro discípulo amado, Jesús Aguado. Vayan a Por los bosques de otoño, Icaria, poesía, 2006.

33           JA imagina, con Borges, que el paraíso es una biblioteca, y que en el paraíso van a estar todos sus libros. Lectura de Fedro a los poetisos. En aquel tiempo dijo Fedro. A orillas del Iliso, lector, he pulido las mágicas aristas de estas hojas con las manos cansadas por la edad y con mis ojos tristes. Es temprano. El segador despierta la muralla de las mieses con su silbo. Distante late el mar. Solo el aliento vivo de la muerte me ciñe su diadema. En ti. Contigo quiero verla crecer, sentir de frente su paso virginal sobre mi cuerpo. Después, recorreremos las agrestes mareas de la luz bajo la tarde, libres al fin del mal que nos envuelve.

34           El tiempo. Temperaturas sin cambios y en el Atlántico marejada con Últimas mareas, de venta en librerías y con la firma de ejemplares por su autor.

35           Milímetro 35. Conocí a JA en 1986. Aquel año Pilar y yo, con Federico Ortés, Juan Cobos y MJ formamos el jurado lector del premio Juan Ramón Jiménez, que presidía JA. Desde entonces, lo llamo presidente. Con la venia, Presidente. Va por ustedes.

Daniel Lebrato, 10 de octubre de 2012

 

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